
Un año más, como se viene haciendo desde hace más de cien años , la clase obrera ha conmemorado su día. Y, como desde el nacimiento del capitalismo, esta fecha vuelve a estar marcada por la violencia estructural del capital. Una violencia que hoy se disfraza con más sutileza, presentada como si fuera parte del “orden natural” de las cosas.
Pero nada de esto es natural. Los asesinatos en los tajos son fruto de la precariedad. La depreciación continua del salario mientras aumenta la riqueza de una minoría parasitaria. La violación y anulación sistemática de derechos laborales conquistados con lucha. La precariedad estructural, el fraude de ley contractual, la temporalidad forzada, la amenaza permanente del despido. Es un largo catálogo de sobreexplotación y represión que sufren millones de trabajadoras y trabajadores, que ue sí son naturales en las leyes y reglas capitalistas, pero que para nada gozan de ese carácter natural en la conciencia y cultura proletaria.
Y desde las instituciones políticas y económicas —las mismas que legislan para el capital— se pretende hacer pasar todo esto por algo inevitable, casi biológico. Incluso existe un sindicalismo domesticado que contribuye a esta mentira, que naturaliza la explotación en vez de organizar la resistencia.
La clase obrera debe saberlo: si algo se repite cada año no es la fiesta, es la violencia del capital. Y si algo puede romper ese ciclo, no es la resignación, sino la organización consciente, la unidad de clase y la lucha colectiva.
Ante el panorama de crisis general de un sistema agotado, un sistema capitalista-imperialista que solo ofrece guerra, opresión, miseria y muerte a millones de seres humanos, pretender seguir presentando este desolador escenario como “orden natural” de las cosas ya no se sostiene más allá del relato orquestado y diseñado para intentar contener la fuerza arrolladora de la clase obrera y las masas trabajadoras.
La clase obrera y las amplias masas trabajadoras, a las que lamentablemente se les ha adormecido la conciencia de clase, han sido inducidas a creer que la historia del movimiento obrero y de sus aspiraciones se detuvo —o incluso retrocedió— en diciembre de 1991. Pero lo ocurrido en aquel fatídico año no significó el fin de la historia ni el fin de la lucha de clases.
El capitalismo no retrocede en su desarrollo; por el contrario, el imperialismo se impone y se expande a escala planetaria. Esta expansión implica que el capital se presente sin máscaras, ejerciendo toda la violencia necesaria para incrementar su tasa de ganancia.
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- Escrito por Juan J. Sánchez
- Categoría: Movimiento Obrero

La huelga educativa indefinida que estamos sosteniendo en el País Valencià no nace de un capricho ni de una rabieta. Nace de años de desprecio, de recortes encubiertos, de salarios congelados, de aulas masificadas, de centros que se caen a pedazos y de una Conselleria que ha decidido convertir la educación pública en un negocio para unos pocos.
Nos dicen que no hay dinero. Mienten. Dinero hay. Lo que no hay es voluntad política de ponerlo al servicio de la clase trabajadora. Mientras nuestras aulas superan los 30 alumnos y alumnas, mientras se abandona al alumnado con necesidades educativas especiales bajo una falsa inclusión sin recursos, mientras seguimos dando clase en barracones, sin aire acondicionado, con centros afectados por la DANA todavía sin reparar, la Conselleria abre la caja pública para financiar a la privada, a la concertada y a quienes quieren hacer de la educación una mercancía.
Nos quieren cansadas, divididas y culpabilizadas. Pero no lo van a conseguir. La Conselleria no está negociando: está amenazando. Está vertiendo mentiras, intentando poner a la sociedad en nuestra contra y ofreciendo humo. Ni siquiera migajas: humo. Mientras tanto, sigue desviando millones de euros a centros privados, incluidos centros vinculados a sectores reaccionarios, mientras la escuela pública agoniza deliberadamente.
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- Escrito por Alba AK
- Categoría: Movimiento Obrero
Cumplidos 60 años de la conocida como la Capuxinada, cuando el convento de Sarrià acogió en marzo de 1966 la fundación del SDEUB (Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona) y un encierro posterior ante la amenaza policial. Hoy desde Unidad y Lucha conversamos con uno de los artífices de aquel evento, donde estudiantes y religiosos hicieron frente común contra Franco. Y lo hacemos no desde el mero recuerdo sino desde las luchas de hoy a las que sigue vinculado.
Es todo un orgullo para la redacción compartir militancia con el camarada Quim Boix, al que no hace falta presentar mucho, porque desde aquella lejana fecha el estudiante de ingeniería fue uno más (aunque su caso provocó la manifestación de 300 sacerdotes) de los torturados por la policía franquista y su trabajo constante en las luchas obreras, las organizaciones de clase y militancia comunista hacen que actualmente sea reconocido internacionalmente como un sólido pilar para las batallas que trabajadoras y trabajadores debemos dar para acabar con la dictadura del capital.
