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Si hay un sector por antonomasia que forme parte de los servicios esenciales, sin duda es el de las personas que tienen a su cargo el cuidado de personas enfermas o mayores. También es uno de los sectores más maltratado a nivel de condiciones laborales, derechos y protección social. El colectivo de trabajadoras del hogar y de cuidados, está totalmente feminizado, calculándose que hay más de 700.000 mujeres empleadas en España. La mayoría son migrantes y una parte importante trabaja como internas, en la economía sumergida y en situación irregular, debido a los requisitos de la Ley de extranjería, que prácticamente les imposibilita su regularización.

Sólo 400.000 están dadas de alta en la seguridad social, el resto trabaja sin contrato, sin ningún tipo de cobertura. Por eso, un tercio de las empleadas domésticas que pierdan su trabajo a consecuencia del estado de alarma, se van a quedar fuera de las últimas medidas gubernativas. Sólo en Madrid son 50.000 las mujeres del sector que ya han perdido el empleo y no tiene ningún ingreso.

El subsidio extraordinario aprobado por el Gobierno no cubrirá a todas las trabajadoras del hogar y los cuidados y además se tardará para poder obtener esa ayuda pues el plazo para crear este nuevo procedimiento es de un mes, por lo que según el SEPE no estará habilitado hasta el 2 de mayo como pronto. Las asociaciones de empleadas del hogar denuncian que “de nuevo nos aplican unos mecanismos diferentes a los del resto de los trabajadores”. Igualmente se preguntan “nos dicen que somos esenciales, que sostenemos la vida y la economía y facilitamos a personas, principalmente mujeres, que puedan trabajar fuera de sus hogares. ¿Entonces por qué no tenemos los mismos derechos que los demás trabajadores de España? ¿Qué es lo que impide la entrada al Régimen General de la Seguridad Social?”

El citado subsidio además de su limitada extensión, tiene otro problema, su cuantía. Durante un mes cobraran el 70% de su salario base, pero las jornadas reales de estas trabajadoras no se corresponden con lo que figura en sus contratos y esa prestación además de llegar tarde puede ser de un importe claramente insuficiente. Las asociaciones de empleadas denuncian que “Al final es poco dinero, y aun ese poco dinero no van a poder recibirlo hasta que terminen de definir el proceso cuando hay ya trabajadoras despedidas desde principios de marzo, ¿de qué van a vivir?”.

Igualmente quedan desamparadas y sin ningún tipo de ingreso las que están en situación irregular, las que trabajan en la economía sumergida, las que han recibido un despido vía whatsapp o las que se quedan sin trabajo pero su empleador no les da de baja, todas ellas quedarán sin subsidio y sin ingresos.

Muchas de las que seguirán trabajando lo harán sin el material de prevención necesario; hay casos de empleadas del hogar que han contraído el COVID19 por trabajar sin medidas de prevención, hay quien se ve obligada a acudir a una segunda residencia, a limpiar una casa muchísimo más grande y además cuidar de ancianos, por el mismo sueldo y obviando el hecho de que ponen en riesgo su vida cuando salen de su casa para ir a trabajar, pues tienen muchas posibilidades de caer enfermas y aún así se ven obligadas a hacerlo para poder llevar algo de dinero a casa y poder salir adelante.

FUENTE: SERGIO VEGA

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