Actualidad*

El COMITÉ CENTRAL DEL PCPE anuncia su decisión de estar presente, como Partido, y con el mayor número posible de sus miembros, en la conmemoración del Centenario del Natalicio del Comandante Fidel Castro Ruz, y expresar de esta manera la solidaridad internacionalista en defensa de la Revolución, de la soberanía y de la construcción socialista que viene desarrollando el pueblo cubano, ya que la Revolución enfrenta heroicamente, desde hace más de seis décadas, el criminal bloqueo comercial, económico y financiero que significa, en realidad, una guerra ilegal y no declarada con propósito genocida.
El Comité Central del PCPE adopta esta decisión ante la extrema gravedad que van adquiriendo las amenazas verbales del Presidente de los EEUU y de su séquito guerrerista formado, principalmente, por su Vicepresidente y los secretarios de Estado y de la Guerra.
El PCPE apenas puede corresponder, con esta presencia, los más de 67 años de importante ejemplo de la Revolución socialista cubana. Una revolución que muestra y es un ejemplo de humanismo, de derechos laborales y sociales, destacando sobresalientemente en sus servicios públicos, en su educación, en su sanidad, en su cultura, en su alta capacidad científica y en su solidaridad internacionalista con los pueblos del mundo.
Antes del triunfo de la Revolución, el pueblo cubano ya anticipa esos principios internacionalistas, porque no sería digno olvidar la noble y desinteresada participación de cubanos y cubanas en las Brigadas Internacionales que lucharon para defender las conquistas del pueblo español en la dura batalla que tuvo que afrontar contra el fascismo internacional para defender los valores que representaba, por aquel entonces, la II República.
Ahora, el PCPE, a través de su Comité Central, que siempre ha mostrado su solidaridad internacionalista con la Revolución triunfante el 1 de enero de 1959, expresa firmemente, con Martí, que “la mejor forma de decir es hacer”.
A 30 de marzo de 2026.
Comité Central del PCPE
- Detalles
- Escrito por Comité Central del PCPE
- Categoría: Actualidad*

Hablar hoy del derecho a un trabajo digno en el Estado español es, en realidad, hablar de su negación sistemática. En el marco del capitalismo, el empleo, lejos de ser garantía de una vida digna, se transforma en un mecanismo de explotación que condena a la clase trabajadora a la precariedad, la inseguridad y la pobreza.
Aunque las cifras oficiales puedan señalar una aparente disminución del desempleo, la realidad material es otra: un porcentaje muy elevado de personas permanece excluido del mundo del trabajo, ya sea por su edad, por su origen o por ser mujer, entre otros factores, mientras que millones de trabajadores y trabajadoras no pueden cubrir sus necesidades básicas pese a tener empleo, en un contexto de creciente inflación. La precariedad laboral, expresada principalmente en contratos temporales, jornadas parciales impuestas, subcontratación y falsos autónomos, es una herramienta deliberada del sistema para fragmentar a la clase obrera y debilitar su capacidad de organización.
En este contexto, la juventud se enfrenta a un acceso tardío y profundamente precario al mercado laboral. Encadenando contratos temporales, prácticas en condiciones abusivas y salarios insuficientes, la juventud trabajadora se ve condenada a renunciar a la construcción de su propio futuro.
A esta realidad se suma la situación de los trabajadores migrantes, sometidos a condiciones extremas. La falta de derechos plenos, el racismo estructural y la amenaza constante de la irregularidad administrativa los convierten en un sector especialmente vulnerable, utilizado por el capital como mano de obra barata y cuya sobreexplotación se aprovecha para presionar a la baja las condiciones del conjunto de la clase trabajadora.
Del mismo modo, las mujeres trabajadoras soportan empleos más precarios y peor remunerados que los hombres, mientras asumen la mayor parte de los cuidados familiares y las tareas domésticas. Esta acumulación de cargas condiciona sus opciones laborales, mientras que el sistema ni ataja la brecha salarial ni facilita condiciones para la conciliación. De hecho, se beneficia de esta reproducción gratuita de la fuerza de trabajo, perpetuando así una desigualdad estructural.
- Detalles
- Escrito por Javier Martorell
- Categoría: Actualidad*