Redacción. Aquella fue una lucha estudiantil que trascendió los Campus ¿llegó a vincularse al movimiento obrero?
Cierto, los dirigentes que impulsamos la creación de un sindicato democrático frente al sindicato fascista impuesto por el dictador (el SEU, Sindicato Español Universitario que presidía Martín Villa), éramos mayoritariamente militantes comunistas del PSUC, y por ello enlazamos nuestra lucha con la de CCOO, que en aquellos momentos era clandestina, pero de clase. La demostración pública de ello fue un acto en la Facultad de Derecho, en octubre de 1.966, en el que Ernest Lluch, como profesor, y yo representando al SDEUB, compartimos la presidencia con Cipriano García, máximo dirigente entonces de CCOO. El franquismo respondió con una sentencia del TOP (la segunda en mi caso) de 6 meses de cárcel para cada uno de los 3.
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- Escrito por Redacción UyL
- Categoría: Movimiento Obrero

Con este título, y el subtítulo “Con la salud de las trabajadoras no se juega”, la Sección Sindical del Consejo Sindical Obrero en la Universidad Miguel Hernández organizó una mesa redonda conmemorando el 8 de Marzo del presente año. Y es que, por mucho que se empeñe la ONU y parte del movimiento feminista, este es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Las de la clase dominante sufren enfermedades, pero no relacionadas con el puesto de trabajo; tendrán conflictos, pero no trabajo-familia; puede que hasta sufran brechas de género, pero no en algo tan grave como la salud laboral.
“Los accidentes y las enfermedades causadas por el trabajo son la expresión más dramática del conflicto capital-trabajo…” (1) en los centros en que se nos extrae la plusvalía. La alianza patriarcado-capital origina brechas, quizás las más crueles, también en la salud y seguridad laboral. Y aunque según el parámetro esas brechas funcionan en ambos sentidos, las trabajadoras padecen la peor de todas, el subregistro. Lo que no interesa no se registra y, por tanto, tampoco se previene.
El cuadro de enfermedades profesionales vigente en España (RD 1299/2006) excluye las patologías específicas de las mujeres y minimiza las ocupaciones más feminizadas, generalmente menos prestigiadas y peor retribuidas, ligadas a las vitales tareas de cuidados, limpieza… Pese a todo, la realidad es tozuda y en 2024 las trabajadoras representaron el 54 % de los partes comunicados de enfermedad profesional en el Estado español, siendo el índice de incidencia (número de casos por cada 100.000 trabajadoras y trabajadores ocupados) en trabajadoras un 34 % superior al de sus compañeros varones (1).
Resulta llamativo que, tanto en mujeres como en hombres, el índice de incidencia de enfermedades laborales ¡sin baja! supere al de aquellas con baja, muy probablemente reflejando elevados niveles de precariedad y presentismo, que significa ir a trabajar estando enferma o enfermo, a pesar de que la patronal retuerza el término a favor de sus intereses de clase. Pues bien, el valor de este índice es de 90.5 en mujeres y 62.9 en hombres (1).
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- Escrito por José Barril
- Categoría: Movimiento Obrero

La clase obrera a veces olvida y se confía, por eso no extraña que después de años reclamando coeficientes reductores para conductores profesionales, al tener mayor índice de accidentes laborales, mortales o no, sigan confiando en la negociación entre Gobierno, Patronal, y CC. OO. y UGT, quienes además de firmar la jubilación a los 67, no participaron en las movilizaciones realizadas exigiendo esos coeficientes.
El transporte por carretera de mercancías, viajeros y de grúas autopropulsadas se desarrolla en unas condiciones laborales especialmente exigentes desde el punto de vista físico y de seguridad: jornadas prolongadas, nocturnidad, responsabilidad directa sobre la seguridad de terceras personas, exposición a vibraciones, posturas forzadas, sedentarismo, estrés, elevada siniestralidad laboral o viaria, además de la obligación de carga y descarga pese a lo que vendió el Gobierno.
Estas circunstancias sitúan a estos trabajadores en un escenario de penosidad, peligrosidad y morbilidad que encaja en los supuestos que la normativa prevé para la aplicación de coeficientes reductores de la edad de jubilación. Así, el Real Decreto 402/2025, de 28 de mayo, establece el procedimiento para reconocer esta anticipación en colectivos con unas condiciones de trabajo que conllevan un deterioro prematuro de la salud. Los trabajadores del sector llevan, al menos desde 1996, reclamando su inclusión en el Real Decreto.
