La vivienda en el capitalista estado español nunca ha sido un derecho: es una mercancía en manos de especuladores, blindada por una Constitución del 78 que jamás protegió a la clase obrera.

Los grandes burgueses que especulan con nuestro territorio y hasta con nuestras vidas, han convertido el acceso a la vivienda en algo inalcanzable para la clase obrera, especialmente para las mujeres.

Las mujeres trabajadoras sufrimos una brecha más, la que nos margina del acceso a una vivienda digna. Mientras los grandes fondos buitre compran edificios enteros para inflar los alquileres, las mujeres tardan en promedio de casi 20 años en poder acceder a una casa, dos años más que los hombres. ¿Por qué? Porque, como sabemos, el sistema nos condena a la precariedad: contratos temporales, salarios más bajos y a una sobrecarga brutal de trabajos de cuidados que ni se ven ni se pagan. Así, nos cierran las puertas del mercado inmobiliario antes siquiera de haberlas tocado. No es casualidad que el 54% de las personas que viven en alquiler social sean mujeres, muchas de ellas cabezas de familias monoparentales que sostienen hogares sin apenas recursos.

Los datos muestran que la precariedad laboral y la desigualdad de género afecta al acceso a la vivienda de las mujeres trabajadoras dado que la precariedad laboral y la brecha salarial imponen unos ingresos que dificultan tanto el crédito como el acceso a programas de vivienda protegida, así como las somete mayores niveles de vulnerabilidad y exclusión residencial, lo que puede afectar negativamente su salud mental y física.

El movimiento vecinal fue fundamental para el avance de la democracia en España, y estaba integrado por comunistas que vieron en este movimiento una posibilidad de organizar a las vecinas y vecinos de los barrios más desfavorecidos. Hubo mucha pelea, muchos encierros, mucha represión, pero la lucha consiguió avances importantes, y no fue casualidad ni romanticismo. Pero llegó la socialdemocracia al poder y corrompió muchas asociaciones de vecinos, que entraron al trapo de la negociación sin la presión, por lo que poco a poco y gracias a las subvenciones, la presión vecinal desapareció y con ella la gran mayoría de asociaciones de vecinos.

En Alicante, como en otras muchas ciudades, se está tratando de recomponer el movimiento vecinal, hoy totalmente adocenado por las administraciones, y prueba de ello es la escasa participación ciudadana de los proyectos de ciudad. Como ejemplo y paradigma de la dejadez de años es la situación que se vivió con las vías del tren en su llegada a la ciudad. Estas vías cortaban la comunicación entre los barrios de Alicante, y desde una parte importante de la ciudad se pidió la retirada de las vías. Esto se firmó en un acuerdo en Mayo del 2003 firmado por las tres administraciones: El Ayuntamiento de Alicante con su Alcalde imputado, la Generalitat Valenciana con su Vicepresidente imputado, y el Ministerio de Fomento con su Ministro imputado.

Después de 22 años, donde la sociedad dejó de presionar y confió en sus políticos, todo sigue igual o peor. Hoy no hay vías que separen los barrios, pero se sigue sin poder cruzar. Hoy día no hay vías, pero tenemos todos los escombros del soterramiento de las vías delante de nuestros barrios. No tenemos vías, pero tenemos basura, ratas, suciedad. Pero sobre todo tenemos mucha indignación por los continuos retrasos, por las promesas incumplidas, por las mentiras con las que cada campaña nos cuentan estos partidos que en más de 25 años no han sido capaces de hacer nada.

El pasado mes de abril se llevó a cabo en Madrid el XII Congreso del PCPE, con una amplia participación militante, así como con la presencia de numerosas delegaciones estatales e internacionales, y de organizaciones de la Resistencia Palestina. Entrevistamos al camarada Julio Díaz, reelegido Secretario General, que nos sitúa algunas claves de este importante evento.

UyL: Finalizado ya el XII Congreso, se impone hacer una valoración general. ¿Qué consideración haces?