Es la hora de los pueblos, estamos en un momento crucial. El imperialismo yanqui-sionista supone la mayor amenaza a la humanidad, el genocidio palestino, los ataques indiscriminados al Líbano y ahora a Irán, la constante amenaza a la Revolución Cubana y el secuestro del presidente legítimo de Venezuela y su compañera son muestras de ello. Es el momento de unir luchas y ponerlas bajo una bandera común de solidaridad internacionalista y ruptura con el actual Régimen del 78 en España, es el momento de devolverle a la bandera de la República el contenido popular que siempre ha tenido. En este artículo analizaremos la situación del movimiento republicano en el Estado español y el papel que deben jugar los y las comunistas para que la lucha por la República sea rupturista y una muestra de solidaridad internacionalista.
El movimiento republicano en el Estado español se encuentra ante una gran debilidad política. La posición de los sectores de la izquierda socialdemócrata – PCE, PODEMOS, etc.- de evitar articular un movimiento republicano que se estructure con el objetivo de superar el Régimen del 78 sumerge a la lucha por la República en el ámbito memorial y folklórico. El actual movimiento carece de un contacto con los problemas de las masas, se centra en actividades de tipo reivindicativo pero que no enlazan con la realidad de la clase trabajadora y las clases populares.
La socialdemocracia de izquierda cuida, mantiene y se disputa entre ella las iniciativas estatales por la República como bala en la recámara, para usarla en un hipotético maquillaje del Estado español. Esto se demuestra con su insistencia sobre la posibilidad de un referéndum desde el Régimen del 78 hacia una República para culminar un hipotético movimiento democratizador en el Estado. Esta táctica “democratizadora” no es nueva, tiene un amplio recorrido histórico en nuestra historia al hundir sus raíces en las consecuencias de la perdida de las colonias españolas a finales del siglo XIX. Esta táctica ha sido rescatada por oportunistas de toda calaña bajo cualquier forma: la empleó Carrillo en la Transición, pero con rojigualda; la emplea hoy el nacionalismo interclasista de Bildu en Euskal Herria y fue la esencia política del “procés”: recordar los momentos próximos al referéndum, buscando arrastrar a las masas abrazando el término “República” por su carácter popular. El movimiento republicano bajo el dominio político de esta facción de la socialdemocracia es una de las balas en la recámara del bloque oligárquico-burgués para salvar el Estado español.
- Detalles
- Escrito por A. Moreno
- Categoría: Actualidad*
El día en que el activista y autor palestino cumpliría 90 años, AbrilAbril celebra su vida y obra con algunas recomendaciones sobre su «literatura de resistencia».

Era el 8 de julio de 1972 cuando una bomba, colocada por el Mossad en el coche de Ghassan Kanafani, lo silenció con solo 36 años. Este joven palestino de Acre, nacido el 9 de abril de 1936, cumpliría hoy 90 años. Kanafani fue, en sus pocos años de vida, una de las voces más destacadas de la resistencia palestina, con una actuación en la organización política y una obra literaria que transita entre el testimonio histórico y la ficción universal, dimensiones indisociables de su vida.
La realidad que lo moldeó
A pesar de criarse en una familia de clase media, lo que en otros contextos podría haberle conferido cierta resignación política, creció impactado por la lucha de su padre, un militante nacionalista que se oponía al Mandato Británico de Palestina, por lo que fue encarcelado varias veces. A los 12 años, Ghassan abandonó Palestina para siempre, forzado por la Nakba en 1948 a convertirse en refugiado en el Líbano y luego en Siria. De este período, Ghassan recordaba años después la profunda vergüenza que sintió al ver a los miembros de su familia entregar las armas de su resistencia y convertirse en refugiados.
Después de terminar la educación secundaria en Damasco, obtuvo una certificación como profesor de la UNRWA (Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos), lo que le llevó a enseñar a unos 1200 niños refugiados. Sus primeras obras, pequeños cuentos, surgen de este contacto y del intento de ayudar a esos jóvenes a comprender su propia situación.
Política y literatura lado a lado
Fue en el Departamento de Literatura Árabe de la Universidad de Damasco donde conoció a George Habash, fundador del Movimiento Nacionalista Árabe (MNA), quien lo condujo a su militancia. Pero Kanafani se convirtió rápidamente en persona non grata en la academia, de donde fue expulsado con la tesis de su licenciatura sin terminar, titulada: Raza y Religión en la Literatura Sionista. Este estudio solo se concluyó posteriormente bajo el nuevo título On Zionist Literature (1976), nunca editado en portugués. La expulsión de la universidad lo llevó a Kuwait, donde tuvo contacto con la literatura soviética y la teoría marxista.
- Detalles
- Escrito por AbrilAbril
- Categoría: Actualidad*

