En los años 70 llegaron los vientos de la música rioplatense que significó un vehículo extraordinario para conocer los exilios más fecundos como la poesía de Mario Benedetti. Vino de la mano especialmente de Nacha Guevara y Daniel Viglietti, así como de Quintín Cabrera. Nacha popularizó los poemas de Benedetti y Viglietti llenaba estadios de fútbol con sus recitales. Entonces cantautores como Joan Manuel Serrat, Ana Belén y Luis Pastor versionaron poemas de Benedetti.

Nacha Guevara, cantante, bailarina y directora teatral dio voz al silencio y al destierro, antes había hecho un homenaje a John Coltrane , había aglutinado a un nutrido número de cantautores argentinos en “El ejército de la nueva canción” y obtuvo una gran repercusión el music-hall “Las mil y una Nachas"

Desde el mismo Uruguay, Daniel Viglietti había participado en el semanario “Marcha”, al igual que Eduardo Galeano. Una experiencia muy interesante fue la creación del Núcleo de Educación Musical (Nemus), en 1967 participó en el festival de canción protesta en Cuba auspiciado por la Casa de las Américas que había fundado Haydée Santamaría, festival del que surgió el movimiento La Nueva Trova cubana. Junto a Benedetti llevó a cabo el proyecto poético musical “A dos voces”.

Tanto en conciertos de solidaridad con Cuba y de América Latina, como en las fiestas organizadas por el CC del PCPE en los años 80, el cantautor uruguayo Quintín Cabrera hizo de la música un arte militante antiimperialista. Canciones como “¿De qué se ríe?”, “No puedo hablar”, “Las ciudades son libros” o “Prontuario criminal” forman parte de la memoria colectiva de las luchas .

Miguel Ángel Rojas

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