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El 15 de abril, fuentes anónimas del periódico USA Today afirmaron que el Pentágono había emitido una directiva para iniciar los preparativos de una posible operación militar en Cuba. Hace 65 años, Estados Unidos intentó una intervención militar contra la nación caribeña en la bahía de Cochinos. Esta operación pasó a la historia como uno de los mayores fracasos de la política exterior estadounidense durante la Guerra Fría. TASS ha preparado un expediente sobre los antecedentes, el desarrollo y las consecuencias de la acción militar.
Bahía de Cochinos

© CP Photo/ Granma/ Raul Corrales
La bahía de Cochinos se encuentra en la costa suroccidental de Cuba, en la provincia de Matanzas, a 165 km de La Habana. El asentamiento de Playa Girón se ubica en la parte oriental de la bahía, mientras que la localidad de Playa Larga se encuentra al noreste. La zona se caracteriza por arrecifes de coral, terrenos pantanosos y manglares, lo que la hace idónea para un desembarco encubierto. La distancia entre Cuba y Florida en este lugar es de aproximadamente 400 km.
Antecedentes de la operación

© AP Photo/ Harvey Georges
Las relaciones entre EE.UU. y Cuba se deterioraron tras la llegada al poder en la isla de las fuerzas revolucionarias lideradas por Fidel Castro el 1 de enero de 1959 y el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista. El descontento de Washington se vio alimentado tanto por las políticas internas del nuevo Gobierno cubano, que incluían la nacionalización de propiedades estadounidenses, como por el establecimiento de la cooperación con la URSS. En el contexto de la Guerra Fría y dada la proximidad geográfica de Cuba a EE.UU., la isla adquirió una importancia estratégica significativa.
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- Escrito por Otros Medios: TASS en Español
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La ratificación de la ley de "ejecución de prisioneros" es una peligrosa escalada criminal; advertimos: cualquier daño contra ellos desatará una explosión devastadora. El Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) afirma que la ratificación de la ley de "ejecución de prisioneros" para los presos palestinos por parte del llamado "Parlamento israelí" en tres lecturas representa una peligrosa caída en desgracia. Esto se enmarca dentro de la política de genocidio sistemático practicada por la ocupación contra nuestro pueblo. La aprobación de esta ley revela, una vez más, el verdadero rostro del enemigo sionista: una entidad basada en el fascismo y el racismo que no duda en cometer las atrocidades más atroces. Nuestros valientes prisioneros son la vanguardia de nuestro pueblo y luchadores por la libertad que han dedicado sus vidas a defender la dignidad de la nación. Con su firmeza, representan la columna vertebral de la identidad de la lucha palestina y la primera línea de defensa, que no se doblegará ante las horcas ni las leyes fascistas y racistas de la ocupación. El mundo entero tiene una responsabilidad histórica y moral por esta injerencia sionista. La política de "impunidad" y la falta de rendición de cuentas le dieron a esta entidad luz verde para continuar con sus crímenes y su legislación terrorista. Advertimos al enemigo sionista sobre las consecuencias de cualquier acción que perjudique la vida de nuestros heroicos prisioneros. Subrayamos que cualquier paso en esta dirección servirá como mecha para encender la mecha de toda la región, provocando una explosión incontrolable. Estos crímenes no quedarán impunes sin una respuesta nacional integral y contundente.
Frente Popular para la Liberación de Palestina
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- Escrito por Frente Popular para la Liberación de Palestina. Departamento Central de Información y Medios
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Año 2005, Embajada española en La Habana, la llamada “cake”, tarda 8 meses en conceder un visado a una cubana casada legalmente con un ciudadano del Estado español. Reclamación al defensor del pueblo, que 20 años después aún espera solución. Las autoridades cubanas habían tardado 15 días en otorgarle el permiso de salida.
Año 2025, las autoridades de inmigración tardan meses en tramitar la renovación de un NIE a una argelina casada con un español, trabajadora en activo y residente durante más de 16 años en Baleares.
Las citas para inmigración han de pasar por gestorías que las acaparan y a las que hay que pagar un “impuesto revolucionario” cuando en realidad es un trámite que cualquier persona podría hacer. Esperas interminables.
Mejor no contemos los exámenes que hay que superar para obtener la nacionalidad española. En algunos casos se pregunta por la figura de Franco y no se puede contestar que fue un criminal asesino y un dictador golpista, no, hay que contestar que ese señor fue “el anterior Jefe de Estado de España”. No sea que se nos cuele algún comunista más en nuestra Españistan.
Mientras ocurren estas cosas, parece que hay otras vías más rápidas y limpias para entrar, permanecer, negociar y traficar en esta parte del “jardín europeo”, basta con tener pasaporte ucraniano, colombiano, cubano o venezolano, pero no de los chavistas, de los otros.
