Una moda que prolifera últimamente es la de los augures. Todos los vaticinios de semejantes prestidigitadores se centran en el invierno próximo en el hemisferio norte, especialmente en Europa. Mientras,en el periodo estival del hemisferio septentrional el mundo permanece en ebullición.

Un verano en el que el mundo hegemónico se tambalea. La UE impone sanciones económicas brutales a Rusia, incluyendo el boicot al petróleo y gas. La negación por parte de Alemania de la puesta en funcionamiento del gasoducto Nord Stream II representa un auténtico tiro en el pie. Europa carece de hidrocarburos y la guerra económica contra Rusia es una opción suicida, una Europa que va camino de volver a la Edad de piedra .La parálisis de la industria alemana y la recesión económica campa a sus anchas como un espectro con guadaña. Exigencias de recorte energético mientras las grandes transnacionales eléctricas se lucran sin el más mínimo de escrúpulos. Los hogares de la clase obrera y de los sectores populares sufren y padecerán los recortes y los precios al alza afectando a sus ya terribles condiciones de vida. En España las eléctricas demuestran al Gobierno títere quién verdaderamente manda. Además aumentan los riesgos de crisis energética tras el apoyo del Gobierno de Sánchez a la ocupación marroquí del Sáhara Occidental, la traición perpetrada al pueblo saharaui y las consiguientes consecuencias sobre las relaciones amistad con Argelia.

La guerra es un elemento imprescindible para el proceso de acumulación del capital, en la fase última de la actual formación sociohistórica. Cuando los mecanismos del mercado se vuelven ineficaces como consecuencia directa del aumento de la composición orgánica del capital y de la caída de la tasa de ganancia, la guerra se convierte en recurso imprescindible para garantizar la apropiación privada de la producción social, del valor.

Por tanto, la guerra es un factor que estará presente en la formación capitalista, de forma estructural, hasta la desaparición histórica de este sistema de dominación internacional. La OTAN, en la última Cumbre celebrada en Madrid los días 29 y 30 de junio de 2022, ha definido en términos concretos su estrategia ante la situación actual. La OTAN 360º es la nueva doctrina diseñada para este final de ciclo.

Habrá guerra en cualquier situación y en cualquier lugar del planeta, allá donde convenga al capital monopolista transnacional. Se actualiza el concepto de “amenazas a la seguridad”, obviamente a la seguridad de los miembros de la OTAN. Los avances tecnológicos de las potencias competidoras, la negativa al suministro de recursos energéticos, los acuerdos y convenios entre otras potencias ajenas a la alianza militar OTAN e, incluso, las migraciones se definen como una amenaza a la seguridad y estabilidad de su sistema. Es decir, se sitúa en la trinchera enemiga a cualquier desarrollo no controlado por las potencias capitalistas hegemónicas integradas en la alianza militar. Esta estrategia, de forma explícita, incluye como una de las respuestas a esas “amenazas” el uso del armamento nuclear como parte de la política de seguridad.

 

La pandemia mundial de la COVID-19 ha tenido una influencia trascendental en las formas de desarrollo de la lucha de clases internacional, obligando a las distintas organizaciones y partidos a posicionarse y decidir cómo actuar frente a este escenario particular y complejo.

En el contexto de crisis estructural capitalista, la pandemia está ligada a un capitalismo internacionalizado que somete a fuertes tensiones al planeta y sus ecosistemas, cada vez de forma más violenta con la vida y la clase trabajadora, debido a la producción de mercancías para satisfacer la ganancia del capital y no las necesidades sociales. Lo que ha llevado asociado en las potencias capitalistas, no solo una gestión de la pandemia carente de la necesaria planificación y atención sanitaria integral, sino además a una posición donde se aprovecha el contexto de crisis sanitaria para que las medidas adoptadas para enfrentar esta situación estén fuertemente condicionadas y enfocadas al mantenimiento de la ganancia del capital.

Caso muy distinto a Cuba socialista, que a pesar del criminal bloqueo económico que sufre el pueblo cubano desde hace más de seis décadas, la superioridad de la planificación y la integración de las organizaciones de masas en las funciones de trabajo y seguimiento sanitario, ha permitido cifras de infección muchísimo más bajas, demostrando así la superioridad del socialismo, frente al caos capitalista (ejemplificado en la vergonzosa insolidaridad a la hora de la adquisición de vacunas, garantizándose las potencias imperialistas millones de viales y desabasteciendo al resto).