Cumbre de líderes del G20 en 2018
El pasado 7 de marzo tuvo lugar en Miami la cumbre Escudo de las Américas, donde doce países del continente americano participaron con la vieja excusa de garantizar la seguridad de la región. En este caso, como en otros muchos momentos de la historia reciente y lejana, los temas centrales fueron el narcotráfico y la inmigración.
Antes de continuar, hay que recordar aquel reciente montaje policial‑judicial‑militar del ficticio Cártel de los Soles, que sirvió como excusa internacional para bombardear Caracas y secuestrar al presidente electo y legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y a la diputada Cilia Flores. Este Escudo de las Américas no es más que una coalición internacional para garantizar que las falsas acusaciones que en un futuro pueda lanzar el gobierno de Estados Unidos contra un país no alineado con sus intereses tenga un respaldo diplomático inmediato.
De hecho, no sorprende el elenco de presidentes representantes. Además de Donald Trump, el anfitrión, se reunieron celebridades como Javier Milei (Argentina), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador) o Nayib Bukele (El Salvador), entre otras y otros fascistas. Por supuesto, mencionar que José Antonio Kast (Chile) no acudió de forma oficial porque la convocatoria se enmarcaba todavía dentro del mandato de Gabriel Boric, que no fue invitado ni representado. No obstante, se entiende que en el futuro, el presidente nostálgico de la dictadura de Pinochet contará con representación oficial en esta cumbre.
Además de las ausencias que podríamos esperar, como la de Delcy Rodríguez, actual presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, o de «Lula» da Silva, que siempre se mostró reticente a acuerdos a largo plazo con los yankis, hay que destacar la de Claudia Sheinbaum (México) y la de Gustavo Petro (Colombia). Dos países tradicionalmente socios del imperialismo que hoy visten las ropas de la soberanía y plantan cara a la dictadura global que pretende imponer el gobierno yanki.
Esta cumbre permite, además, hacer un mapa de las dos Américas, que actualmente es muy diferente al que teníamos hace unos pocos años. La defenestración del movimiento bolivariano en Bolivia y Ecuador, y el colapso del kircherismo en Argentina sitúan a estos países en la órbita de la indignidad y el servilismo ante el capital financiero, necesitado de una política de rapiña por su crisis sistémica.
- Detalles
- Escrito por Gabi
- Categoría: Actualidad*

Vivimos tiempos en los que todo sucede a una velocidad vertiginosa. Esta velocidad no es casual, busca el shock, la incapacidad de reaccionar, de procesar y de entender. Es el mismo patrón de los videos cortos de las redes sociales, en los que se pasan compulsivamente pantallas y no nos acordamos de qué hemos visto hace cinco minutos.
En Irán esperaban un mismo resultado: impacto, caos y destrucción, y pasar rápidamente a la siguiente pantalla. No ha sido así y el desconcierto y la preocupación, y también el miedo, empiezan a sentirse en los centros de decisión económicos y políticos del imperialismo. Quizás Trump sea un loco, pero es el loco que necesita el imperialismo para prevalecer, especialmente contra la República Popular China, que es contra quién va todo esto.
La actitud de matón de patio de colegio ayuda a crear la sensación de que estamos ante algo novedoso, que todo ha saltado por los aires no se sabe cómo ni por qué. No es Trump, ni Netanyahu, ni Kaja Kallas, el trío de fascistas que están llevando el mundo a la barbarie. Todo esto se ha cocinado a fuego lento, el genocidio en Palestina nace de la Nakba, la situación hoy en Cuba nace del bloqueo, la guerra hasta el último ucraniano nace de la expansión de la OTAN y la sostiene la UE, lo que pasa hoy en Irán se empezó a gestar desde la primera guerra del Golfo en 1991.
El cacareado orden internacional, el Derecho Internacional construido después de la Segunda Guerra Mundial, solo era respetado por el imperialismo cuando era útil al imperialismo. Su demolición ha sido cocinada desde la contra-revolución en la URSS, paso a paso. Y no es cosa de Republicanos o Demócratas, ni de Neocons, Globalistas o MAGAs, ni de europeos o yanquis. El capitalismo en su fase imperialista encadena crisis cada vez más agudas y seguidas desde los años 70. La desaparición del campo socialista les dio un respiro y creó la ilusión de un mundo a su disposición. Pero las crisis no han dejado de encadenarse, hasta hoy, hasta la crisis permanente. Y frente al imperialismo una nueva realidad emerge, con China al frente, una nueva realidad que desde los centros de poder y los monopolios ven cómo el moribundo ve al sepulturero cuando toma medidas para el ataúd.
- Detalles
- Escrito por Ferran N.
- Categoría: Actualidad*

