A veces ese miedo es físico, producto de tantos golpes de estado, invasiones, bombardeos, asesinatos selectivos, etc.

Podemos verlo a lo largo de la historia del movimiento obrero. Las actuaciones del fascio en la Italia de los años 20, o la Alemania de los 30, o la España franquista desde los años 30 hasta este siglo XXI.

Toda la violencia policial, paramilitar o militar directamente, fue contra la clase obrera y sus dirigentes. Bien claro tenía el capital que sustentaba a estos regímenes que el pueblo organizado es un peligro para sus intereses. El encarcelamiento de Gramsci, saltándose su inmunidad parlamentaria, el asesinato de Rosa Luxemburgo y Liebknecht. El atentado contra Lenin realizado por una anarquista, los asesinatos de Lumumba en el Congo, de Tomás Sankara en Burkina Faso, de Allende en Chile o los múltiples intentos de asesinatos a Fidel; muestran que esta táctica se da en todos los rincones del mundo y en todas las épocas.

Pero hay un negocio del miedo, mucho más sutil, más perverso si cabe, que ata a las personas a sus sillas, las inmoviliza y consiguen el objetivo principal: que nadie se rebele contra la religión capitalista.

En parte por una razón formal que me impide perder el tiempo viendo hablar a un busto parlante, incapaz de escribir lo que dice.

También, por una cuestión de contenido que, en medio de una profundísima crisis económica, social e institucional que impregna toda la realidad de la formación social española, me hace insoportable volver a escuchar por, enésima vez, la misma retórica en defensa del status quo que legitima la creciente explotación y opresión del pueblo trabajador.

Pero, en este caso en particular, por el desprecio absoluto que siento hacia el tipo que funge como Jefe de Estado del Reino de España y que dice llamarse Felipe VI.

Un ser cuyo único mérito para ocupar esa responsabilidad es ser hijo, nieto, bisnieto, tataranieto…de una estirpe de ladrones, asesinos y desquiciados mentales que, desde la conocida Guerra de Sucesión iniciada en 1701, son el epicentro del cruel sometimiento al que las distintas clases dominantes han condenado a los pueblos de España.

322 años de violencia en los que aristócratas, burgueses, curas y militares golpistas, bajo el amparo de una monarquía que nunca dejó de estar a su lado, para seguir manteniendo su poder corrupto, han crecido sobre el hambre, la miseria, la incultura y la muerte del pueblo.

En primer lugar, espero lograr no pecar de eurocéntrico de ahora en adelante, pues ni es mi intención ni pienso que tengamos motivos reales para serlo (si es que pudieran llegar a existir algunos) dadas las circunstancias políticas, económicas y sociales de nuestro continente. No obstante, pido perdón de antemano. En breve se entenderá el porqué de esta introducción.

En el primer trimestre de este año que se encuentra cercano a su término logré financiación pública de la Comisión Europea para la ejecución de mi propio proyecto de investigación en la Universidad de Texas en Dallas. Escogí a propósito dicha universidad, entre otros muchos motivos, con el objetivo de tener una experiencia de vida en Estados Unidos. Si bien Estados Unidos no deja de ser Occidente, uno, como europeo, no puede soslayar el inevitable choque cultural.

Recién llegado, una de las primeras cosas que llamó mi atención en el área de Dallas fue el observar calles desiertas: prácticamente ni un alma camina, haciéndose, por el contrario, uso y abuso del vehículo privado. Es más, Texas (y, en general, el sur de Estados Unidos) adolece de una llamativa falta de infraestructuras peatonales: yo mismo me he encontrado caminando «campo a través» para llegar a determinados lugares dentro de la ciudad de Dallas, o andando sobre pasos de peatones (si es que los hay) que parecen salidos de una pintura de estilo cubista. No deja de resultarme sorprendente el hecho de que, en muchas ocasiones, ni siquiera sea necesario bajarse del vehículo para hacer una compra o realizar personalmente alguna operación en una sucursal bancaria. Esta cultura del uso y abuso del vehículo privado es, definitivamente, una de las causas de que, según la Organización Mundial de la Salud, Estados Unidos presente la tasa de obesidad más elevada del planeta: 38,2% de la población adulta en 2022. Y, dicho sea de paso, practicar un deporte que amo como el ciclismo es poco menos que una odisea, pues 1) no existe una verdadera cultura ciclista, 2) los conductores de vehículos a motor son en multitud de ocasiones intencionadamente irrespetuosos con los ciclistas, y 3) vías auxiliares, como carriles bici o, directamente, arcenes, brillan por su ausencia. En el área de Dallas, he conocido ciclistas a propósito atropellados por conductores de coche y yo mismo he recibido alguna advertencia como ciclista.

España entró en la OTAN en 1982 y en la estructura militar en 1999.

Curiosamente se afirma que el gasto de las operaciones de la OTAN en que participa España, y la pertenencia a la Alianza fue en 2021 de casi 500.000 euros pero, ¡sorpresa! En esa cifra no aparecen los gastos en las infraestructuras permanentes, que no son sólo de las bases permanentes de la OTAN en España, sino los estados mayores de la organización establecidos aquí, las reuniones y demás, que aparecen como gastos en las partidas de otros Ministerios y no en Defensa.

