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Venezuela nunca ha dejado de ser un blanco de la ofensiva imperialista de Estados Unidos. Algo que se ha intensificado en las últimas semanas. El gobierno norteamericano ha perpetrado ataques armados contra embarcaciones venezolanas en aguas del Caribe, utilizando el trillado pretexto de la “lucha contra el narcotráfico”. En uno de estos bombardeos murieron tres personas y en otro once. Las autoridades venezolanas han denunciado que las embarcaciones atacadas eran civiles, algunas dedicadas a la pesca, y que estas acciones constituyen actos de guerra contra toda la nación.
A la agresión militar se suma una ofensiva mediática sistemática. Grandes corporaciones de comunicación, alineadas con los intereses del capital, han insinuado que estos ataques son “inventos” de Caracas. Es la misma estrategia de siempre: deslegitimar la resistencia, sembrar dudas entre los pueblos y presentar a la víctima como agresora, justificando futuras intervenciones y golpes de Estado.
Mientras enfrenta problemas internos de desigualdad, violencia y dependencia del narcotráfico, Washington recurre a sanciones, bloqueos, guerras híbridas y propaganda para mantener su dominio global.
Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en el Caribe, desplegando buques de guerra, aeronaves y hasta un submarino nuclear cerca de las aguas venezolanas. El mensaje es claro: intimidar al pueblo venezolano y recordar que el imperialismo sigue dispuesto a intervenir para controlar recursos y decidir el destino de la región.
Frente a esta amenaza, el gobierno bolivariano ha activado el sistema de defensa integral, movilizando a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y a la milicia popular. Bajo el nombre de “Caribe Soberano 200”, se realizan maniobras conjuntas en mar, aire y tierra, enviando un mensaje inequívoco: cualquier intento de agresión encontrará a un pueblo organizado y dispuesto a defender la patria. Maduro ha advertido que, si continúan las agresiones, cada rincón del país será un bastión de dignidad y resistencia consciente.
La guerra contra Venezuela también se intensifica política y económicamente. Las sanciones impuestas por EE. UU. buscan estrangular al pueblo trabajador: encarecen alimentos, bloquean medicinas y asfixian la economía para generar descontento social y facilitar un cambio de gobierno al servicio de las transnacionales.
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- Escrito por Sonia Iruela
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Día tras día conocemos nuevos datos sobre la encarnizada masacre contra el pueblo palestino. Es tal el cúmulo de informaciones que se podrían redactar multitud de artículos sin incurrir en redundancias. La entidad sionista de Israel, apuntalada por los intereses del imperialismo, intensifica la barbarie sobre Palestina y no duda incluso en reventar el derecho internacional para vulnerar la soberanía de otros pueblos de su entorno, atentando sobre ellos con táctica calculada y consensuada con sus socios. Sirva como muestra el reciente ataque perpetrado en Doha, sobre la sede donde permanecían reunidos dirigentes de Hamás, en el contexto de las negociaciones de paz. Y en este escenario y como contraposición, cuanto más se recrudecen los ataques, más se intensifican las muestras de solidaridad internacionalista. Por situar tan solo uno de tantos ejemplos, cabe destacar la protesta mantenida durante la Vuelta ciclista a España, donde el rechazo a la participación de un equipo israelí fue adquiriendo forma hasta convertirse en una de las más notorias muestras de solidaridad con Palestina. Las repetidas protestas multitudinarias que se fueron dando, etapa tras etapa, culminaron con más de 100.000 manifestantes llenando de banderas y consignas las calles de Madrid, consiguiendo interrumpir la Vuelta y proclamar a la lucha del pueblo palestino como auténtica ganadora de la competición.
Pero hay tanto de lo que hablar, tantísimo que analizar, que en ocasiones puede cegarnos y ensombrecer la cara más humana de esta barbarie. Se dan informaciones que refuerzan nuestra indignación, que nos producen rabia, ansias de luchar, de reivindicar, otras que incluso nos cuesta digerir y nos obligan a releer y repensar, pero hay algunas que, además de todo esto, alcanzan una dimensión enormemente humana y provocan que las lágrimas nublen nuestra vista. En necesario hablar también sobre ello.