Tras incendiar Venezuela, seguir intensificando el asedio a Cuba, a la vez que se mantienen las decenas de guerras y focos a lo largo del globo terráqueo (Ucrania, Nigeria, Sudán, Taiwán, Sáhara Occidental…), el pasado 28 de febrero, mientras seguía vigente el proceso de diálogo entre EE. UU. e Irán para llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, el terrorismo yanki-sionista decidió violar unilateralmente ese marco de negociación bombardeando Irán. El imperialismo, como en Minsk, no tenía ninguna intención de dialogar nada. El ataque ocasionó el asesinato de varios dirigentes iraníes, incluido al Ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán y líder espiritual de la religión chiíta, así como a cientos de civiles. Hoy, entre las víctimas de los bombardeos imperialistas en Irán, ademas de objetivos militares y políticos, se cuentan personal sanitario y centros hospitalarios (un crimen de guerra), centros educativos, etc. Un gesto con que el imperialismo deja claro que, como decía el Che, “no se puede confiar, ni tantito así”, por su ausencia de principios éticos.
Esta agresión no solo busca destruir Irán, sino que, sumada a la agresión al Líbano, es la continuación de la guerra total por intentar exterminar el Eje de la Resistencia, acabar con cualquier foco de oposición a la dominación del imperialismo en Asia Occidental. Pero Irán no es Gaza, ni Venezuela… Irán lleva preparándose para esto desde ya hace mucho tiempo, y sabedor de que el sionismo apunta sus misiles nucleares hacia Teherán deseando pulsar el botón, durante años llenó los desiertos de túneles subterráneos con lanzaderas de misiles balísticos.
La realidad paralela de la prensa y los gobiernos occidentales del centro imperialista
A pesar de que los medios de prensa de los países imperialistas intentan eludirlo, Irán ha arrasado varias bases norteamericanas, provocado la salida de tropas y portaaviones de la zona; ha destrozado el escudo antimisiles sionista, convirtiendo Tel Aviv en un coladero y provocando el caos y una nueva fuga de colonos. Mostrar las debilidades del hegemón imperialista y su perro sionista no conviene. Lo que conviene, y están haciendo, es seguir con la guerra ideológica que pretende victimizar a Israel (véase a la Cadena Ser, retransmitiendo desde Tel Aviv y entrevistando a sionistas) y criminalizar a Irán con la retórica vacía de la libertad de expresión o de los derechos humanos (¿cuáles derechos? ¿los de las más de 170 niñas iraníes asesinadas por las bombas yanki-sionistas, que la prensa sistémica sigue poniendo en duda?) e incluso poniendo a Irán como responsable de dicha guerra, tras haber sido engañado en un falso proceso de negociación, atacado a traición y eliminada gran parte de su dirigencia. Lo único de lo que sí hablan es del cierre del Estrecho de Ormuz, que está poniendo en jaque a las economías occidentales.
- Detalles
- Escrito por Francisco Valverde
- Categoría: Actualidad*