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- Escrito por Vicente Alcatraz
- Categoría: Movimiento Obrero

Cientos de asambleas de trabajadores de la educación, pancartas preparadas en los pasillos, panfletos abarrotando las salas de profesores, debates diarios de cómo organizar la huelga. Este es el ambiente que se vive en gran cantidad de centros de educación públicos del País Valenciano desde antes de la histórica huelga del día 31 de marzo de este mismo año. El 11 de mayo, y cómo resultado lógico de ese proceso, se inicia una huelga indefinida por la dignidad de un derecho conseguido a base de muchos años de lucha por parte de la clase trabajadora: la educación pública.
La huelga que hoy se inicia es por un problema de voluntad política que responde a un proyecto privatizador que hunde sus raíces hace bastante tiempo atrás. La falta de recursos es una falsedad, esto se demuestra cuando la Generalitat, dando igual el gobierno de turno, destina más de 800 millones de euros anuales a financiar centros de titularidad privada mediante conciertos. A esto podemos sumar los millones que la Generalitat destina para ayudas directas a multinacionales como la Ford, Stadler Rail, PowerCo, ThyssenKrupp, etc.
El corazón de la huelga indefinida del 11 de mayo es el movimiento asambleario desarrollado entre el profesorado y que ha hecho que muchos de ellos retomen la lucha por sus derechos de forma activa, participando y decidiendo.
Fruto de estas asambleas es el acuerdo unitario de negociación con la Generalitat Valenciana. En el encontramos medidas que se consideran de aplicación inmediata como la substitución de todas las bajas docentes para evitar sobrecargas de trabajos y garantizar una educación continuada al alumnado, la reconstrucción de los centros afectados por la DANA y el pago obligatorio de las retribuciones extraordinarias; respecto a las medidas que se deberían aplicar el próximo curso 2026/2027 se coloca la recuperación del 20% del poder adquisitivo perdido, la aplicación de la clausula de revisión según el IPC, la recuperación de la paga extra, el cobro del verano para el profesorado interino y la creación del sexto sexenio; para finalizar, se encuentran medidas para aplicar durante el curso 2026/2027, entre las más destacadas se encuentran la reducción de ratios, ampliación de las plantillas de refuerzo, la simplificación burocrática, la mejora de infraestructuras, etc.
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- Escrito por A. Moreno.
- Categoría: Movimiento Obrero
Aprovechando la oportunidad que brinda la próxima celebración de la Semana de Acción Mundial por la Educación, entre finales de abril y principios de mayo, impulsada por la Campaña Mundial para reivindicar el derecho inalienable a una educación de calidad, universal, científica, pública, laica y democrática, desde el PCPE reivindicamos la necesidad urgente de incluir entre los ítems definitorios de las características de la futura educación mundial, los valores y las formas que el deseable socialismo futuro deberá tener.
La irrupción brusca y violenta de las herramientas digitales en todos los aspectos de la vida y que en principio, y si no se impide, tendrán el sesgo claramente del nuevo capitalismo e imperialismo, que según se expresa ya en su práctica, se proyectará en la alianza entre el complejo militar-industrial y las grandes tecnológicas, y que según publicitan sus medios de propaganda, tienen como objetivo la creación de una sociedad con “valores” asociales, amorales y apolíticos y propugnan, sin rubor ni pudor, una sociedad sin estado, sin normas, en manos de los grandes empresarios de las tecnológicas y sobre todo por encima de los seres humanos, a los cuales desprecian e ignoran.
Esta sociedad que proponen, sin normas, sin derechos, sin valores, amorfa, insolidaria por definición y burguesa de vocación, es la que proponemos combatir en nombre de los principios humanos, de la lucha de clases, del antiimperialismo, del anticapitalismo y del antifascismo.
Por ello, nos sumamos firmemente a estas acciones y a otras de la misma orientación, con nuestras propuestas de una educación socialista al servicio del pueblo, y que tienen como característica fundamental valores centrados en el hombre y la mujer como únicos protagonistas.
Los temas más importantes y sobre los que se centrarán las actividades de todo tipo giran en torno a las herramientas digitales ya presentes o en ciernes de estarlo. Bajo el lema “Acción por la Educación”, la Semana de Acción Mundial se centrará en el análisis y las formas con las que el mundo tendrá que lidiar, a las que habrá que conocer y a las que habrá que controlar por su perversidad.
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- Escrito por José Mª Lucas
- Categoría: Movimiento Obrero
Los dos obreros de la grúa en Cádiz, así como las y los compañeros de tantos otros conflictos que surgen en la confrontación cotidiana de las masas trabajadora en defensa de sus intereses y condiciones de trabajo, expresan una misma realidad: la lucha de clases sigue abierta y viva.