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- Escrito por Javier Martorell
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Con el “reconocimiento de los dos Estados” en Palestina a partir de las fronteras de 1967, sin cuerpo armado y sin soberanía funcional de Palestina, lo que se está legitimando, pues, es el derecho a la ocupación, al apartheid y a la colonización por parte del ente sionista.
Ante el creciente rechazo mundial a la barbarie del ente sionista contra el pueblo palestino, genocidio por medio, y frente a la «palestinización del mundo», hace un tiempo que al Imperio Occidental se le ha ocurrido la “solución” de los “dos Estados” para intentar legitimar a toda costa la ocupación de Palestina y el apartheid ejercidos por el ente sionista.
Lo peor de todo es que es un proyecto ‘comprado’ por la dupla chino-rusa (una vez más a remolque de las estrategias del Imperio -y que por cierto, siguen teniendo relaciones políticas y comerciales con el ente sionista-) y sus diferentes articulaciones para un Mundo Emergente (BRICS, OCS, ASEAN…).
Así que hoy el pueblo palestino, que contaba con los miembros del Eje de la Resistencia como únicos defensores de una Palestina libre “desde el río al mar” -un solo Estado sin ocupación sionista-, se queda sin apoyos al nivel mundial, si exceptuamos al bravo pueblo de Yemen, una vez desarticulado ese Eje y golpeado reiteradamente el Estado iraní (que al menos sigue negando el reconocimiento del ente sionista).
Con el “reconocimiento de los dos Estados” en Palestina a partir de las fronteras de 1967, sin cuerpo armado y sin soberanía funcional de Palestina, lo que se está legitimando, pues, es el derecho a la ocupación, al apartheid y a la colonización por parte del ente sionista.
El acuerdo para descartar a Hamás de cualquier gobierno, así como a la Sala de Operaciones Conjuntas de Palestina (donde están las organizaciones armadas que luchan por la defensa y emancipación del pueblo palestino), y la imposición de la “Autoridad Palestina” es parte de todo ello.
La dicha “Autoridad” es un ente cipayo que hoy apenas recibiría los votos de sus integrantes. Si el pueblo palestino pudiera pronunciarse libremente lo más probable es que la juzgaría al completo.
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- Escrito por OTROS MEDIOS: Observatorio crisis.com AUTOR: Andrés Piqueras
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Este 16 de septiembre, las fuerzas de ocupación sionistas han intensificado la destrucción y asesinatos sobre la ciudad de Gaza, a través de bombardeos constantes y con la entrada de varias compañías militares en una invasión terrestre de la ciudad, lo que ha provocado miles de personas desplazadas y decenas de asesinados. Todo eso sobre una población ya castigada por hambre, usado como arma de guerra, por enfermedades fruto de la destrucción de la infraestructura civil y del sistema sanitario. Un horror genocida que día tras día crece con un silencio cómplice de los habituales socios (EE. UU. Gran Bretaña y la U.E.) o con un susurro formal de condena por parte de nuestros gobernantes y de las monarquías árabes. Pero todos ellos igualmente causantes de la limpieza étnica del pueblo palestino, por acción u omisión, y por mantener, alentar y patrocinar a un estado colonial.
Frente a la ocupación, el apartheid de la población originaria y el genocidio reafirmamos el derecho a la resistencia y a enfrentar la ocupación por todos los medios. La resistencia es un derecho humano internacional y hacemos bandera de éste, aunque el imperialismo y sus lacayos timoratos, particularmente la socialdemocracia, han vaciado de contenido y legitimidad las instituciones y estructuras internacionales creadas tras la II Guerra Mundial. Fueron poco o nada eficaces en el pasado, pero hoy resultan un estorbo para el imperialismo que trata de mantener su hegemonía y no podemos esperar de ellas que detengan el genocidio palestino ni adopten medidas eficaces contra los verdugos y la creación artificial de ese estado que los ampara. Por supuesto también pondrán en sordina este derecho a enfrentar por la vía de las armas al colonialismo, el despojo y la ocupación y tratan de que no esté en el centro del debate. Ese derecho de los pueblos a obtener su liberación es el que reivindicamos y es el que asiste al digno pueblo palestino.