Julio Díaz (J. D.): Efectivamente, siempre es necesario detenerse a evaluar lo realizado y, desde la consideración de lo avanzado, hacer una consideración crítica de los errores y dificultades para corregirlas y de forma autocrítica situarnos en una fase superior de desarrollo del Partido.

En ese sentido es preciso reconocer determinados errores de organización y estructuración del debate sobre los que hemos de tomar nota y corregirlos a futuro con una propuesta que, sin disminuir la participación de las delegadas y delegados que representan la soberanía del Partido, permita profundizar más en el debate de ideas y cómo concretar las propuestas de trabajo de una forma más eficaz.

Ciertamente, algunos de estos fallos tienen su origen en una sobreacumulación de tareas de determinados cuadros, pero también en la asunción de responsabilidades de esta envergadura por camaradas que lo hacían por primera vez. Bienvenida sea esa circunstancia que apunta correctamente en la línea de un necesario relevo generacional en el Partido, pero, sin duda, la primera circunstancia que señalaba —la de la acumulación de tareas— hay que corregirla de raíz y hacerlo sobre la base de mayores niveles de organicidad que asegure el trabajo colectivo a todos los niveles.

Tras más de 20 meses de un genocidio constante contra la población de Gaza, un nuevo suceso demuestra la complicidad activa de las tiranías árabes con los planes criminales del Imperialismo y su vanguardia sionista.

Esta vez la víctima es el derecho a la Resistencia que se expresa mediante el apoyo solidario de los participantes en la Marcha a Gaza. Militantes internacionalistas que han visto como las autoridades egipcias les impiden su derecho a la libre circulación y comunicación para tratar de impedir que puedan realizar su propósito de alcanzar el paso fronterizo de Rafah y exigir la entrada urgente de la ayuda humanitaria que retiene el sionismo.

Una acción de denuncia que, como todas las que por miles se desarrollan en el Planeta, son un clamor por el fin del genocidio y la ocupación colonial de Palestina. Un grito por el derecho de Palestina a existir desde el río hasta el mar y con capital en Jerusalén.

No hay más opción que resistir hasta la Victoria final, hasta la destrucción de la Entidad colonial sionista y la derrota del Imperialismo en el Mediterráneo Oriental y el mundo.

Por esa razón, la que interpreta cada paso que da la Resistencia de los pueblos, en cualquiera de las formas en que ésta se expresa, como un acumulado hacia la Victoria, queremos mostrar nuestro apoyo solidario y fraterno con todos los participantes de la Marcha a Gaza identificados y retenidos por las autoridades egipcias sin más justificación que la mera represión.

Tras conocer la retención de nuestra camarada Teresa Pantoja, de inmediato hemos presentado un escrito en el Ministerio de Exteriores exigiendo la intervención inmediata de la Embajada en El Cairo gestionando el apoyo que pueda requerir nuestra camarada y cualquiera de los ciudadanos con pasaporte español que se encuentre en sus mismas circunstancias.

CONTRADICCIONES DEL MODELO ENERGÉTICO CAPITALISTA

El reciente apagón que paralizó la actividad en la península ibérica evidenció algunas de las mayores debilidades que arrastra el sistema. Desde que en 1989 se publicase Blueprint for a Green Economy (David Pearce), introduciendo el factor medioambiental como elemento transversal en la economía capitalista, comenzó a forjarse el denominado capitalismo verde, concepto que en 2008 obtuvo su mayor impulso de la mano del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y que, hoy en día, concentra las bases del modelo energético que dicta el capital, basado en la mercantilización del medio natural dotándolo de valor económico y procurando con ello la explotación sostenible de sus recursos, de la mano de los gobiernos y entidades que los gestionan. Falso, otra quimera del sistema: ponerle precio a la naturaleza mientras se confía en que el capital será más respetuoso con el medio es tan improbable como pensar que la paz social será el camino para la emancipación del pueblo trabajador.

