7 de agosto de 1937, Baviera, nace Mónika Ertl en el seno de una familia muy burguesa. Vivió su niñez en medio de la efervescencia del nazismo alemán y su apellido está vinculado al régimen nazi por la participación paterna en las películas y fotografías del régimen.

En 1950, la familia Ertl llega a Bolivia a través de la Ruta de las ratas, sendero que facilitó la huida de miembros del régimen nazi hacia Sudamérica al finalizar la II Guerra Mundial. Mónika tenía 15 años y durante esa etapa juvenil acompañó a su padre como ayudante en sus trabajos cinematográficos, lo que le valió aprender el oficio y ser una pionera realizadora de documentales. Con el padre también aprendió fotografía y a ser una excelente tiradora, mientras vivía en un círculo tan cerrado como racista en La Dolorida, una propiedad de 3 000 hectáreas a 100 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz y por la que pasaba lo más granado de la comunidad alemana residente en Bolivia. En el selecto grupo brillaba junto a la figura paterna el ”Tío Klaus”, más conocido como el “Carnicero de Lyon”.

¿Cómo se llega a ser Imilla desde esa Mónika? ¿Qué proceso vital hace que pases de ser una apasionada por la lente a Imilla la “Revolucionaria”, a vivir 4 años en un campamento de las colinas bolivianas y a pasar a la historia como la mujer que vengó al Ché?

Su hermana refiere que durante su matrimonio ya se interesó por algunas causas humanitarias, ayudando a fundar un hogar para huérfanos en La Paz, y que el asesinato del Che en la selva boliviana en 1967 resultó la espoleta para su implicación política.

Pero su introducción en los círculos revolucionarios de La Paz se produce en 1968, tras un encuentro casual en Alemania con su excuñado. En contacto con los supervivientes del ELN, se unió a ellos y cambió de nombre. De esa época es su relación sentimental con Guido Peredo “Inti”.

El 1.º de abril de 1971, en Hamburgo, sale del número 125 de la Heilwigstraße, tras hacer justicia histórica y ejecutar al responsable directo del ultraje final al Che Guevara: la amputación de sus manos.

Después comenzaría una cacería que acabó el 12 de mayo de 1973 en El Alto (Bolivia). Allí había regresado Mónika tratando de reorganizar un ELN diezmado por la represión. Una emboscada, que, según algunas fuentes, le tendió el “Tío” carnicero Klaus Barbie, acabó con su vida.

En un cementerio de La Paz se dice que descansan “simbólicamente” los restos de Mónika Ertl. Estos permanecen en algún sitio desconocido del país boliviano. Yacen en una fosa común, sin un nombre, pues su cuerpo nunca fue entregado a la familia. Monika Imilla Ertl, su historia, acciones y lucha forman parte de la memoria colectiva revolucionaria.

María Luna.

 

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