Las y los marxistas‑leninistas debemos actuar como vanguardia consciente, orientando y dotando de dirección política a estos procesos, sin dejarnos arrastrar por la corriente del momento. Esa corriente espontánea, en la mayoría de las ocasiones, desvía el conflicto de sus intereses de clase y lo reduce a un enfrentamiento parcial, aislado o meramente reivindicativo.
Siendo conscientes de que, bajo el capitalismo, los márgenes o espacios para ejercer un verdadero poder obrero son casi inexistentes o extremadamente reducidos, debemos aun así trabajar para que estos comiencen a abrirse e implantarse. Es imprescindible situar en el seno de las masas trabajadoras propuestas que vayan más allá de la reivindicación inmediata. Es importante y necesario que obreras y obreros comprendan y sean conscientes de la fuerza y la capacidad de transformación que poseen como clase.
Con demasiada frecuencia, las trabajadoras y los trabajadores emprenden batallas espontaneas e individuales con la intención de hacer ceder al burgués. Estas acciones, que muchas veces se interpretan como gestos de heroísmo de clase, en la mayor de las ocasiones terminan produciendo resultados contrarios a los deseados. Al estar enmarcadas en una lucha aislada e individual, suelen ser derrotadas por la patronal, y las consecuencias políticas —desánimo, pérdida de confianza en la posibilidad de vencer al capital— alimentan una cultura de desmovilización.
Toda batalla debe ser preparada y organizada desde los espacios colectivos: organizaciones sindicales, estructuras de lucha y ámbitos amplios del movimiento obrero. Pero, sobre todo, deben apoyarse en propuestas que superen los estrechos márgenes que impone la dictadura del capital.
Es necesario situar propuestas claras y contundentes, incluso sabiendo que habrá sindicatos que no las acepten. La principal de ellas es el control obrero sobre el empleo y la producción.
El “control obrero del empleo” se refiere a que la clase trabajadora ejerza poder directo sobre la organización del trabajo, la contratación, las condiciones laborales y la gestión productiva, en lugar de dejar todas estas decisiones en manos del capital o de un gobierno y un Estado que actúan al servicio y en defensa de los intereses de ese mismo capital.
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- Escrito por Juan J. Sánchez
- Categoría: Movimiento Obrero

La necesidad de la unidad obrera.
La historia del movimiento obrero demuestra una verdad incontestable: la clase obrera solo avanza cuando actúa unida, cuando es capaz de superar divisiones artificiales y organizarse en torno a objetivos comunes de derrotar al capital. Esta afirmación, que puede parecer evidente, adquiere una importancia renovada en el contexto actual, marcado por la fragmentación sindical, la precarización del empleo y la ofensiva ideológica del capital para desarticular cualquier forma de resistencia colectiva, llegando incluso a las más altas formas de represión físicas.
La unidad obrera no es un deseo abstracto ni un principio moral. Es una necesidad material, derivada de la propia posición de la clase obrera en el sistema capitalista. Frente a un enemigo que actúa de manera coordinada —el capital, sus instituciones y sus aparatos ideológicos—, la dispersión de fuerzas del movimiento obrero solo conduce a la debilidad, la confusión y la derrota. Por el contrario, la unidad permite concentrar energías, elevar la conciencia y transformar luchas parciales en un movimiento con capacidad real de disputar el poder.
La fragmentación como arma del capital.
El capitalismo contemporáneo ha perfeccionado mecanismos para dividir a la clase trabajadora: la subcontratación, la temporalidad, la externalización, la atomización de los centros de trabajo, la competencia entre trabajadores nacionales y migrantes, y la proliferación de sindicatos que, en lugar de coordinarse, compiten entre sí. Esta fragmentación no es accidental; es una estrategia deliberada de la burguesía para impedir que la clase obrera se reconozca como sujeto colectivo y revolucionario.
A ello se suma la ofensiva ideológica que promueve la idea de que “cada cual debe arreglárselas por sí mismo”, que la negociación individual es más eficaz que la colectiva, o que los sindicatos son estructuras del pasado. Estas narrativas buscan desactivar la organización obrera, presentándola como innecesaria o incluso como un obstáculo para conseguir los objetivos colectivos.
Frente a este escenario, la unidad obrera no es simplemente deseable: es la única vía para revertir la ofensiva del capital y reconstruir la fuerza político-social de la clase obrera.
¿Es o debe ser uniforme la unidad?
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- Escrito por Juan José Sánchez
- Categoría: Movimiento Obrero












