El gobierno central, en la cuerda floja por sus propias contradicciones y sus precarias alianzas parlamentarias, de forma oportunista intentaba lucir estos días su perfil propagandístico en favor de los derechos laborales, para evitar que sigan creciéndole los enanos. A las medidas aprobadas este año sobre los permisos de conciliación familiar, se sacaba a los medios el debate sobre la ampliación del derecho por fallecimiento y se aprobaba en un tiempo récord el acuerdo de subida salarial para los empleados públicos.

Pero estas medidas, haciendo un balance general de la guerra que el capital está desatando contra la clase trabajadora, no alteran la balanza que sigue declinando en favor de la burguesía: la descompensación constante de las rentas del trabajo frente a las del capital, una constante desde hace más de 40 años. Todo sea dicho, un 11,4 % de subida salarial a los trabajadores y trabajadoras del sector público sigue siendo una pérdida de poder adquisitivo, teniendo en cuenta la inflación acumulada de los últimos años, por mucho que las direcciones sindicales lo quieran vender de otra forma.

Pero no solo eso, además hay que tener en cuenta que muchos de estos derechos laborales, bajo la sociedad capitalista lo son únicamente en un plano meramente formal, siendo inexistentes en la práctica, puesto que en su hambre insaciable de extraer ganancia de cualquiera de las esferas de esta sociedad, el capital fuerza todo tipo de relaciones laborales que sortean y esquivan sus obligaciones, generando empleo informal, relaciones semi-asalariadas, falsos autónomos, contratación por ETT o directamente la economía sumergida y el fraude en la contratación, en una cantidad abismal de sectores (aplicaciones de reparto a domicilio, trabajo en el campo, sector servicios y hostelería, construcción..., no hablamos ya del trabajo no pagado de cuidados y reproducción de la vida que supone estructuralmente algo abismal e inasumible por el capital), para que recaiga sobre el bolsillo y la espalda de la clase trabajadora lo que debería ser responsabilidad de la patronal. Formas asalariadas que quedan desamparadas de las normas que la clase trabajadora ha conseguido imponer como línea roja de sus derechos conquistados, en forma de legislación laboral favorable.

Resulta cada vez más complejo hablar sobre la masacre contra el pueblo palestino sin dejarse llevar por la rabia. Cualquier análisis mínimamente objetivo muestra una realidad que, desde los años cuarenta del pasado siglo, mantiene la agresión con unos niveles de violencia extrema. Remontándonos en la historia, ya en 1917 el gobierno británico sentó las bases del conflicto sugiriendo, a través de la Declaración de Balfour, la necesidad de establecer un “hogar nacional” para el pueblo judío en la región de Palestina. No, el genocidio no comenzó el 7 de octubre de 2023, por mucho que quieran convencernos de ello los mismos medios de información que hoy, asumiendo premeditadamente la farsa del alto el fuego del pasado 10 de octubre, vomiten al respecto multitud de datos e informaciones manipuladas, cuando no directamente falsas.

Muchas son las muestras que confirman que ese anunciado alto el fuego no es más que una falacia. Las balizas amarillas de hormigón, impuestas unilateralmente tras el alto el fuego y que el ejército sionista utiliza para delimitar el territorio ocupado, no han cesado de moverse en este periodo, ampliando en cientos de kilómetros las fronteras que delimitan el expolio. El ensanche de esta línea amarilla no solo está suponiendo un incremento del espacio ocupado, está sirviendo de justificación para seguir asesinando a los civiles que regresaron a sus hogares y que, de manera inesperada, un día comprobaron que habían pasado al otro lado de la línea de ocupación. Según los sesgados datos a los que se puede acceder, desde el 11 de octubre las cifras continúan siendo demoledoras. Se cuentan en centenares los palestinos y palestinas asesinadas, en buena parte niñas y niños. La mayoría de las infraestructuras sanitarias continúan inoperativas y, las pocas que lo están, sin recursos. Apenas permiten el paso diario a unas cuantas decenas de camiones con ayuda humanitaria, dato enormemente insuficiente para paliar las necesidades de la población gazatí.