Fotografías de niñas víctimas de ataque aéreo estadounidense-israelí en Minab, exhibidas en Teherán, la capital. (Foto: Reuters)
En las rutinas de producción informativa occidental, el reconocimiento del sufrimiento ajeno sigue una geometría variable.
Hay muertes que merecen retrato, biografía y elaboración del duelo. Otras, en cambio, ingresan en los registros como cifras anónimas, agregados estadísticos que ocupan el espacio que debería corresponder a nombres propios, trayectorias vitales y redes de afecto. Desde Gaza hasta Irán, desde el Líbano hasta Yemen, las poblaciones situadas en el punto de mira de los regímenes de sanciones o de la violencia militar directa aparecen ante las audiencias metropolitanas como residuo cuantitativo: se las cuenta, pero no se las reconoce; se las documenta, pero no se las presencia.
Esta asimetría no es fortuita ni corregible mediante códigos deontológicos superficiales. Responde a una arquitectura estructural que organiza la inteligibilidad del sufrimiento según coordenadas geopolíticas y raciales. El aparato mediático occidental instaura una jerarquía de duelo posible donde aquellas vidas que exhiben proximidad cultural o alineamiento político con los centros de poder imperial acceden a la elaboración conmemorativa, mientras que aquellas situadas como antagónicas quedan reducidas a dato. Lo que emerge es un régimen de valor diferencial de la existencia humana, donde la posibilidad misma de ser llorado sigue los trazados de la dominación global.
A este nivel, el problema no es simplemente de representación, sino de producción ontológica. El periodismo no refleja pasivamente una realidad previa, sino que participa en la fabricación de los marcos dentro de los cuales ciertas vidas aparecen como vidas y otras como mero soporte biológico de eventos. La contabilidad del sufrimiento no es una operación secundaria: es un mecanismo de clasificación moral del mundo.
El número como operador de violencia racial
La práctica de la enumeración cumple una función administrativa precisa: suspende el reconocimiento relacional. Cuando un atentado sacude París, Bruselas o Berlín, las primeras ediciones digitales se llenan de rostros, de instantáneas domésticas, de relatos biográficos que reconstruyen trayectorias educativas, vínculos afectivos y pequeñas historias de vida cotidiana. El público metropolitano puede así experimentar una forma de duelo vicario que, aunque efímera, restituye al fallecido su condición de sujeto.
- Detalles
- Escrito por Xavier Villar
- Categoría: Actualidad*

La clase obrera queremos la paz, una vida que permita desarrollarnos en armonía con nuestro entorno natural, amistades, vecindario y familia, respetando la soberanía de otros pueblos y sin agresiones imperialistas contra quienes se oponen a su dictado.
Vivimos tiempos convulsos, donde el sistema capitalista no encuentra más escapatoria que la guerra para salvar a la clase social que domina la política y la economía (la burguesía).
Hemos vivido durante dos años el genocidio del pueblo palestino por parte de la entidad sionista con el apoyo y complicidad de los EE. UU., la Unión Europea y gran parte de los gobiernos árabes. Una masacre retransmitida en directo que abre el camino de la barbarie imperialista y de cómo serán las guerras del futuro a la que nos arrastra la OTAN.
No hay medias tintas en esta cuestión, las y los comunistas apostamos por la paz, una paz que es un elemento fundamental para el desarrollo de las relaciones entre los pueblos, una paz que es el peor enemigo de la OTAN y del imperialismo.
La pregunta es: ¿qué podemos hacer? Las necesidades del pueblo pasan por la consigna “Paz, techo y trabajo”. Consigna que referencia unas necesidades básicas de la clase obrera que el capitalismo es incapaz de resolver porque los intereses que defiende son los de la burguesía, unos intereses diametralmente opuestos a los nuestros.
La paz se consigue desde la toma progresiva de la conciencia, la organización desde la base y siendo parte activa contra la escalada belicista y la agresión de los pueblos, trasladando nuestra oposición a la guerra imperialista a todos los espacios de organización del movimiento obrero y popular como parte esencial de los mismos.
La socialdemocracia, ante unas expectativas electorales complicadas que hace imaginar a más de un vividor y vividora de la política fuera del arco parlamentario, se apresura por reconfigurar el espacio que movilizó al pueblo trabajador hace poco más de 20 años para rechazar la participación en la guerra de Irak bajo el lema “No a la guerra” y que permitió al PSOE volver al gobierno y de paso, meternos en la guerra de Afganistán una vez disuelta la movilización.
- Detalles
- Escrito por Javi Ortega
- Categoría: Actualidad*