La concesión de la nacionalidad española a un individuo, acusado de la muerte indirecta de más de 40 personas, es solo un ejemplo de un sistema de filtro, más bien de filtro inverso o no filtro, que da cobijo y acumula a todo lo más reaccionario de América Latina y Europa en lo que ya supera a Miami en metros cuadrados de gusanería y ultra reaccionarios.
Si hay dinero hay ciudadanía, hay papeles, si no hay dinero hay años de sufrimiento, esclavitud no declarada, abusos y amenazas de expulsión, sin contar las amenazas físicas que puedes sufrir o directamente ser asesinado por los de siempre.
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- Escrito por Juan Luis Corbacho
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Foto: @PresidenciaCuba
Más de 600 activistas por la paz provenientes de 38 naciones se reunieron en La Habana. Además de respaldar incondicionalmente a la Revolución Cubana, entregaron una importante donación de alimentos, medicinas y otros insumos esenciales para mitigar los efectos de las medidas coercitivas unilaterales impuestas a la isla caribeña por EE.UU. Solidarizarse con Cuba no es un gesto accesorio ni una concesión sentimental en la retórica de la beneficencia; es, en su sentido más profundo, una afirmación histórica del porvenir. No se trata de un acto moral aislado, sino de una práctica consciente que interpela la estructura misma de las relaciones sociales contra el capitalismo contemporáneo. Allí donde el orden dominante pretende someter toda vinculación humana al cálculo mercantil, la solidaridad con Cuba emerge como una negación activa de esa lógica, como una praxis que revela la posibilidad concreta de organizar la vida sobre fundamentos distintos: cooperación en lugar de competencia, dignidad en lugar de lucro, comunidad en vez de atomización.
Porque la experiencia cubana, lejos de ser un objeto exótico para la contemplación distante, constituye un campo de tensiones donde se expresa, con particular claridad, la lucha de clases en escala internacional. Su persistencia no puede comprenderse sin atender a la hostilidad sistemática que enfrenta: bloqueo económico, agresiones mediáticas, sabotajes financieros, aislamiento diplomático. Estas formas de violencia no son anomalías, sino instrumentos estructurales de una dictadura económica que castiga toda tentativa socialista. En este contexto, la solidaridad no es un suplemento ético, sino una necesidad estratégica.
Defender a Cuba es, en última instancia, defender la posibilidad misma de que los pueblos decidan su destino sin someterse a la dictadura del capitalismo en su fase imperial. Reducir la solidaridad a filantropía implica despolitizarla, despojarla de su contenido histórico y convertirla en un gesto compatible con el orden existente. La filantropía, en su versión burguesa, no cuestiona las causas de la desigualdad; se limita a administrar sus efectos, reproduciendo así la estructura que dice aliviar.
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- Escrito por Otros Medios: Telesurtv.net. La Jornada. Autor: Fernando Buen Abad
- Categoría: Actualidad
La escritora y dramaturga Sara Rosenberg desde el Centro Social Acontracorrent en un conversatorio sobre los "tambores de guerra en Europa" y dentro de las actividades por el 40 aniversario del referéndum trampa de la OTAN que nos integró de lleno en esa estructura criminal.
Coincidiendo con el Día Mundial de Al-Quds en solidaridad con el pueblo palestino, y las masivas marchas que, en Teherán, desafiando a las bombas yanquis y sionistas llenaron las calles, una reflexión a los habitantes del "jardín europeo " y una invitación a levantarse contra el imperialismo que en su fase decadente, instalado en la barbarie, nos conduce a la guerra permanente.
OTAN NO. BASES FUERA.
Por un Frente Mundial Antiimperialista.
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- Escrito por Redacción UyL
- Categoría: Actualidad
Hoy cuando la guerra desatada por el imperialismo contra los pueblos soberanos y dignos no deja de golpearnos todos los días, la lucha contra su brazo armado, la OTAN, es una de las tareas principales de quienes se reivindican antiimperialistas.
A cuatro décadas de un referéndum manipulado se constata, por si había alguna duda, que estamos plenamente integrados en la estructura militar otanista y la supuesta “no integración” fue una ficción sin contenido real.
La anunciada reducción de la presencia militar estadounidense fue, directamente, una mentira. Las bases de Rota y Morón se reforzaron y son usadas para las agresiones en Asia Occidental y para el suministro de armamento a la entidad colonial sionista.
Recordar el referéndum trampa no es un ejercicio de memoria, sino una tarea política urgente. Decir NO a la OTAN es rechazar la agresión permanente contra la soberanía de los pueblos, la conversión de nuestro país en plataforma de guerra y la subordinación imperialista. Es defender el derecho a decidir, a vivir en paz y a destinar los recursos a la vida y no a la destrucción.
OTAN NO. BASES FUERA.
CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA.
POR LA PAZ, LA SOBERANÍA Y LA JUSTICIA SOCIAL.