Ha sido y está siendo un inicio de año muy duro y difícil. Nos han secuestrado a nuestro Presidente y a su Compañera, han invadido y asesinado al pueblo, e intentan destruir un estado y saquear a un país. Los piratas vienen por sangre y petróleo.

Sin embargo y tal como sucede siempre que el imperialismo ataca -y no ha dejado de atacar nunca- hemos de estar más alertas y organizados que nunca. Nuestra respuesta a la agresión debe ser clara y rotunda.

Tenemos una larga experiencia en la lucha contra la bestia asesina, pero a veces pareciera que se olvida con una facilidad proporcional a la comodidad del discurso fácil –desde las sillas o sillones, desde esos lugares cómodos de Occidente- y se busca que nada cambie ni afecte profundamente lo que debe ser afectado y transformado profundamente.

Y no me refiero a la información llamada “oficial” a la que los medios nos tienen acostumbrados y anestesiados, sino a las posturas de muchos mensajes de los llamados de “izquierda” que consciente o inconscientemente (por estar condicionados por su clase y su ideología), se han vuelto transmisores de las peores rumorologías y posturas sin fundamento y las han transmitido en nombre de esa asquerosa idea de una “pureza” que no existe ni existió nunca en ningún proceso de transformación social y menos aún en la guerra abierta que hoy se libra a escala internacional.

En medio del dolor y la batalla nos han asolado con paginas hablando de traición, acusando al gobierno bolivariano, creando confusión, debilitando las conciencias, en fin, haciendo el juego de siempre a la CIA, que por supuesto esta infiltrada en todas partes porque se ese su trabajo de depredación y de crimen constante. El problema son los que se hacen eco y lo difunden.

Aquí, en España, los “puros/purísimos” izquierdistas de salón se han dedicado a socavar la confianza en nuestro proceso de emancipación socialista.

Cartel antifascista (España, 1936-1936)

El franquismo sigue vivo en el Estado español. Y no solo eso, sino que, además, se siente muy cómodo en las estructuras burguesas del Régimen del 78. Es natural que en una economía basada en el modelo de producción capitalista exista una alternativa fascista para reprimir el movimiento obrero y popular, lo que tiende a suceder más agudamente en épocas de crisis general como la que estamos viviendo. La crisis actual afecta tanto a la economía como a los valores de la sociedad y a eso no hay solución dentro del capitalismo. Lo único que puede aportar este sistema es la vuelta a los valores tradicionales: el vasallaje y la servidumbre, el honor y la honra, la división del trabajo en función del sexo y demás rasgos superestructurales propios del feudalismo.

Sin ir más lejos, el partido político más evidentemente referencial del franquismo en la actualidad es la Falange Española de las JONS. Algunas de sus ideas comprenden la ilegalización del matrimonio homosexual, la ilegalización del aborto (al que tachan de práctica genocida), así como la salida de la OTAN y la UE. Seguramente, resulte llamativo a algunas lectoras y lectores que un partido de estas características proponga esta última consigna. No hay que dejarse engañar. La Falange no es antiimperialista, solo busca imponer un capitalismo autárquico imposible incluso en los años 40 y 50. Aquí se nota mucho el legado primorriverista.

 

Encuentro entre Putin y Witkoff en el Kremlin

El Gobierno yanqui ha hecho trascender públicamente el llamado plan Witkoff (o Trump-Witkoff, que el ego pesa): una propuesta de 28 puntos que pretenden sea la base sobre la cual negociar el fin de la guerra en Ucrania. No vamos a detenernos aquí a analizar los pormenores de la propuesta, ya que no tiene demasiadas expectativas de cristalizar: el régimen de Zelenski y sus hooligans europeos ya salieron en tromba a vociferar que era inaceptable, en tanto que suponía concesiones a Rusia. Por otro lado, la portavocía rusa reconoció, tras las conversaciones bilaterales a principios de diciembre en Moscú, que habían tenido —en palabras de Ushakov— discusiones constructivas sobre temas territoriales y económicos; y un par de días después Putin las calificó como útiles, si bien recalcó que había puntos del plan imposibles de aceptar. Por cierto, en esa misma entrevista con un importante medio indio, Putin reconoció que en 2022 se había visto obligado a reconocer a las Repúblicas Populares del Donbass por los 8 años de bombardeos ucranianos contra ellas.