En el estado español la situación sanitaria provocó una parálisis en las formas habituales de lucha, debido a la propagación del virus, tanto al inicio como posteriormente, que reflejó distintas formas de accionar entre las organizaciones políticas y de masas (sindicatos, etc.)

Almirante Juan Cervera ¿al servicio de la República?

Según los almirantes e historiadores hermanos Moreno, las relaciones de su padre, el Almirante Francisco Moreno, jefe de la "Flota de Bloqueo" (FB) franquista, con el jefe de Estado Mayor de la flota (EM), Juan Cervera Valderrama, fueron pésimas desde el primer momento de estallar la guerra.

Mientras que Cervera y su EM estaban instalados en Salamanca, primero y en Burgos después, despachando periódicamente con el "caudillo", Francisco Moreno, entonces capitán de navío (posteriormente ascendido a almirante en funciones) tenía tenía la jefatura en Palma de Mallorca, base de la FB que temporalmente se trasladaba con él, siempre a bordo del que en cada momento era su buque insignia, generalmente un crucero.

Las comunicaciones entre ambos mandos eran malas, y casi siempre mal interpretadas por Cervera, que tomaba decisiones bajo presión de los generales franquistas del Ejército de Tierra, y a veces, del propio "caudillo", que no tenía ni puta idea de la situación de la guerra en el mar, según admitían los hijos de Moreno.

Qué duda cabe que la subida de precios y la consiguiente reacción de las autoridades monetarias europeas de subir los tipos de interés, tendrá consecuencias para el mercado inmobiliario europeo y español. Por ende, repercutirá en la posibilidad de acceso a la vivienda de las capas populares.

Desde finales de 2013 o inicios de 2014, las operaciones de compraventa de vivienda han ido incrementándose, a excepción del parón que supuso el tiempo de confinamiento de 2020. Fue tras la parálisis económica de este periodo cuando se produjo un fuerte rebote en 2021. El Consejo General del Notariado, en abril, situó en una subida superior al 16 % interanual la venta de pisos.

Actualmente la venta de viviendas residenciales ya está en niveles que no se veían desde 2007.

Sin embargo, diversos estudios apuntan un cambio importante en los últimos años del perfil de los compradores (usuarios) de vivienda, pasando de los jóvenes que emprenden un camino de emancipación, a personas mayores que tienen una estabilidad laboral o que cobran pensiones de jubilación. Este nuevo perfil es el que ha hecho posible que los préstamos hipotecarios para la adquisición de vivienda crecieran un 14,7 % interanual.

 

Ya ha pasado julio, también conocido en algunos países del norte global como Mes del Orgullo. Entonces, ¿siguen estando los derechos de las personas LGTBI en boca de las grandes empresas e instituciones burguesas? La respuesta, como se podía esperar, es no. Durante junio las principales empresas han cambiado sus logos integrando en ellos la bandera arcoíris que representa al colectivo o haciendo campañas publicitarias con el lema “Love is love” para sacar rédito económico y ofrecer a la sociedad una imagen de apoyo y promoción de la inclusión y los derechos humanos. Una lucha que el resto del año no apoyan o, peor aún, participan y colaboran con movimientos que están abiertamente en contra de las personas que conforman el colectivo LGTBI. Este fenómeno oportunista se concreta en el uso -por parte empresas, gobiernos y otras instituciones- de un discurso neoliberal “LGTBIfriendly” con la única intención de apropiación y de explotación comercial. En ningún momento impulsan medidas dirigidas a la transformación social, garantizan derechos, crean y/o facilitan el acceso a recursos para el bienestar personal y social de este segmento de la clase trabajadora. A pesar de la capacidad del capitalismo de apropiarse de las luchas y de ofrecer unos miserables e insuficientes derechos formales y legales, el alcance real de estos “derechos” dista mucho de una liberación tal y como la concebimos las y los comunistas.

 

La Cumbre de la OTAN, celebrada en Madrid los días 28 y 29 de junio de 2022, ha trazado la nueva estrategia de esta organización criminal para tratar de mantener la hegemonía del imperialismo yanki sobre todo el planeta, haciendo posible el saqueo y el expolio a partir de la ventaja que supone una superioridad armamentista letal mantenida a base de un incremento incesante del gasto militar multimillonario, y del sometimiento de los países asociados que son privados de la más elemental soberanía nacional. El Estado Español es uno de esos socios que acepta sin rechistar el sometimiento a la dictadura de los intereses yankis.

