No es novedoso que el corrompimiento de las centrales sindicales mayoritarias ha supuesto la renuncia a una tradición de presión con lucha obrera organizada en la calle y paulatinamente se ha sustituido por un sindicalismo de servicios por el que se paga a cambio de los mismos.

El Pacto Social auspiciado por las principales centrales sindicales desde hace ya tantos años no ha sido otra cosa que la renuncia total a la defensa organizada de los derechos de la clase obrera frente a la patronal. La pobredumbre ideológica que se fue implantando en su estructura allanó bien el camino para llegar a día de hoy las cuales son unas patas más del sistema (bien necesarias para la patronal). En la práctica se fue creando un modelo que más bien servía para apagar la fuerza de lucha de los trabajadores y trabajadoras en la defensa de sus derechos frente a la patronal.

Flaco favor a la defensa unida en la lucha de los trabajadores y trabajadoras pues los elementos más conscientes abandonan estás centrales y crean cientos de ellas (algunas bien combativas) pero muy disgregadas, lo que se traduce en otro éxito para la burguesía ya que un movimiento obrero atomizado no hace la suficiente fuerza para hacer frente a la reacción de la patronal y las medidas antiobreras que paulatinamente el sistema va implementando.

Frente a la pérdida del sindicalismo de clase, hoy más que nunca se hace necesaria su recuperación sin ambages.

La desmovilización y la desactivación del movimiento obrero no son sino consecuencias de estas prácticas llevadas a cabo durante tantos años por elementos que ni siquiera saben de la realidad que padece el conjunto de la clase obrera. Se hace necesaria la unidad y la organización de un movimiento obrero que hoy día anda desorientado y resignado ante el cada vez más recrudecimiento de las condiciones de vida y de trabajo y que no es consciente de su potencial. Como comunistas tenemos un trabajo pendiente y bastante arduo en la recuperación de ese sindicalismo que reunía a los trabajadores en las asambleas, en los sindicatos, llevar a la práctica una verdadera acción sindical dentro de las empresas, hay que ayudar a los compañeros y compañeras, elevar sus conciencias, animar a participar y perder el miedo.

Muchas de las cosas aquí descritas ya son de sobras conocidas por la mayoría de los y las que caminamos dentro del movimiento obrero. Muchos estamos en infinidad de sindicatos considerados de clase, intentando recuperar esas prácticas del mismo; no obstante, ante la ofensiva cada vez más agresiva del capitalismo en crisis la realidad marca el camino hacia la unidad, una unidad que se hace cada día que pasa más perentoria. Romper la barrera de las siglas sindicales empleando la gran herramienta que ofrecen los Comités para la Unidad Obrera, agruparse en lo que nos une y generalizar la práctica del sindicalismo de clase para romper la atomización del movimiento obrero. Solo de esta manera lograremos hacer una gran fuerza de choque ante la ofensiva cada vez más agresiva de la burguesía contra la clase obrera.

Hay que arremangarse y moverse en el barro más que nunca.

Arturo

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