La deriva del modelo energético capitalista en su afán por aumentar la tasa de ganancia arrasa con todo y, por supuesto, también con los recursos naturales. El mal denominado capitalismo verde (capitalismo no hay más que uno) plantea un paradigma de transición energética que pretende superar la dependencia en la energía fósil para, apoyado en recursos tecnológicos, cubrir la demanda con alternativas sostenibles. Ejemplo de esta apuesta tecnológica son los fondos europeos Next Generation, concebidos con esa finalidad y sobre los que podríamos situar innumerables contracciones.

 

Recientemente el gobierno ha publicado el proyecto de ley para la reducción de la jornada laboral. Tras meses de dimes y diretes, de anuncios, declaraciones, réplicas y contrarréplicas entre Yolanda Díaz, sindicatos y patronal, finalmente comienza su trámite parlamentario la reducción a 37 horas y media acordada por el gobierno y los sindicatos. La patronal, que rechaza la medida, jugará sus bazas con sus representantes en el parlamento (si es que no lo son todos en el fondo), y una vez más, seremos testigos de las ofertas y contraofertas, de las grandes declamaciones, de los objetivos máximos y mínimos de la izquierda, la ultraizquierda, la mayoría social, el bloque progresista, el de la investidura y hasta de la España vaciada, y cómo no, de los extraños compañeros de viaje que el parlamentarismo entraña, quién sabe si no veremos también algún voto confundido.

Todo normal, a fin de cuentas el parlamentarismo consiste en negociar con todos los partidos, el diálogo social consiste en conciliar los intereses de clase, y el gobierno más progresista de la historia consiste en hacer políticas que sirven para mejorar la vida de la gente, no? ¿No es acaso este proyecto de ley, con todo lo ya mencionado, la mejor demostración de la vocación social y progresista del gobierno? ¿no se está demostrando aquí que el gobierno está dispuesto a ir a por la justicia social le guste o no a la patronal?…. O no, o tal vez sea solo eso, la apariencia de algo, un titular bien buscado, un buen eslogan, algo que argumentar en campaña, una coartada con la que disculpar a un gobierno que, en efecto, dispone de las cifras, de los buenos datos de empleo, de las subidas del salario mínimo, del escudo social, de la ley de vivienda, etc,, pero que sin embargo, algo falla, porque nada de eso se vive en lo concreto. La contratación es alta, pero como lo es también la precariedad y la jornada parcial, los salarios han subido, como también la carestía de la vida, y de la ley de vivienda qué decir, está muy bien porque, además de quedarse en lo superficial, es de aplicación voluntaria. En fin, nos dirán que menos es nada, que si fuera un gobierno de la derecha, con sus políticas de austeridad, todo sería mucho peor, pero siendo así, entonces resulta que el gobierno más progresista lo es dentro de las posibilidades del capitalismo, es decir, es realmente el gobierno del mal menor.

Si un fascista y un comunista llegan a concluir lo mismo o similar, en lugar de ‘creer’ que se ha llegado a la verdad por distinto camino, habría que ‘preguntarse’ si en el análisis ha habido algún error.

Desde que se desató la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania, han proliferado como hongos tras la lluvia los analistas geopolíticos. Estos nuevos ‘mesías’ inundan las redes sociales, desgranando acontecimientos en tiempo real, sus causas inmediatas o lejanas e, incluso, aventurando las consecuencias con una supuesta autoridad que oscila entre el rigor y la improvisación.

Militares o exmilitares, políticos sin tribuna y periodistas sin columna; sofistas de todo pelaje, gurús de los negocios y visionarios autoproclamados. En ese afán por desentrañar la actualidad, nos dicen que la realidad se puede presentar de dos formas. Por un lado, censurada, tergiversada, escondida, tal y como nos la muestran unos medios de comunicación «tradicionales», que obedecen a pies juntillas los dictados de tal o cual sector de la oligarquía, del estado profundo o de la conspiración X. Por otro lado, aquellos y aquellas, que parapetados ante los hechos, leen con «objetividad» los mismos, tal cual se manifiestan, sentando cátedra. Estos son los alternativos, los que se sacuden el yugo del ensueño provocado por el algoritmo y que narran los acontecimientos sin manipular, tal cual son, sin concesiones.