Mientras, en su línea habitual, la OTAN hace todo lo que puede —y más— por extender y escalar su guerra contra Rusia, con Ucrania interpuesta. Su secretario general, Mark Rutte, profundizó en la línea de fomentar la subjetividad bélica en Europa, llamando en rueda de prensa a que "nos preparemos (en menos de 5 años) para un conflicto directo contra Rusia, de la misma magnitud que la guerra que sufrieron nuestros abuelos y bisabuelos". Una clara y rotunda declaración de intenciones por parte del máximo representante del brazo armado del imperialismo. Lógicamente, Rusia ha protestado por estas declaraciones tan irresponsables.

 

"Mohammad Faraj está LIBRE, después de 20 días, el periodista de Al Mayadeenfue liberado de su encierro injusto a manos de las autoridades jordanas.

Su  detención violó los derechos humanos fundamentales y demostró un total desprecio por los valores del periodismo y por los periodistas de todo el mundo.
Los medios al servicio del imperialismo guardaron un silencio cómplice durante todo este tiempo.
 
Mantenemos la publicación de este artículo  porque, además  de acercarnos  al  periodista e intelectual,  contiene importantes  apuntes  para entender la importancia de la veracidad  en la información y que el pensamiento crítico y la batalla de ideas son  cruciales en  estos tiempos de profunda crisis general  que  corroe al capitalismo.
Nos  alegramos  y saludamos  su liberación.
Redacción UyL"

 

Mohammad Faraj está alineado con un eje de resistencia que pasa por su fase más difícil, y es precisamente esto lo que hace su detención y el silencio más escandaloso.

Con la madurez de la experiencia impuesta por los años posteriores a 2011, y con la transformación de las redes sociales en un espacio político y cultural del que es imposible desligarse, se configuró en mí un tejido de interés y seguimiento de activistas e intelectuales en dos países árabes en particular: Jordania y Túnez.

Paso el tiempo, y la presencia tunecina disminuyó relativamente, mientras que la jordana se mantuvo de manera más constante e influyente. Hoy, al revisar los nombres que sigo y cuyo trabajo me esfuerzo por leer, noto que la mayoría son jordanos.

De ahí surge la particular crudeza de la detención del escritor y periodista Mohammad Faraj en Ammán, desde hace más de dos semanas, antes de convertirse en un caso de carácter general.

Desde el anuncio de su apresamiento, y sin que se ofrecieran razones, quedó claro que tratar el asunto como un incidente individual y convencional no tenía sentido.

El Gobierno Revolucionario condena en los términos más enérgicos la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela, a la vez que reitera de forma categórica el absoluto respaldo y solidaridad de Cuba con la hermana República Bolivariana y su gobierno. Apoya la alocución de la Vicepresidenta Ejecutiva, compañera Delcy Rodríguez y respalda su reclamo a que el gobierno de Estados Unidos brinde fe de vida del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y la compañera Cilia Flores, así como la determinación del gobierno bolivariano y chavista, y su pueblo de rechazar la agresión y defender su independencia y soberanía. 

La cobarde agresión estadounidense es un acto criminal, violatorio del Derecho Internacional y la Carta de la ONU. Constituye una escalada peligrosa de la campaña de guerra sostenida durante años por Estados Unidos contra esa hermana nación, que se intensificó desde septiembre de 2025 con el despliegue naval agresivo en el mar Caribe, bajo pretextos mendaces y acusaciones infundadas sin evidencia alguna.

Cuba reclama enfáticamente la inmediata liberación por parte de las autoridades estadounidenses del presidente Nicolás Maduro Moros y la compañera Cilia Flores. 

Se trata de una descarnada agresión imperialista y fascista con objetivos de dominación, que pretende reeditar las ambiciones hegemónicas estadounidenses sobre Nuestra América, ancladas en la Doctrina Monroe, y la meta de tener acceso y control irrestricto sobre las riquezas naturales de Venezuela y la región. Busca también amedrentar y avasallar a los gobiernos de América Latina y el Caribe.