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- Escrito por Comité Ejecutivo del PCPE
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Los aranceles impuestos por la administración Trump a la Unión Europea son eso, una imposición. No se han negociado en el sentido usual del término. No han existido dos posiciones divergentes que hayan cedido pretensiones hasta llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes. Al contrario, el proceso ha constituido una expresión descarnada de la ley del más fuerte que rige el imperialismo en esta fase agónica. Lejos del mito neoliberal del "win-win", donde todos ganan mediante la negociación libre, estos aranceles son una imposición unilateral, un recordatorio brutal de la jerarquía inherente al mundo capitalista. Este episodio desnuda, no solo la agresividad de un imperialismo en declive, sino también la subordinación estructural y terminal del proyecto europeo.
La Unión Europea, con su modelo de "soberanía" delegada fue y siguirá siendo hasta el suicidio, funcional a los intereses del capital transnacional y dependiente del orden hegemonizado por Washington. Una simbiosis que esconde, en la esencia, la lucha por la plusvalía global y que pone de manifiesto la crisis orgánica y estructural del Capital. Consecuentemente evidencia la obsolescencia de una superestructura internacional que ha mantenido hasta hoy un entramado de reglas ficcticias, incluyendo la idea de la soberanía burguesa de las naciones.
Como señalara Lenin, el imperialismo representa la fase monopolista y parasitaria del capitalismo, caracterizada por la exportación de capitales y la lucha violenta por el reparto del mundo. Los aranceles de Trump son un arma en esta lucha. No emergen de una mesa de diálogo entre iguales, sino de la posición de fuerza estructural de Estados Unidos que aunque en declive, mantiene la hegemonía militar y financiera mediante el dominio del dólar y el control de instituciones como el FMI y el Banco Mundial. Precisamente, la pérdida paulatina de esta condición es la que le vuelve más agresivo y violento.
En esta guerra de clases internacionalizada, los verdaderos perdedores son, como siempre, los trabajadores y trabajadoras, tanto americanos como europeos.
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- Escrito por Kike Parra
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El imperialismo no ceja en su propósito de hundir al planeta en el abismo de la guerra global. Durante las últimas horas se han repetido diversos acontecimientos que evidencian el hilo conductor de una barbarie cuya estrategia, aunque fracasada de antemano por la capacidad de resistencia de los pueblos y la clase obrera internacional, ansía superar la crisis general de carácter estructural del capitalismo. Un plan calculado en clave de recuperar a un monstruo cada vez más agotado y cuyo último aliento se ahoga en un mar de sangre, de destrucción.
La tarde del 9 de septiembre, en el marco de las negociaciones en Catar por el alto el fuego en Gaza, obviando toda expresión del derecho internacional y arremetiendo directamente contra la soberanía del pueblo catarí, la entidad sionista atacó su capital, Doha, con misiles dirigidos contra altos dirigentes de Hamás y sobre negociadores del grupo palestino que venía participando en las conversaciones. No fue casual que Estados Unidos tuviese en ese momento la responsabilidad de supervisar el espacio aéreo, quedó en evidencia que posibilitaron el ataque en el mismo instante en el que el propio Trump admitió, en rueda de prensa, que su gabinete conoció de antemano los detalles de la operación israelí. No queda género de duda, se demuestra que desde EE.UU. se impulsan los mal llamados procesos de paz para favorecer, de manera premeditada y consensuada, su posterior boicot a manos del sionismo. Con agresiones como la perpetrada en Doha se manifiesta la falacia que en la práctica suponen estos procesos de negociación, pantomimas orquestadas por el imperialismo que ambicionan ganar tiempo en su propósito de colonizar y destruir un territorio que no les pertenece, de arrancar la tierra a un pueblo soberano para convertirlo en otro espacio más al servicio de los intereses de su pútrido imperio. Mientras tanto, La Unión Europea, los Estados Unidos, la Gran Bretaña, la OTAN y el conjunto de entidades y estados alienados, se enrocan en la servil retórica. Cargados de evidente sarcasmo, buena parte han coincidido en señalar lo “inoportuno” de este ataque. Pero más allá de estas palabras no hay nada, todos los estados que le bailan el agua al imperio evidencian su apoyo incondicional a la masacre al permitir e impulsar, por acción u omisión, la ocupación agudizada desde octubre de 2023 y que persiste insaciable en arrancar la vida y el futuro del pueblo palestino, dejando a su paso las heridas, mutilaciones y cadáveres de cientos de miles de habitantes de un pueblo soberano. Así mismo, el gobierno español no asume otra función más que esa, aparentando posicionarse en una arista crítica al genocidio, en un extremo que no existe. España asume un papel necesario para mantener el equilibrio que permita al sistema continuar saqueando y asesinando impunemente. Unos apoyan abiertamente y amparan el genocidio, otros lo critican pero ven pasar el exterminio sin hacer nada para impedirlo. Son los mismos lobos, aunque alguno lleve el disfraz de cordero.