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- Escrito por Redacción UyL
- Categoría: Actualidad
Entrevistamos a Pedro Barragán, economista especializado en China, en el marco de la presentación de su nuevo libro, “Por que China está ganando”, que ha sido presentado este pasado mes de febrero en el Centro Obrero y Popular Antonio Gades, en Madrid.
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- Escrito por Redacción UyL
- Categoría: Actualidad

Foto: Caricatura Jorge
Un método, que todavía confunde a algunos y «marea» a otros, fue el usado una vez más por Estados Unidos en su prevista e inminente guerra contra Irán: las conversaciones entre delegaciones de ambos países, en Ginebra, fueron la tapadera de que supuestamente se avanzaba en la consolidación de un diálogo para llegar a acuerdos pacíficos.
El objetivo de Washington fue el de ganar tiempo para el arribo de portaaviones y otras fuerzas navales y aéreas a las cercanías de Irán, preparando los últimos detalles para lanzar el ataque contra la población persa.
El mandatario estadounidense, quien una semana antes había recibido al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no «soltó prendas», cuando algún periodista preguntó sobre el tema, ya fuese en la Casa Blanca, o en el avión presidencial, en su tránsito hacia Mar-a-Lago, Florida, donde tiene una de sus residencias.
Pero, realmente, todo parece indicar que en esa cita quedaron precisados los detalles de la contienda bélica contra la nación islámica.
Todo esto sucedía a la sombra de un plan criminal para el cual el Pentágono movía todos sus hilos, y el presidente se ponía al frente –no en la zona de peligro, allá en el Oriente Medio–, sino desde el puesto de mando en su país, donde una vez más apretaba el botón que daba inicio a tan ignominioso acto de guerra.
No se consultó al Congreso de Estados Unidos, y una vez más se ignoró al Consejo de Seguridad de la ONU. Ni consulta ni autorización, nada importa para quienes la guerra es una forma de mostrar el poder superior de la administración estadounidense.
Vienen a la mente de quienes llevamos algunas decenas de años en estas lides del periodismo, las veces que los gobiernos yanquis –demócratas o republicanos– han emprendido guerras de agresión, como las de Yugoslavia, Iraq, Libia, Panamá, Granada y otras. Lo real es que de ellas el único recuerdo son los cientos de miles de muertos, mutilados y heridos, y la destrucción de ciudades, fábricas, hospitales, guarderías infantiles y otras instalaciones civiles.
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- Escrito por Otros Medios: Granma. Autor: Elson Concepción Pérez
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La consigna “Paz, techo y trabajo” resume una verdad fundamental: la Paz se construye garantizando derechos que el capitalismo le niega a la clase trabajadora y la guerra comienza en el momento en que se le arrebatan esos derechos.
Cuando las mujeres del PCPE hablamos de Paz no lo hacemos con llamamientos morales a la “no violencia” o a la “convivencia pacífica entre ciudadanos de bien” ni realizamos cándidas condenas a la guerra. Como militantes comunistas, analizamos y señalamos a los responsables, a quienes provocan las guerras y se benefician de ellas, y a quienes pagan sus consecuencias. Y esas consecuencias recaen de forma especialmente brutal sobre las mujeres de la clase trabajadora, que no son víctimas pasivas, sino sujetos políticos activos en la lucha contra el sistema capitalista que necesita la explotación, los conflictos armados, el saqueo y la violencia para reproducirse.
Las mujeres trabajadoras sufren con mayor crudeza los efectos del conflicto: desplazamientos forzados, violencia sexual como arma de guerra, pérdida de medios de subsistencia, sobrecarga del trabajo de cuidados y destrucción de servicios públicos.
En contextos de guerra o militarización, el sistema descarga aún más sobre las mujeres la responsabilidad de sostener la vida: alimentar, curar, cuidar, reconstruir...
Mientras el capitalismo destruye, son ellas las que asumen la tarea de garantizar la supervivencia cotidiana.
Para nosotras, militantes comunistas,la guerra no es una anomalía del sistema capitalista, sino una herramienta necesaria que utiliza para la acumulación, expansión y control de recursos y pueblos. El capitalismo en su crisis general se sostiene sobre la violencia y encuentra en la guerra un mecanismo para resolver sus crisis y agudizar la explotación.
Desde las comunistas que se opusieron a la Primera Guerra Mundial, como Rosa Luxemburgo o Clara Zetkin, hasta las luchas actuales contra el rearme, la militarización, la OTAN y las bases, las mujeres trabajadoras han entendido que la guerra es siempre contra los pueblos.
Por eso, nuestra defensa de la Paz no nace de un pacifismo ingenuo y pasivo, sino de nuestra conciencia de clase.
No podemos comprometernos con la Paz sin rechazar rotundamente el imperialismo, sin denunciar el papel de la OTAN y de la UE. Nada hay de emancipador en justificar guerras: ni “humanitarias” ni “preventivas” ni “democratizadoras".
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- Escrito por Blanca Rivas
- Categoría: Actualidad
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