Os momentos mais difíceis na história recente do partido ficam já para trás e, seguindo o caminho aberto pelo XI Congresso, retomamos o formato presencial com a participação de quase 200 delegadas e delegados, além de numerosas organizações que nos acompanharam nos intensos debates durante as três jornadas congressuais realizadas em abril passado.

A análise da realidade e do momento histórico, juntamente com as nossas propostas para o conjunto da classe operária e o povo trabalhador, foram o eixo central dos debates. Entre as conclusões sobre o modelo de Estado finalmente resultou aprovada a proposta de República Socialista Confederal, destacando a necessidade de reforçar as capacidades do Partido com um aparelho central que sirva de suporte à vanguarda política do proletariado. Também reforçar a construção da Frente Operária e Popular pelo Socialismo e estabelecer alianças estratégicas contra a guerra global e a política de morte do imperialismo na sua atual decomposição, onde se revelam com maior clareza as suas expressões mais violentas e grotescas. Também pela defesa do serviços públicos e os direitos conquistados pela classe operária, e contra o reformismo e a sua política do mal menor, que, ao mesmo tempo de servir ao capital, gera desafeição e abre caminho ao fascismo.

Foi eleito um novo Comité Central, em que se combina juventude e veteranice, experiência e vontade revolucionária, que são garantias de futuro e renovação. Muitas vezes, o termo "renovação" foi usado para mascarar traições que legitimaram a capitulação e a posterior liquidação de partidos comunistas. Mas renovar não é reformar; é voltar a um estado de novidade, é ser sempre revolucionário.

No I Plenário do CC foi (re)eleito Julio Díaz como Secretário Geral do PCPE. Após o seu discurso de encerramento, o canto da Internacional marcou o brilhante final do XII Congresso.

#TuLuchaDecide #TomaPartido

Redação UyL

 

Hace ya más de 100 años que Lenin definiera de modo inequívoco el capitalismo en su actual momento histórico. Su carácter monopolista, la fusión del capital industrial monopolista con el capital bancario que caracteriza a la oligarquía financiera, y el reparto del mundo por parte de estas oligarquías financieras, son rasgos que, a día de hoy, a más de 100 de la gloriosa Revolución de Octubre que durante gran parte del siglo XX puso al capitalismo en jaque, están en su punto álgido.

Con el final de la experiencia histórica del socialismo en el siglo XX, el imperialismo dominado por las oligarquías occidentales se expandió hasta alcanzar su propios límites, y ahora, con su aspecto más grotesco debido a la lógica de las contradicciones que han convertido su famosa democracia liberal en una pantomima autoritaria, belicista, que sin tapujos imponte una ‘realpolitik’ de sumisión colonial alentada con discursos cada vez más semejantes al fascismo, se abalanza hacia una gran guerra que si no obtiene la resistencia de los pueblos, nos llevará al abismo, a una etapa oscura que, a diferencia del final de otras civilizaciones cuyo derrumbe fue solo regional, ésta afectará a la supervivencia de toda la humanidad.

Es por eso que la disyuntiva socialismo o barbarie es, hoy más que nunca, sinónimo de humanidad o extinción. Que hoy más que nunca, la lucha de los pueblos y la lucha por el socialismo es una. Ahora bien, que esa unidad no nos haga caer en el fatal error de afirmar solo el socialismo negando la diversidad de las luchas populares, de caer en el trazo grueso de afirmar que todo lo que no se exprese en términos supuestamente socialistas es directamente alguna expresión del imperialismo. Esta lucha socialista de los pueblos del mundo contra el imperialismo, sin formalismos totalizadores ni etnocentrimos, solo puede situarse en la articulación de un Frente Mundial Antiimperialista a la ofensiva, es decir, con afán revolucionario, que no se quede en la respuesta parcial, limitada a la coyuntura de cada escenario, de cada conflicto o de cada agresión, sino que consciente de la necesidad histórica, de las consecuencias brutales del imperialismo en su fase terminal, trabaje por una nueva civilización.

 

El capitalismo, desde los albores de su acumulación originaria, nació chorreando sangre y lodo, en palabras de Carlos Marx, y en su evolución histórica lo ha expresado tan explícitamente que los episodios son innumerables. Desde los métodos de la conquista de América y el mercado triangular de esclavos en África, la colonización y exterminio de las poblaciones originarias de Norteamérica, la masacre llevada a cabo por la burguesía en la Comuna de París, las guerras del opio en China, etc. reflejan que el capitalismo estuvo instalado en la barbarie desde sus inicios.

