Desde 2010 la banca española ha destruido más de 100.000 puestos de trabajo, de ellos más de 15.000  en plena pandemia y según palabras del presidente de la AEB,  José María Roldán “aún queda ajuste para más”.

Cinco bancos en régimen de oligopolio de grandes capitales bancarios controlan al estado y medios de comunicación a su servicio concentrando  el 80% del mercado bancario español,  CaixaBank, Santander, BBVA, Bankinter y Sabadell han declarado en el primer trimestre del año ya la mitad de todos los ingresos que consiguieron en 2019 “no es que puedan seguir ajustando más”, es que la única salida que conocen para superar sus crisis es destruir fuerzas productivas y reducir salarios, incrementar la tasa de explotación de quienes todo lo producimos.

No debería ser complejo valorar lo que debe hacer una organización sindical el día de la clase obrera, en ese día que mundialmente conmemora la lucha con huelgas y muertos por la jornada de 8 horas hace más de 135 años, cuando en la actualidad, en muchas empresas se siguen trabajando más horas sin cobrarlas ni cotizarlas.

No debería ser complicado valorar qué hacer, cuando las reformas laborales por las que se convocaron huelgas generales siguen vigentes.

Debería estar clara la posición sindical frente a los masivos despidos en las empresas con altísimos beneficios que además han sido saneadas con dinero público.

Respecto a la huelga, decía Lenin que “el capitalismo lleva necesariamente a la lucha de los obreros contra los patronos, y cuando la producción se realiza a gran escala, esa lucha se convierte necesariamente en lucha huelguística”.

A lo largo de la historia del movimiento obrero, los obreros y obreras se van uniendo en la lucha contra las condiciones que les imponen los patronos para lograr mejores condiciones de vida. En esta lucha, la huelga ha jugado un papel fundamental, pues es el momento en el que el proletariado toma el control efectivo sobre la producción, con el subsiguiente perjuicio -y terror- para el patrono.

Cómo es lógico, la huelga, como instrumento de la clase obrera, ha estado siempre en el punto de mira de la burguesía, la cual ha tratado por todos los medios a su alcance, que no son pocos, de impedirla y, en todo caso, desviarla y hacerle perder su carácter reivindicativo y de clase.

“La historia entera no es más que una transformación continua de la naturaleza humana”. Karl Marx, Miseria de la Filosofía.

Por eso, a la pregunta: ¿Qué hacer para aportar a los obreros conocimientos políticos?

Para aportar a los obreros conocimientos políticos, los socialdemócratas deben ir a todas las clases de la población, deben enviar a todas partes destacamentos de su ejército.

(V.I. Lenin, ¿Qué Hacer?)

Y por eso, el PCPE nos hemos dotado de la propuesta comunista de los CUO. La hemos denominado Comités de Unidad Obrera, como síntesis del mensaje a trasladar a la clase obrera. Lo primero es la unidad. No se debe olvidar que fueron tácticas imperialistas las que dieron lugar al antiguo aprendizaje de “divide y vencerás”.

Sólo el 14% de las personas trabajadoras en situación activa o en edad laboral se encuentran organizadas dentro de sindicatos. Este dato refleja claramente el alto grado de desorganización presente en la clase obrera.

En el capitalismo, el futuro de nuestra juventud sólo puede ser paro, precariedad y miseria

Los datos de la EPA en el último trimestre de 2020 así lo demuestran. El número de paro entre menores de 25 años subió en 109.600, un 23,7% más que en 2019. La tasa de paro juvenil se sitúa en el 40,1%, y de los que tienen trabajo más del 40% son contratos de obra  (han aumentado durante la pandemia un 7%).

En 2020, debido a la crisis, la ocupación a nivel general bajó en todos los sectores, pero donde más se notó fue principalmente en el sector servicios: 537.100 trabajadoras/es  de este sector se quedaron en paro, a pesar que este sector es el que más se ha beneficiado de los ERTE.