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- Escrito por Comité Ejecutivo del CC del PCPE
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Madrid: huelga contra la reforma educativa y los recortes en educación
La socialdemocracia es una ideología política que sostiene que es posible y deseable una transformación social dentro de los límites del modelo de producción capitalista. Así la definió Marx en el 18 brumario: «el carácter peculiar de la socialdemocracia consiste en exigir instituciones democrático-republicanas, no para abolir a la par los dos extremos, capital y trabajo asalariado, sino para atenuar su antítesis y convertirla en armonía». Tal es la estrategia del Gobierno actual en el Estado español: mantener la inversión en servicios públicos mediante el aumento de los impuestos, implementar el Salario Mínimo Vital, financiar parte del coste del transporte colectivo o rebajar la jornada laboral.
Son propuestas político-electorales que cualquier persona de un nivel adquisitivo medio o bajo aceptaría porque, sobre el papel, prometen reducir las desigualdades entre los diferentes estratos de la sociedad. El problema está en que, al no «abolir […] capital y trabajo asalariado», esta ideología perpetúa la contradicción principal que conduce al capitalismo a las crisis sistémicas cada vez más recurrentes y profundas. Y todos sabemos qué pasa cuando llega la crisis, ¿verdad? Recortes en servicios públicos, en subsidios y en derechos laborales. Es decir, que las promesas de la socialdemocracia no pueden ser sostenidas por mucho tiempo y eso conduce a la desesperación y a la desconfianza hacia la acción política: se asimila el concepto de política al carácter burgués de nuestro sistema político, y aleja a las masas de las calles.
Pero que las masas se alejen de las barricadas de la lucha por sus intereses de clase no quiere decir que no canalicen su frustración hacia otras propuestas más llamativas y aparentemente rupturistas. El discurso del fascismo y de la extrema derecha ha demostrado ser muy capaz de integrarse en el proletariado, especialmente el más joven, sobre todo en momentos de crisis general del modelo de producción capitalista. Eso es lo que, en definitiva, explica el auge de partidos como Vox, Hermanos de Italia (Meloni), Agrupación Nacional (Le Pen) o Alternativa para Alemania (Chrupalla). Estos partidos apelan a un concepto abstracto de la libertad, despojándolo de su carácter de clase, para instaurar una dictadura abiertamente represiva y reaccionaria del capital financiero. Además, fomentan el odio entre la clase obrera internacional mediante discursos racistas, xenófobos, machistas, homófobos y tránsfobos.
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- Escrito por Gabi
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Todos sabemos que un hecho corrupto puede darse en cualquier sitio y momento histórico. Habría que distinguir, por tanto, entre la “falla humana” y la “corrupción sistémica”. No hablaremos de los Borbones, cuya herencia histórica sufrimos, ni de cómo el régimen fascista organizó un sistema económico basado en las corruptelas (definido como mala costumbre o abuso, especialmente los introducidos contra la ley) cuando no en la corrupción pura y dura.
Y claro, de aquellos polvos, estos lodos.