Hoy, tras décadas de agresión y colonización en Palestina, estos casi dos últimos años el imperialismo ha rebasado todas las barreras de los límites éticos y morales existentes, a través de los crueles métodos por los que lleva a cabo este genocidio y hambruna retransmitidos por televisión, llevados a cabo de forma consciente y sistemática, con el objetivo de exterminar al pueblo palestino. El sionismo no le perdona a Palestina la solidaridad que desprende a lo largo del mundo, su capacidad de resistencia y cohesión frente a un enemigo infinitamente más armado, su amor por su tierra, cultura e historia, y sobre todo la dignidad que, una y otra vez, el pueblo palestino le demuestra a los pueblos del mundo con su ejemplo y determinación frente a la dominación imperialista.

Ante la grave crisis general, de carácter estructural, del capitalismo, el imperialismo se ha ido despojando de los consensos y formalidades democrático-burguesas de las que se fue dotando tras la Segunda Guerra Mundial (la ONU es hoy un zombi instalado en la parálisis y la complicidad genocida), porque hoy le suponen un problema para continuar con su dominación internacional y recurre a métodos cada vez más explícitos para continuar con el sometimiento de los pueblos del mundo. Es la crisis de la base capitalista lo que determina su superestructura y sus métodos, cada vez más inhumanos. El ente sionista sigue impunemente sus atrocidades, con el apoyo directo de EE. UU. y los hipócritas lamentos de la Unión Europea que, no solo no ha movido ni un solo dedo para detener este genocidio, sino que ha mantenido todo tipo de relaciones con el ente sionista, colaborando implícitamente con el genocidio.

Hace unos meses, ante las amenazas de Estados Unidos de querer aumentar los aranceles al 70% de los productos importados del viejo continente, la pizpireta presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (Rosie, para los amigos), declaraba al respecto que “las consecuencias serán nefastas para millones de personas”. ¡Cómo lo sabe la muy bribona! Añadiendo, algo contrariada pero sin que la sangre llegara al río, que la “contrapartida europea estaba preparada” y que “se responderá a la altura de las imposiciones estadounidenses”. Finalmente, la presidenta del ejecutivo europeo afirmaba entonces que todo ese tira y afloja mercantil “se dará a conocer en el momento oportuno”. Lo que, según sabiondos expertos internacionales, hacía presagiar posibles agravios al imperialista Tío Sam. Y bueno, el tiempo pasó, las moviditas aguas se calmaron con los porcentajes que unos (EE. UU.) y otra (UE) barajaban, y la cosa entre la burguesa von der Leyen y su jefe, el truculento magnate Donald Trump, quedó en stand by. Así hasta que el 9 de julio la Leyen aseguró que, ante la carta enviada por el mandatario yanqui conminando con nuevos gravámenes a partir del 1 de agosto, la UE estaba “preparada para todos los escenarios” y “dispuesta a defender firmemente sus intereses frente a las exigencias de la Casa Blanca”. ¡Toma ya!, exclamaron algunos. Y el IBEX 35, ipso facto, subió como la espuma.

Vivir para ver

Así las cosas, la esposa del aristócrata Echter von der Leyen, recelosa por la que se avecinaba, cogió sus bártulos y el pasado 27 de julio se personó dócilmente donde el multimillonario norteamericano la había convocado, para alcanzar un pacto sobre los controvertidos aranceles: el ostentoso complejo de golf de su propiedad en Turnberry, en Escocia. Y allí, entre bola y bola del lujoso deporte y algún que otro apetitoso rosbif, la von der Leyen se fue tragando también, como lo hizo Zelenski en su día, todo lo que el petulante Trump le notificaba.

“Vivir como ahora se vive” no es una descripción anodina de la existencia cotidiana; es una construcción histórica, una codificación de prácticas sociales, económicas, culturales y políticas que reflejan la ideología de la clase dominante.


