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La denuncia de las políticas migratorias del Gobierno y la exigencia de la regularización de las personas indocumentadas fue el llamado que convocó a más de 5000 personas desde diversos puntos de la capital francesa hasta la Plaza de la República. Este sábado 30 de mayo, otra policía no menos violenta y racista que la de EE.UU. también se empleó a fondo contra todas ellas utilizando gases lacrimógenos y deteniendo a un centenar de manifestantes.

Las manifestaciones no sólo en París sino también en Lyon, Lila, Marsella y Toulouse fueron convocadas por cerca de 200 organizaciones humanitarias y de derechos civiles, en solidaridad con las personas sin papeles y para reclamar también el cierre de los centros de internamiento de extranjeros.

Bajo el pretexto de la emergencia sanitaria del covid-19 se habían prohibido las marchas, sin embargo se mantuvo por los convocantes pues precisamente ahora, la crisis sanitaria actual se está convirtiendo en una verdadera “bomba sanitaria” para la población migrante sin derechos. La única forma de mitigar el problema sanitario para esta población extremadamente vulnerable, sería otorgarles la regularización y facilitar materiales de protección en los albergues o lugares donde viven, así como garantizar los tratamientos sanitarios y el aislamiento adecuado a las personas contagiadas con coronavirus.

Estas personas trabajan en Francia, algunas de ellas bastantes años, explotadas por empresas que se niegan a regularizarlas. Situación que no nos es ajena, basta dar un paseo estos días por las plazas de Lleida, los campos de Huelva o los invernaderos de Almería. La Unión Europea practica el mismo racismo, xenofobia institucional y discriminación hacia las personas migrantes en todos los países que la integran. En todos ellos los patronos se aprovechan y explotan a esa mano de obra sin derechos y la mantienen en condiciones infrahumanas. También es común a todos ellos contar con cárceles y centros de detención insalubres y donde la arbitrariedad y los malos tratos son la norma.

Estas trabajadoras y trabajadores en la sombra, durante todo el período de confinamiento han seguido trabajando y su reclamo es sencillo “Todo lo que queremos son papeles para trabajar”. Cuando no encuentran un empleo quedan absolutamente abandonados y sin que les alcance ninguna protección de subsistencia. Entonces duermen en la calle, cosa que también sucede cuando nadie les quiere alquilar una habitación… ¿te suena? El racismo no es sólo en Francia.

NINGUN SER HUMANO ES ILEGAL. PAPELES PARA TODOS Y TODAS.

CIERRE DEFINITIVO DE LOS CIE.

Redacción UyL

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