La crisis estructural capitalista en el seno de la UE, su modelo de esquilmación de continentes, la crisis energética  que atraviesa tras renegar del petróleo y gas de la Federación Rusa a precios muy asequibles, enmascarada como transición verde; incapacidad de competir en el mercado mundial, desindustrialización a través de la deslocalización de fábricas, en suma, una creciente crisis de acumulación capitalista que lleva a una situación de desesperación por parte de la oligarquía imperialista europea.

Todo ello precipita la deriva del capital, especulación financiera, gastos militares que van a suponer el 5 % del PIB, fondos Next Generation de 70.000 millones de euros para apuntalar empresas capitalistas, políticas que imponen condiciones laborales y de vida cada vez más insostenibles para la clase trabajadora, recortes sociales, reconversiones masivas, privatizaciones cada vez menos encubiertas.

La estrategia de la oligarquía de neutralizar a la clase obrera a través de la desmovilización, la desorganización y la tentativa de desarmarla por medio de arrancarle la conciencia de clase, sometiéndola a la sumisión a la dictadura del capital mediante un sindicalismo servil al capital por lo que somete a la clase obrera a pactos espurios con el capital ha fracasado.

En este contexto de decrepitud capitalista europea el año 2025 acaba con un auge del movimiento obrero a partir de huelgas generales y grandes movilizaciones. Un síntoma alentador de que se abre una nueva etapa en el desarrollo de la lucha de la clase trabajadora que se niega a someterse a las estrategias de rapiña de la clase burguesa.

En Bélgica la Federación General del Trabajo de Bélgica (FGTB-ABVV)  organizó huelgas y manifestaciones  durante los días 24, 25 y 26 de noviembre por los masivos recortes sociales  por parte del gobierno de coalición de liberales, democristianos, nacionalistas y socialdemócratas que representan el conjunto de la partitocracia imperialista belga. Recortes propuestos de 9.200 millones de euros afectarán a pensiones, sanidad, educación, partidas para desempleados. Todo ello para incrementar de manera exponencial los gastos militares.

 

El 15 de abril de 2023 estalló un sangriento conflicto armado en Sudán, que podría considerarse como la tercera guerra civil del país; después de las de 1955-72 y 1983-2005, fruto de una descolonización mal realizada. Como ya apuntábamos entonces en estas mismas páginas de UyL, el gobierno que siguió al golpe de estado triunfante contra Omar al-Bashir (de 1989 hasta 2019 en el gobierno) se fracturó: de un lado, el ejército regular de este país africano, encabezado por el líder de la junta militar de gobierno, Abdel Fattah al-Burhan; del otro, el grupo paramilitar llamado Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR o RSF por sus siglas en inglés - los antiguos "Janjawuid" o jinetes armados, conocidos por su cruento papel protagónico en el genocidio de Darfur 2003-2005), de las que su principal dirigente es Mohamed Hamdan Dagalo, alias Hemedti.

En estos más de dos años de genocidio, las muertes se calculan en más de 150.000, con entre 12 y 16 millones de personas desplazadas huyendo de la guerra, más de 3,5 millones de refugiados/as en países vecinos y alrededor de 25 millones sufriendo hambruna, frecuentemente muy severa. El 26 de octubre de 2025, el ejército se retiró de el-Fasher (capital de la provincia de Darfur Norte, con aprox. 260.000 habitantes), de modo que, tras alrededor de un año y medio de asedio, la ciudad pasó a manos de las FAR. Los documentos que llegan de allí son espeluznantes: pacientes asesinados dentro del propio hospital de la ciudad, sangrientas matanzas masivas y fosas comunes, violaciones sistemáticas contra mujeres y niñas locales, etc. Han trascendido vídeos, grabados por los propios paramilitares (que se saben impunes), donde estos -entre bromas y risas- violan y/o ejecutan civiles a sangre fría, bloquean el paso de ayuda humanitaria, etc. Además, hay un componente de odio étnico: la población de Darfur y de la vecina región de Kordofán no es árabe, sino de etnias negras (fur, masalit, zaghawa).

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