¿Ha pasado mucho tiempo? En la afirmación “No nos interesa vivir como ahora se vive”[1], pronunciada por el Subcomandante Marcos en el contexto del alzamiento zapatista de 1994, habita mucho más que una expresión de descontento social: es un signo duradero de rebelión semiótica, un enunciado cargado de crítica histórica, política y ética. Desde nuestra Filosofía de la Semiosis, tal afirmación se convierte en un nodo semiótico que reclama pensamiento y acción críticos contra toda la red asfixiante de valores, normas, estereotipos y emboscadas ideológicas burguesas que no sólo nos intoxican minuto a minuto, sino que impiden el desarrollo de medios, modos y relaciones de producción de sentido radicalmente opuestos y radicalmente nuevos. Contra los mecanismos de dominación y la posibilidad de construcción de otros mundos posibles. Como si fuese dicho esta mañana.

“Vivir como ahora se vive” no es una descripción anodina de la existencia cotidiana; es una construcción histórica, una codificación de prácticas sociales, económicas, culturales y políticas que reflejan la ideología de la clase dominante. La vida “como ahora se vive” está inscrita en las condiciones materiales de saqueo y explotación capitalista, más los signos que producen alienación, mercantilización de necesidades, precarización de la existencia, apropiación de la riqueza, colonización de la cultura y despojo de la memoria histórica. Cada gesto burgués cotidiano, cada lenguaje utilizado por ellos, (y no pocas veces imitado por nosotros) cada interacción social está mediado por códigos que reproducen su dominación. La semiosis aquí se manifiesta como interacción entre signos y materialidad social, donde el sentido de la vida cotidiana no es neutral sino históricamente condicionado.

La obscenidad del gángster del imperialismo no tiene límites. Aranceles, Palestina, Ucrania, Irán, Siria, expulsión de migrantes..., todos tienen el mismo denominador común: ¡Donald Trump y su séquito de delincuentes!, dedicados a arrasar todo lo que tocan, ¡como el caballo de Atila, donde pisan no vuelve a crecer la hierba!

La desenfrenada acción del imperialismo norteamericano a través de un vulgar, indecente, colérico y ególatra como su actual Presidente, provoca incluso que sus súbditos de la OTAN, se sientan orillados de las acciones de guerra que va sembrando por el planeta: es el “primus interpares” de la escuadrilla heredera de la Legión Cóndor.

Hoy es el pueblo de la República Bolivariana de Venezuela quien debe resistir el acoso y la amenaza de intervención del ejército de los USA, el mismo que acumula casi 70 intervenciones militares directas desde el fin de la II Guerra Mundial y en este momento concentra más de 4.000 militares en la misma costa venezolana. Hoy, el criminal apunta al presidente Maduro. Hoy el inquilino de la Casa Blanca, habla con lengua de serpiente y falsea el crimen que pretende cometer al acusar al presidente venezolano de ser el jefe del cártel de la zona. Hoy, cruelmente, pretende llevar a Maduro a la Corte Internacional. Hoy es el petróleo, el gas, los diamantes, las tierras raras y todos los materiales necesarios para intentar seguir mantenimiento la hegemonía mundial, que ya no le pertenece, lo que busca apropiarse el imperialismo yanqui. Hoy, como ayer en Libia con el Coronel Gadafi, la falsa acusación de 600 torturados, que supusieron 30.000 víctimas del pueblo libio y la destrucción de la nación más próspera de África, pretende allanar de muertos la tierra de Bolívar para volverla a dominar. Hoy, también pretende con un peón, asaltar de una vez Venezuela y Colombia.

Degeneración del capitalismo y Geoestrategia del Caos

UN REPASO HISTÓRICO

A comienzos del siglo XXI el tinglado de saqueo, desposesión y acentuación de la explotación vinculados a la unilateralidad estadounidense y su (des)orden mundial comenzaría a debilitarse con la confluencia de dos procesos decisivos:

1) La persistencia e intensificación de la crisis global del capitalismo, y con ella la del propio Sistema Mundial generado por este modo de producción; así como el comienzo de la declinación económico-política de su potencia líder [1].  

A pesar de todas las medidas contratendenciales aplicadas, el proceso de tecnificación-mecanización de la economía iba haciendo cada vez más difícil esquivar la subyacente sobreacumulación de capital, máxime al irse agrandando la participación de la robotización y de la inteligencia artificial en los procesos productivos, componentes de la cuarta revolución industrial. Junto a ello, la descabellada distancia entre el dinero financiero y el capital productivo tenía que resolverse forzosamente en crisis de destrucción de activos. Las tasas de ganancia de las principales economías centrales no dejaban de caer.