¿O será que el problema ni siquiera era del fascismo borbónico católico fascista sino del sistema económico en sí? Porque no hay país capitalista que se libre.
Si partimos de la premisa de que el capitalismo, al priorizar el beneficio privado y la acumulación de capital, crea condiciones estructurales que favorecen la corrupción, se puede sostener que:
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La lógica del lucro incentiva la corrupción: Si el objetivo último es maximizar ganancias, las empresas y actores económicos pueden verse tentados a saltarse normas, sobornar autoridades o evadir impuestos para aumentar sus beneficios. Ejemplos históricos como los escándalos corporativos (Enron, casos de oligopolios, paraísos fiscales) apoyan esta idea.
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El Estado al servicio del capital: En el capitalismo, las élites económicas suelen influir en políticas públicas mediante lobbying, financiamiento de campañas o puertas giratorias, distorsionando la democracia en favor de intereses privados (ej.: industria farmacéutica, petrolera o armamentística).
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Competencia y "sobrevivencia del más corrupto": En mercados desregulados, quienes usan prácticas corruptas pueden ganar ventajas injustas, obligando a otros a imitarlas para no quedarse atrás.
¿Es inherente o contingente?
Inherente: Si se entiende que el capitalismo necesita explotar grietas legales y humanas para mantener su tasa de ganancia (como señala David Harvey o Naomi Klein).
Contingente: Si se cree que con regulaciones estrictas, transparencia y control ciudadano (como en países nórdicos), la corrupción puede mitigarse dentro del capitalismo. Pero la realidad es tozuda y nos muestra que a cada medida anticorrupción hay una pléyade de prácticas para saltárselas.
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- Escrito por Juan Luis Corbacho
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Hasta la fecha en que se escribe este artículo, las más de 350.000 hectáreas calcinadas a lo largo del territorio del estado español, han dejado 4 personas muertas en labores de extinción y apoyo. Se trata de los incendios más graves de los últimos 30 años, al menos por extensión de terreno calcinado.
La gestión de los gobiernos de la burguesía han dejado los montes pasto de las llamas, desprotegidos por la ausencia de políticas preventivas antiincendios, la debilidad y precariedad de las condiciones de trabajo del sector forestal y la privatización de los dispositivos de extinción.
La reducción del presupuesto total (autonómico y estatal) en prevención contra incendios se ha reducido más de la mitad en algo más de una década, de 364,17 millones € en 2009, a 175,8 millones en 2022. Pero aún así, intentan echar balones fuera, poniendo el acento en que la culpa es de los pirómanos, para desviar el debate de su gestión criminal. Claramente hay responsables: ¡los piromanos son los gestores del sistema, al servicio de la destrucción de los servicios públicos para negocio del capital!
Los colectivos de trabajadores y bomberos forestales, a lo largo de las distintas comunidades autónomas, llevaban meses (incluso años) denunciando su situación precaria. Salarios bajos, contrataciones por meses sin cobertura anual de los puestos, falta de dotación de efectivos... Aún así, los bomberos forestales de la Comunidad de Madrid, o el Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia, dejaban a un lado temporalmente estas reivindicaciones para sumarse a los equipos de extinción de incendios.
Una realidad de precariedad y liquidación de servicios públicos, llevada a cabo por la totalidad de los partidos burgueses en España, que refleja que este sistema no tiene absolutamente nada que ofrecer. Al igual que con la sanidad, la educación, las pensiones..., mercantilizan estos servicios, para garantizar otro nicho de ganancias a la patronal y el capital privado, a costa del dinero público. El resultado de esta “colaboración público-privada” en un ejemplo: la sentencia al “Cártel del Fuego”, una trama corrupta entre empresas privadas y los gobiernos del PP de Valencia, en la que se adjudicaban contratos públicos inflados, entre 1995 y 2015, a cambio de mordidas y favores en los contratos de aviones para la extinción de incendios. Corrupción “Marca España”, ya sea por gobiernos de la derecha PP con apoyo de Vox, o gobiernos del PSOE con apoyo de sus apéndices que se dicen de izquierda y desarman a la clase obrera.
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- Escrito por Francisco Valverde
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