Esta destrucción de empleo afecta en mayor medida a la juventud, que son quienes más encadenan trabajos temporales. La juventud de extracción obrera es fuerza de trabajo  barata y fácil de desechar para las empresas,  con un coste para los empresarios mínimo o cero.

Comenzaremos este articulo con esta corta y clasificadora poesía de como el capitalismo puede llevar a cabo sus criminales formas de violencia. 

Hay muchas maneras de matar.

Pueden meterte un cuchillo en el vientre.

Quitarte el pan.

No curarte de una enfermedad.

Meterte en una mala vivienda.

Empujarte hasta el suicidio.

Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.

Llevarte a la guerra, etc…

Solo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado.

—Bertolt Brecht.

Analicemos la realidad de la inmigración llegada de África. El estado español, donde la dictadura del capital aún mantiene su envoltura de democracia burguesa, la clase obrera inmigrante sufre en sus carnes toda la violencia del capitalismo. Los diferentes gobiernos al servicio del capital, ley tras ley aprobada, han ido endureciendo las condiciones legales de carácter social y laboral con las que situar a cientos de miles de trabajadoras y trabajadores inmigrantes en absoluta y permanente desprotección, lo que facilita que el empresario tenga a su disposición toda la fuerza de trabajo necesaria al menor coste posible. No entraremos en este escrito a analizar el criminal encarcelamiento por parte del gobierno al que se someten a miles de inmigrantes en los campos de concentración, (CIE) Centro de Internamiento de Extranjeros.

Unas de las lacras del capitalismo es la precariedad laboral que origina marginalidad, miseria y muerte a la clase obrera.   

¿Qué papel juegan en todo esto las ETT, empresas de trabajo temporal? ¿Por qué cuando denunciamos la privatización de los servicios públicos olvidamos mencionar la privatización de los servicios públicos de empleo?

Para comprender con mas claridad cómo funcionan los mecanismos con los que se perpetúa la precariedad en el empleo, debemos manejar la información estadística del empleo en el estado español. En 2020, producto de la agudización de la crisis estructural del sistema capitalista, en el estado español se dejaron de firmar 6 millones de contratos temporales, este tipo de contratación cayó en un 29. 3 %  en comparación con el 2019. En cifras mas exactas, en 2020 se firmaron 14,4 millones de contratos temporales, en 2019 fueron mas de 20 millones. Es principalmente en el sector servicios, donde se hace un uso máximo de este tipo de contratación, en 2019 se realizaron mas de 14 millones de éstos, por 8,80 en 2020. Pero no cometamos el error de considerar que solo en este sector se genera este tipo de contrato. Ejemplo de esto, la agricultura y la pesca (2,8 millones de firmas), la industria manufacturera (1,7 millones), la hostelería (1,6 millones) y el comercio (1,4 millones).

El pasado día 6 de febrero tuvo lugar la asamblea de unidad sindical a la que concurrían los sindicatos  Alternativa Sindical de Trabajadores, Coordinadora Sindical de Clase, Central Sindical Unitaria de Pensionistas y Jubilados y Sindicato Democrático de Trabajadores. A ésta se llega tras un periodo de tiempo en el que estas organizaciones trabajan sin descanso en este proyecto unitario, unidad de organizaciones sindicales de clase, necesaria en estos momentos en los que en el estado español se practica un modelo sindical que niega y en ocasiones impide la participación directa de las obreras y obreros en las decisiones que les afectan, se hace urgente recuperar el sindicalismo en el que son las asambleas obreras las que deciden en última instancia qué acuerdan y qué firmar con la patronal.

Este proceso y culminación de unidad sindical debe ser el inicio de la andadura, que tenga como resultado el ir aglutinando en un todo orgánico a otras organizaciones sindicales que hoy están desarrollando, en la práctica, el modelo sindical asambleario y participativo de clase.