Existen tres bases de la OTAN en España, a saber: el Cuartel General de Despliegue Rápido de la Alianza Atlántica en Bétera (Valencia), el Centro de Excelencia contra Artefactos Explosivos Improvisados en Hoyo de Manzanares (Madrid) y el Centro de Operaciones Aéreas de la OTAN (CAOC-TJ) en Torrejón de Ardoz (Madrid). Entiéndase que aquí no se incluyen las bases de EEUU en España ni las instalaciones que, aunque oficialmente dependen sólo del Ejército Español en la práctica (España es un socio de “segundo nivel, pero fiable”) ayudan a la OTAN para apoyar a sus fuerzas, recabar información y controlar y vigilar las “fronteras” y zonas sensibles de la OTAN. Si se duda consúltese la web del Ministerio de Asuntos Exteriores donde se alardea de la contribución española con medios y efectivos a las principales misiones y operaciones de la OTAN. Como ejemplo, los dos cuarteles generales de alta disponibilidad, uno marítimo a bordo del buque “Castilla”, con base en Rota (Cádiz) y otro terrestre situado en Bétera.

En el campo político del reformismo se ha desatado una lucha de proyectos, planteamientos y liderazgos que durante este periodo previo a las elecciones, caracteriza el campo socialdemócrata.

La proporción de la crisis de 2007 supuso una gran recomposición de fuerzas en el  terreno político en el Estado Español. El régimen político que había fraguado un bloque de alianza y consensos tras la transición y que determinó un status quo entre los representantes de las burguesías centrales (PP, PSOE) con las vascas (PNV) y catalanas (CiU) saltó por los aires al emerger nuevos sujetos político como consecuencia de la grave crisis económica y social que estalló. Los viejos consensos sociales se rompieron, la socialdemocracia en su labor de contención de un posible avance popular tuvo que transformar su imagen incorporando ciertas culturas políticas  y propuestas progresistas que en el fondo no cuestionaban ni la política de ajuste ni las concesiones a la oligarquía para superar dicha crisis. Un sector del pujolismo, envuelto en la corrupción y en las políticas expansivas del clientelismo, optó por huir hacia adelante e incorporar elementos independentistas que posibilitaran una reconstrucción de la hegemonía política en Cataluña. Mientras,  se sucede el reacomodo del proyecto  del PP y de la socialdemocracia: La “institucional” del PSOE realiza una renovación de imagen e incorpora al sanchismo como propuesta “nueva” frente al felipismo y sus herederos.

Arden las calles de Irán, la chispa que encendió la llama en esta ocasión fue la muerte de la joven Jina (Mahsa) Amini, tras ser detenida por la policía moral de la República Islámica, por llevar el velo mal colocado; tras conocerse la noticia las calles se llenaron de mujeres y posteriormente hombres también, cuyas demandas han ido más allá del rechazo al velo obligatorio y tienen como objetivo denunciar tanto las condiciones de vida como las diversas opresiones que sufre el pueblo de Irán.

No es la primera vez que las mujeres se rebelan contra la imposición del velo, desde que la poetisa Tahereh Gorratolein, arrancara su velo en unas jornadas poéticas en 1848 y es por ello secuestrada y lanzada a un pozo, pasando por  la formación en 1921 de la primera organización feminista iraní, promovida por las mujeres marxistas y la gran manifestación en marzo 1978, que tras la llegada al poder del Jomeinismo, auspiciado por EEUU y Francia, más de 200.000 mujeres cantaron en las calles de Teherán, «No hemos hecho la revolución para volver atrás», hasta nuestros días ha habido multitud de actos de resistencia política y social.

Jomeini apenas llegado al poder, impone el uso obligatorio del velo islámico a las mujeres, acto que  caracterizará su gobierno y que no sólo significa quitarle derechos fundamentales a un sector de la población, sino dejar claro quién tiene la autoridad y crear un ambiente de miedo y represión que posibilite el cumplimiento de todos los demás objetivos de dominio de la República Islámica. El gobierno de los Ayatolás, desde sus inicios mostró su talante reaccionario, entre 1980 y 1988, ilegaliza a todos los partidos, sindicatos y también a las organizaciones feministas, entre ellas la más veterana, la Organización Democrática de la Mujer (1943) para luego detener, torturar y ejecutar a decenas de miles de mujeres y hombres, en su gran mayoría de izquierda. Además, expulsa a decenas de miles de trabajadoras de las empresas públicas y privadas, recluyéndolas al ámbito privado,  prohíben llevar falda, medias transparentes, uñas pintadas, maquillaje, perfume, ropas de colores, amar sin permiso, etc., y para ello ha utilizado coerción generalizada (ceremonias públicas de lapidación, latigazos, ejecuciones callejeras, lanzamiento de los homosexuales desde las azoteas, etc.).