El pueblo canario, en cuanto que formación sociohistórica, es un pueblo tricontinental.

  • Por su origen, bereber, y por su pertenencia geográfica al continente africano, con unas especiales relaciones con el pueblo saharaui, más intensas en las islas de Lanzarote y Fuerteventura, nuestro pueblo es africano.

  • Por el proceso de conquista e integración la sociedad canaria tiene un dominante componente europeo, que se materializa en las relaciones económicas impuestas, en los hechos culturales y en la estructura administrativa del Estado.

Adorno y Horkheimer fueron ampliamente promovidos dentro del mundo capitalista para apuntalar a un izquierda integrada en el sistema, no comunista y contra la amenaza del socialismo realmente existente.

Theodor Adorno y Max Horkheimer

Fundamentos de la industria de la teoría

La teoría crítica de la Escuela de Frankfurt ha sido, junto con la teoría francesa, uno de los productos más populares de la industria de la teoría global. Juntos, sirven como fuente común para muchas de las formas de crítica teórica que marcan tendencia y que actualmente dominan el mercado académico en el mundo capitalista, desde la teoría poscolonial y decolonial hasta la teoría queer, el afropesimismo y más allá. Por lo tanto, la orientación política de la Escuela de Frankfurt ha tenido un efecto fundacional en la intelectualidad occidental globalizada.

Las luminarias de la primera generación del Instituto de Investigación Social, en particular Theodor Adorno y Max Horkheimer, quienes serán el tema central de este ensayo, son figuras destacadas en lo que se conoce como marxismo occidental o cultural. Para quienes estén familiarizados con la reorientación de Jürgen Habermas alejándose del materialismo histórico en la segunda y luego en la tercera generación de la Escuela de Frankfurt, este trabajo inicial a menudo representa una verdadera edad de oro de la teoría crítica, cuando todavía tenía —aunque quizás pasivo o pesimista—algún contenido para la política radical.

Si hay una pizca de verdad en esta supuesta política radical, es solo en la medida en que se compara la primera Escuela de Frankfurt con las generaciones posteriores que remodelaron la teoría crítica como una ideología abiertamente liberal. [1 ] Sin embargo, este punto de comparación está poniendo el listón demasiado bajo, como ocurre siempre que se reduce la política a la política académica. Después de todo, la primera generación de la Escuela de Frankfurt vivió algunos de los enfrentamientos más cataclísmicos en la lucha de clases global del siglo XX, cuando se libraba una verdadera guerra mundial intelectual por el significado y la importancia del comunismo.



Colombia, y las perspectivas que se abren con la victoria electoral de Gustavo Petro y Francia Márquez, necesita un artículo que contextualice y profundice la nueva situación que se abre, lejos de ilusiones y sesgos más o menos preñados de pensamiento mágico e idealismo.

Entender la realidad social, económica y política colombiana no es fácil desde la perspectiva europea. Colombia es un país que en sus 200 años de historia republicana ha vivido inmerso constantemente en conflictos de carácter interno; desde la guerra contra España, el conflicto entre el General Santander y Simón Bolívar, las guerras entre liberales y conservadores, la guerra interna contra diferentes guerrillas comunistas, de izquierdas y étnicas (FARC-EP, ELN, EPL, M-19, Quintín Lame…), los choques entre guerrillas, el fenómeno del narcotráfico, el paramilitarismo, los conflictos étnicos, los conflictos entre indígenas y campesinos pobres que se veían y ven obligados a ocupar los territorios indígenas, etc.

Todos esto conflictos tienen un actor común, una oligarquía que no ha dudado en ejercer la violencia en sus formas más extremas y brutales. 200 años de guerra y terror contra el pueblo han marcado el carácter de la sociedad colombiana. El poder ejercido por la oligarquía ha sido absoluto, y nunca han dejado margen a ninguna expresión social y política que pudiera disputarles ni un pedacito de su hegemonía. El asesinato del líder liberal Gaitán, de Galán (liberal), Jaime Pardo Leal (Unión Patriótica – Partido Comunista) y Bernardo Jaramillo (Unión Patriótica – Partido Comunista), han frustrado cualquier intento desde posiciones progresistas de obtener la presidencia de la República.