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La intervención militar española en Mali, que se inicia en 2013 con el gobierno de Mariano Rajoy y continúa hoy con Pedro Sánchez, tiene dos objetivos principales:

- Participar con la mayor ventaja posible en el saqueo de los recursos de este país (oro, uranio, …)

- Ganar una posición mejor en la pugna interimperialista por el control (saqueo) del continente africano

Las coartadas: “la lucha contra el terrorismo”, “ayudar a la estabilidad política”, “instructores”, “preparar” ….. Nada original.

Como extremo sur de la UE, separado de África por los trece kilómetros del Estrecho, el capitalismo español trata de rentabilizar la posición geográfica para favorecer sus intereses parasitarios.

La cara visible es militar y policial. La oculta, es la corrupción de las instituciones del país y la compra de voluntades, haciendo oídos sordos a cualquier crimen o violencia. Los tres golpes de Estado, que se han producido en estos años de intervención española, han sido aceptados silenciosamente por el gobierno de España. Son nuestros golpistas.

En fechas recientes se instaló en la RD del Congo un contingente yanki, como avanzadilla del AFRICOM en ese país. Todo imperialismo mueve ficha en la zona.

El sionismo interviene ahora con mejor posición, por su asociación con la dictadura marroquí. Llegan las tácticas del Mosad, asesinatos selectivos y secuestros. También su asesoramiento en técnicas de guerra de última generación.

Pero hay una pregunta que el gobierno de turno (ahora Pedro Sánchez) tiene que contestar. ¿Cuánto está dispuesto a arriesgar el gobierno?

Esa estrategia del capitalismo español no le saldrá gratis.

Los procesos migratorios lo evidencian. Unos manejados como herramienta de chantaje político por la dictadura de Mohamed VI, y otros sencillamente incontenibles e imparables, a pesar de los miles de víctimas que quedan en el camino. El Gobierno siempre se pone de perfil, calla o sencillamente miente y expulsa de cualquier manera.

El proceso de remilitarización de nuestro país es una lógica necesaria dentro de esta lógica. Más bases OTAN, más acciones directas e indirectas para modelar la situación política en Mali, y en cualquier país de África donde sea posible. Más carrera de armamentos, más gasto militar. Canarias y Andalucía se convierten en objetivos militares para las fuerzas que se sienten agredidas en Mali, o en los otros países intervenidos militarmente por España.

¿Cuánto tiempo tardará en producirse una respuesta en cualquier instalación turística de nuestro país? No mucho, seguramente.

Los hechos demuestran que el capitalismo español busca su mejor posición en el saqueo de África, y para ello asume la lógica propia de las pugnas interimperialistas. Todo lo demás le da absolutamente igual, esa es la prioridad absoluta. Hoy el capitalismo necesita la guerra permanente como estrategia para que el capital pueda crecer. Fin del mensaje.

En Mali (ningún medio masivo la nombra), existe una potente organización obrera. La Unión Nacional de Trabajadores, con capacidad para convocar importantes huelgas que llevan a una fuerte paralización de la actividad económica. Es la incontestable presencia de la lucha de clases interna. Ignorar esa realidad es como querer tapar el sol con un dedo, que es lo que hace el capitalismo español.

La lucha de la clase obrera del Estado español ha de ser lucha antiimperialista, frente a este, o a cualquier otro gobierno. Y, también, la lucha de solidaridad con la clase obrera maliense que combate contra el invasor español, de la UE, o de cualquier otra potencia.

Por la soberanía de los pueblos, por la paz y la justicia social, por un futuro para África, fuera de Mali todas las tropas mercenarias del imperialismo.

C. Suárez

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