Lo curioso es que, más allá de sus diferencias ideológicas, estos analistas suelen converger en sus conclusiones. Nacionalistas, trumpistas, anarcocapitalistas…coinciden con izquierdistas radicales e incluso con algún que otro autodenominado estalinista que comparte espacio con nostálgicos del fascismo.

 

El viernes 17 de mayo agentes de la Policía Nacional meten cinco balas en el cuerpo del joven gambiano Abdoulie Bah, en el aeropuerto de Gando, en Gran Canaria. La muerte fue inmediata. Ninguno de los cinco agentes se agachó hacia el cuerpo tendido en el suelo, para intentar hacer algo por salvar la vida de Abdoulie.

La Delegación del Gobierno en Canarias guarda silencio durante más de cuarenta y ocho horas. Cuando Anselmo Pestana por fin se atreve a hablar, lo hace con el aliento del sector más ultra de los cuerpos policiales soplándole en la nuca. No hace el más mínimo cuestionamiento de la actuación de los policías responsables de esta muerte. “El juzgado de Telde sigue las actuaciones”. Esto viene de viejo, el sector policial más ultra, alineado con VOX, chantajea a la Delegación del Gobierno, le marca la línea, y le impone su disciplina. Anselmo Pestana no tiene agallas para desmontar a este lobby, que da continuidad a la herencia franquista dentro de los cuerpos de policía, y del ejército. El régimen del 78 y su modélica transición.

En 2010 la víctima se llamaba Antonio Fonseca, era guineano y murió en la Comisaría de Arrecife. Ningún culpable hasta el día de hoy.

La indignación crece en las calles, de forma especial entre los migrantes de origen africano. También en las filas de las organizaciones revolucionarias. El PCPC toma la iniciativa con un firme comunicado público.

Los aparatos de Estado activan el franquismo sociológico, el racismo y el fascismo. Especialmente en las redes sociales y de mensajería. Esa campaña cuenta con la intervención de los servicios de rr ss de la misma policía. No es fácil distinguir los mensajes más espontáneos del fascismo insular de los que cuelgan los bots policiales.

El pasado 6 de abril se celebró la trigésimo séptima edición de la marcha contra la base militar de Rota. En la actualidad política cobra una especial importancia esta manifestación antiimperialista y que se ha dado en un momento en el que el imperialismo, encabezado por los EE.UU. y sus socios de la UE, sume al mundo en un peligroso caos cuyo único fin es el de seguir perpetuando un sistema caduco basado en la explotación y el saqueo de los pueblos, como está sucediendo con el genocidio que esta cometiendo el ente sionista, con el beneplácito y apoyo de los EE.UU., contra el pueblo Palestino, cuya resistencia es un ejemplo heroico de lucha antiimperialista.

La lucha contra este cruel y asesino sistema imperialista tiene múltiples frentes: la lucha por la paz y la soberanía de los pueblos, la lucha por los derechos inalienables de las masas trabajadoras: vivienda, educación, sanidad, pensiones… Nada de lo que ocurre en el mundo capitalista le es ajeno al sistema que lo sustenta y donde la propiedad de los medios de producción concentrada en unas pocas manos condena a vivir en una miseria a millones de seres humanos en todo el planeta.

Esta 37 marcha contra la base militar yanqui en Rota ha sido convocada por la Plataforma OTAN NO, BASES FURA de Andalucía, y tiene una vital importancia en la lucha antiimperialista en Andalucía y en el estado español. Es significativo que organizaciones que años atrás llevaban autobuses y apoyaban la marcha ahora estén alejadas, cada vez más alejadas de la lucha antiimperialista.

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