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“Muy buenas tardes compañeras, compañeros.

Es hoy sábado primero de mayo cuando hacemos este acto, día de la clase trabajadora, mañana domingo será dos de mayo, fiesta de la comunidad de Madrid; y pasado será un lunes festivo en el calendario laboral. Nos toca recordar especialmente a un sector muy importante de la juventud trabajadora. Al sector de la juventud que hoy no ha podido venir a la manifestación ni a este acto, porque hoy, mañana y pasado, días festivos, les tocará despertarse a las siete, a las seis o a las ocho de la mañana para acudir a su puesto de trabajo.

Días festivos en los que la juventud trabajadora se despertará para abrir un Zara, un Carrefour Exprés o lo que le toque. Esta campaña electoral, y en general todo el clima político reciente, ha girado en torno a un concepto puesto sobre la mesa por la presidenta de la Comunidad de Madrid: el concepto de libertad.

¿De qué libertad nos hablan a la juventud trabajadora si un domingo festivo tenemos la obligación de madrugar para acudir a trabajar? ¿De qué libertad nos hablan a esa juventud que hemos emigrado desde todas las partes del estado español y del mundo a Madrid, a buscar un trabajo y un futuro? Una juventud que dejamos atrás a nuestras parejas, nuestras familias, nuestras amistades, nuestra tierra y nuestro hogar. Una juventud que lo dejamos todo atrás. ¿De qué libertad nos hablan? ¿La libertad de vender nuestra vida y nuestro tiempo donde el capital nos obliga? Eso no es libertad para la clase trabajadora, eso es libertad para los explotadores.

Es libertad para los explotadores que viven de nuestro sudor, que viven de nuestro trabajo, mientras nos llaman vagos y mantenidos por acudir a una cola a por comida, porque nuestros salarios no cubren el coste de la vida. Nos llaman vagos y mantenidos cuando somos quienes les mantenemos y son ellos quienes viven en sus urbanizaciones y residenciales sin dar nada a la sociedad.

Hablamos de esos caseros y propietarios de viviendas que, por alquilar un trastero de quince metros cuadrados, ingresa más al mes que muchos trabajadores. Esos empresarios que no dan un palo al agua, y esto hay que decirlo altísimo, empresarios que no valen para nada y que sin nuestra fuerza de trabajo mañana estarían muertos de hambre. Esos empresarios que nos roban. Esos ejecutivos de empresas que se llevan millones de nuestro trabajo, que llevan comisiones millonarias sin ni siquiera aparecer por el puesto de trabajo. Esa es la gente que nos llama vagos y mantenidos.

Durante esta campaña también hemos visto como la presidenta de la Comunidad de Madrid ha tenido la asquerosa valentía de decir que quienes estaban en las colas del hambre, eran mantenidas del sistema. La misma Comunidad de Madrid que ha perseguido y criminalizado a las despensas solidarias que dan de comer a miles de familias en la Comunidad de Madrid. Despensas solidarias que son mantenidas y sustentadas por la voluntad, por la militancia, por el compromiso y por la organización de la juventud trabajadora en los barrios.

Una juventud trabajadora que se organiza, y que mientras la socialdemocracia, mientras Unidas Podemos y el PSOE venden y traicionan a la clase obrera con falsas promesas, la juventud responde. Ahí estaba la juventud en el Espacio Vecinal de Arganzuela o la casa de la Cultura de Chamberí, que hace unos días la comunidad de Madrid mandó cerrar. Ahí estaba la juventud manteniendo despensas solidarias, mientras la Comunidad las perseguía y nos impedía hacer la actividad con normalidad, pero luego la Comunidad de Madrid tenía la poca vergüenza de derivar familias necesitadas a las despensas solidarias. Eso lo hemos visto. Hemos visto cómo los servicios sociales de la Comunidad de Madrid han enviado gente a las despensas solidarias a la vez que nos perseguían, nos amenazaban con inspecciones, mientras nos cerraban y expulsaban de espacios.

Este es el contexto en el que desarrollamos nuestra actividad la juventud combativa: en el contexto de una continua criminalización. Una criminalización como la que vemos en cualquier movilización, como por ejemplo el 20 de marzo, donde una manifestación por nuestras libertades democráticas y de expresión es recibida con un despliegue de más de mil antidisturbios. El supuesto gobierno más progresista de la historia es el mismo que nos impide salir en manifestación, nos rodea en una plaza y nos obliga a identificarnos a todas las personas que estábamos en la manifestación.

En este contexto, en el que la socialdemocracia nos vende, nos persigue y nos traiciona, mientras la derecha con su asqueroso discurso que no merece ni ser comentado, nos divide, nos ataca y nos insulta; no nos queda otra salida que la de la hacer avanzar las posiciones de lucha de la juventud obrera. Aunar en la unidad de actuación frente a los enemigos comunes. Unificar las luchas vecinales con las obreras y las estudiantiles, saldar nuestras diferencias en la lucha, no en la distancia. El capitalismo viene a golpearnos fuerte, pero el futuro pertenece a la clase obrera.

Madrid 1 de mayo de 2021”

Julio Hernández