Una aguda y profunda crisis económica afecta de lleno a Europa y principalmente a su expresión imperialista, la Unión Europea. Una crisis que tiene una compleja realidad y cuyas causas son amplias, profundas e interrelacionadas. En muchos casos las consecuencias se confunden con las causas y eso añade aún más confusión a la determinación de la misma.

Entre los factores que influyen directamente en esta recesión y escenario europeo y mundial, uno de los principales es, sin lugar a dudas, la guerra en Ucrania con la consecuente restricción comercial y del flujo económico entre las economías europeas, pero indudablemente aquí el principal factor es el abastecimiento de materias primas relacionadas con el gas y el petróleo de Rusia hacia los países de la Europa Occidental. El encarecimiento, la escasez de materias y petróleo, el alza de precios, la especulación, todo ello produce una enorme restricción de la producción económica que determina una crisis y una recesión grave, dado que a esos factores se le une el aumento de la inflación en el marco europeo. El modelo capitalista alemán de desarrollo basado en las exportaciones competitivas de productos elaborados e industriales dotados de alta tecnología y factores de mayor productividad que permitían competir satisfactoriamente frente a  productos de otros países ha entrado en crisis. La elevación de los precios de las materias primas, el proceso inflacionario y la debilidad del euro ha provocado que la crisis económica afecte de lleno a Alemania como motor político y económico de la UE. Arrastrando a la crisis a todos los países europeos.

En el escenario actual esta posición subordinada de la UE como bloque imperialista propio con respecto a EE.UU. ha condicionado de manera fundamental el proceso de agudización de la crisis del modelo capitalista de desarrollo en Europa y ha colocado, en esa posición subsidiaria a Europa, frente a la crisis de hegemonía del imperialismo estadounidense que se convierte en el principal elemento de generación de la guerra en Europa.

Al calor de las subidas registradas en los presupuestos de Estado para el próximo 2023 hemos vuelto a revivir el sainete habitual entre los miembros de la coalición gobernante donde, en una muestra de absoluta hipocresía -aunque se empeñan en repetir “nos han engañado”-, Unidas Podemos “rechazaba esa subida”, pero se ha apresurado a declarar que “ la Coalición de Gobierno no se va a romper por esta circunstancia”. Si hablamos de mentiras hipócritas es porque ya hace tiempo que Pedro Sánchez se había comprometido ante la OTAN en aumentar hasta el 2 % del PIB el gasto en Defensa para  el año 2029 y, lógicamente, no solo lo sabía la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el presidente, Pedro Sánchez, sino todo el Gobierno, del que forman parte las personas de Unidas Podemos, por mucho que su portavoz en el Congreso Pablo Echenique asegure que “el PSOE ha ocultado el aumento unilateral en el gasto de defensa”. ¡Deben ser las únicas personas en este país que no oyen los informativos ni leen la prensa si nos creemos que cuando se debaten ciertos temas el PSOE les pide amablemente -y ellos lo cumplen- que se retiren de la habitación!

Así, la secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, ha señalado también que “se han opuesto frontalmente a cualquier aumento del gasto militar, pero seguirán en el Gobierno”. Estos son mis principios pero, si no le gustan, tengo otros, le faltó decir.

Por supuesto, Margarita Robles ha enfatizado que “vamos a cumplir porque somos serios y creemos profundamente en España” y “tendremos la posibilidad de cumplir con algo tan importante como nuestra aportación a la seguridad internacional”. Ya lo saben, donde manda patrón no manda marinero.

Cada cierto tiempo las portadas se llenan de datos económicos y de cifras. A cada una de esas estadísticas se le dedican análisis sesudos, o no tanto, pero siempre serán interpretados a la luz de la ideología dominante. El vaso medio lleno o medio vacío  para ocultar que cada vez el pueblo trabajador  vive con más agobios económicos, con mayores problemas de acceso a la vivienda o careciendo de ella, con mala o deficiente calidad de alimentación, con dificultades para hacer frente a los recibos, con unos salarios que ya no alcanzan,  que los salarios pactados en convenio subieron de media un 1,47 % hasta diciembre de 2021,  muy lejos del IPC cuyo dato se situó en el 6,5 %, que a las familias de menores ingresos el coste de la vida se les encarece el 66 % más que a los hogares más ricos, que según el INE el número de personas sin hogar ha crecido un 24,5 % la última década, debido a tener que empezar de cero en un nuevo país (28,8 %), la pérdida del trabajo (26,8%) o un desahucio (16,1%), y que su esperanza de vida se verá reducida en 30 años menos, que el último año los bancos y fondos de inversión  han llevado a más de medo millón de familias a los juzgados por impago de créditos… Nada de todo esto que nos pasa es fruto de la guerra, la pandemia o una consecuencia accidental de la inflación.

Las rentas del trabajo llevan años retrocediendo a la par que se concentra la riqueza en manos del capital. Desde mediados de los años 80 se ha venido produciendo, con carácter internacional, una caída paulatina de la participación de las rentas del trabajo en el Producto Interior Bruto. En el Estado Español la renta salarial respecto al PIB ha caído desde 2009 un -4,2 %.

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