Fuente: Maito, Esteban (2014). “The historical transience of capital. The downward trend in the rate of profit since XIX century”, en maito-esteban-the-historical-transience-of-capital-the-downward-tren-in-the-rate-of-profit-since-xix-century.pdf (wordpress.com)

Cuando intentas buscar información sobre la muerte de un jugador palestino, lo primero que llama la atención es la cantidad de ellos que ya han sido asesinados en Palestina.

Y es que vamos camino de 2 años de genocidio callado por la represión europea y norteamericana. Y dado que el genocidio es indiscriminado no se atiende a que labor realizan los asesinados. Asesinan a mujeres, viejos, niños, médicos, periodistas y también a futbolistas.

No vamos a publicar un obituario de todos los asesinados, no cabrían en miles de páginas, pero sí destacar a estos futbolistas y no porque ser futbolista sea más importante que ser un obrero de la construcción o transportista o cualquier otro oficio, sino por la actitud rastrera y asquerosa que mantiene ese organismo pútrido que es la FIFA.

Israel ha asesinado a muchos futbolistas: Hamza Al-Dahdouh (enero 2024), Ahmed Adam (compañero de Hamza, mismo ataque), Hani Al-Masdar (portero, octubre 2023),Mohammed Barakat (excapitán de la selección, noviembre 2023; Mustafa Met, Abdullah Mazen Hawila, o el caso de Ahmed Atef Daraghmeh- de 23 años, que fue asesinado en Cisjordania por tropas sionistas el 23 de diciembre de 2022, sí, por si alguien se olvida, casi un año antes de los “ataques de Hamás”.

Ahora le tocó a otro joven, Suleiman al Obeid, conocido como el Pelé palestino y como será de esperar, en los partidos de la maravillosa Liga española no aparecerá la bandera palestina, como hacían con la de los ukronazis, tampoco oiréis a nuestros españolazos criticar al ente sionista, pero lo peor de todo ha sido la respuesta de la FIFA con un escueto comunicado que recuerda aquella frase: mejor quedarse callado y parecer tonto que hablar y confirmarlo.

 

Hace años oí a un camarada decir que cualquier revolucionario/a, si realmente lo es, vive en permanente y consciente colisión con los problemas que en todo momento, lugar y a todos los niveles plantea la sociedad de explotación. Desde entonces, aunque con escaso éxito, quien esto escribe utiliza ese acertado diagnóstico para justificar su frecuente mal humor. Sin embargo, uno de esos tropezones con la lucha de clases provocó en mí una inesperada hilaridad, ¡ni más ni menos que a cuenta de los fachas! Será que nos encontrábamos en plena ola de calor.

Paseando por las calles de Benalúa, un céntrico barrio de Alacant, compruebo con cierta nostalgia que ‘El Bocaíto’, un Bar-Restaurante de cocina tradicional alicantina, ha dejado de existir tras 36 años de servicio. A posteriori leo que nueve meses antes su cierre había sido noticia en la prensa local, sencillamente los dueños se jubilaban tras más de medio siglo de duro trabajo. Con una descendencia dedicada a sus propias actividades profesionales, tan alicantina tradición no tendrá continuidad hereditaria. ‘El Bocaíto’, no os preocupéis, ha vuelto. Eso sí, reencarnado en el ‘Amazing Thai’, un exótico (para nosotros/as) restaurante tailandés.

Hasta aquí nada demasiado sorprendente, si no fuera por el detalle de que justo encima de dicho restaurante se encuentra la sede de Vox en Alacant (¡perdón, Alicante!). ¡¿Cómor?!, que diría Chiquito. Alarmado, busco en el ‘Google Maps’ y compruebo que, efectivamente, abrieron allí esa sede cuando todavía imperaba la versión gastronómica alicantina. ¡Horror!, arroz al horno, ensalada de salazones y esgarraet (los españolazos del lugar aún andan buscando traducción para esta ensalada tan valenciana) mutan a Pad Met Mamuang, Gaeng Panang y Satay de Cerdo ante la impotencia de estos “defensores” (también hay “defensoras”) de la España “como Dios manda”. Vamos, ¡que “nos están sustituyendo” delante de sus propias narices! No intentéis argumentar con ellos/as que, en realidad, no se trata de sustitución sino de globalización imperialista o cosas por el estilo. Su neurona solitaria sólo les da para estirar el brazo.

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