Llega el día de la clase trabajadora e inicia el mes de las flores, las cruces y del día de la madre. Esta combinación, aparentemente fortuita, en momentos de agravamiento de la crisis sistémica del capital como la que estamos viviendo, se vuelve cargada de sentido; dado el empeoramiento de las condiciones de vida, la inflación, la carestía de los productos básicos y la energía, las mujeres trabajadoras afrontan otra etapa de la eterna crisis, cargando con la cruz del patriarcado, que ahonda los niveles de explotación y opresión mas allá de lo habitual, con poco que celebrar y con niveles de exclusión social nunca vistos.

Afrontamos este Primero de Mayo con datos de paro en marzo de 1.831.428 paradas,  550.000 más que hombres; con una tasa del 15%, frente al 11,7% de la masculina. Y 2,9 millones de mujeres que no trabajan por motivos familiares y/o domésticos, casi 7 veces superior a la de los hombres (430.600). Su tasa de actividad es un 22% inferior a la de los hombres; el 24% de las mujeres están ocupadas a tiempo parcial, frente al 7,3% de la tasa masculina. La diferencia salarial entre hombres y mujeres es del 22,4% y como resultado de la brecha de género en las pensiones, la tasa de riesgo de pobreza y/o exclusión social entre la población mayor es del 16,4%.

Hay 4.231.018 mujeres entre 16 y 64 años -el 28,1% de las que tienen edad laboral-

La nueva Constitución aprobada en Cuba hace dos años mediante referendo popular obliga a reformar muchas leyes, proceso que se ha visto retrasado por la pandemia pero que ha seguido adelante. El nuevo texto constitucional incluye una disposición transitoria sobre el concepto de familias y era necesario materializarlo en un nuevo código de familias, que reflejara los avances en esta línea y amparara la diversidad y renovación del vínculo familiar y, por supuesto, del matrimonio, que ya no se describe como unión entre un hombre y una mujer, sino como “la unión voluntariamente concertada de dos personas con aptitud legal para ello, con el fin de hacer vida en común, sobre la base del afecto, el amor y el respeto mutuos”.

El proyecto que se está debatiendo en consulta popular, hasta el 30 de abril,  su versión 24, después de pasar por multitud de asociaciones profesionales (de pedagogía, sociología, psicología, geografía, etc.) a las que se les ha hecho consultas especializadas, además de instituciones y organizaciones populares que han aportado al texto y lo han modificado en un 70 % en relación a su primera versión.

Partiendo de un estudio de derecho comparado a nivel internacional y también de diversos estudios multidisciplinares, tiene como objetivo fundamental proteger y fomentar la diversidad y la igualdad de derechos, “de las distintas formas de organización de las familias, basadas en las relaciones de afecto,

Difundimos la entrevista realizada el pasado 8 de marzo a Dixie Edith Trinquete Díaz para Unidad y Lucha. Invitada por la Asociación de Amistad con Cuba de Alicante en el marco de la gira que el Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba (MESC) ha organizado para dar a conocer la realidad de las mujeres cubanas, los retos y los principales debates que hoy están desarrollando, minutos antes de una de esas actividades, conversamos brevemente con Dixie para dejar unas pinceladas de su excelente ponencia. Este resumen es también parte de la lucha contra la guerra mediática y el bloqueo que EE.UU. desarrolla contra la Revolución Cubana. #NomasBloqueo #CubaseRespeta.

 

 

 

Llega otro 8 de marzo y toca analizar las condiciones de vida y laborales y los datos nos dicen que han empeorado sustancialmente. Las mujeres estamos a la cabeza del paro y a la cola de los ingresos.

Con una tasa de desempleo del 15,04% (2021) (1,6 millones frente a 1,4 millones de hombres) y un mercado laboral precarizado, con trabajos mal pagados y aún con el milagro económico de la ministra del pacto social, el paro de las mujeres se ha reducido la mitad que el de los hombres en el último año. Con trabajos mal pagados y una agenda familiar de cuidados que nos impone asumir contratos a tiempo parcial, el triple que los hombres, en la “nueva normalidad” la pobreza sigue teniendo rostro y cuerpo de mujer.

Crisis tras crisis, ya sean financieras, bélicas o sanitarias, las mujeres siguen pagando más caras las mismas. En la actual no iba ser distinto: según el último informe de FOESSA, cuatro de cada diez personas están en situación de exclusión social por su inestabilidad laboral y sus escasos ingresos, el porcentaje de población en situación de carencia material severa aumenta casi un 50% (del 4,7% al 7,0%), profundizándose también la brecha de género: en aquellos hogares con una mujer como sustentadora principal, la tasa de exclusión duplica a la de los que los ingresos, o su mayoría, los aporta un varón.

La crisis del capitalismo ha causado consecuencias devastadoras en la salud, el empleo y las condiciones de vida de la clase obrera. Las desigualdades ya existentes se han acentuado. Desde 2019, el número de trabajadores y trabajadoras en situación de pobreza moderada o extrema ha aumentado en 108 millones.

Especial importancia tiene la situación de la mujer trabajadora. Ya antes de la pandemia, los empleos de alta concentración femenina se caracterizaban por la desigualdad salarial, los altos índices de contratación a tiempo parcial, las mayores tasas de paro… es decir, por su dificultad para romper con la lacra de la precariedad. Durante la pandemia, estas jornadas se redujeron aún más y empeoraron las condiciones laborales; mientras que las mujeres han desempeñado trabajos de suma importancia en el sector de la sanidad y el trabajo social, así como en otras ocupaciones esenciales, a menudo a riesgo de la propia salud.

 

Con una tasa de desempleo del 15,04% (2021) (1,6 millones frente a 1,4 millones de hombres) el paro de las mujeres se ha reducido la mitad que el de los hombres en el último año, con un mercado laboral precarizado con trabajos mal pagados y una agenda familiar de cuidados que nos impone asumir contratos a tiempo parcial, el triple que los hombres, en este 8 de marzo de 2022, instaurada la “nueva normalidad” la pobreza sigue teniendo rostro y cuerpo de mujer.

La pandemia sacó a la luz la verdadera situación de las residencias de mayores en la mayoría de las comunidades autónomas de nuestro país. Fuimos testigos del horror que sucedía tras sus puertas y por fin pudimos escuchar la voz de residentes, familiares y trabajadoras de estos centros.

Ahora, casi dos años después, la situación sigue siendo la misma, poco o nada ha cambiado en estos centros y las instituciones públicas han pasado página como si esas situaciones nunca hubieran sucedido. Solo las trabajadoras han continuado su lucha, como las trabajadoras de Taliarte una de las residencias más importantes de la isla de Gran Canaria.

La Residencia mixta de pensionistas de Taliarte depende del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria del Cabildo de Gran Canaria. Ellos mismo en su web nos ofrecen la siguiente información: “la principal fuente de ingreso del IAS lo constituyen las transferencias provenientes de la Consejería de Derechos Sociales de la Comunidad Autónoma de Canarias derivadas del Convenio de Dependencia y las del propio Cabildo para financiar gastos corrientes (Capítulo IV del presupuesto anual)”. Por lo tanto, se trata de una residencia gestionada con dinero público.

Sabemos que tenemos la fuerza suficiente y la voluntad suficiente para expulsar a Marruecos de El Sáhara, tarde o temprano saldrá de El Sáhara.

Entrevistamos a Sukeina Ndiaye Presidenta de Red-Migrante Tenerife, representante de las Mujeres Saharauis en Canarias y Presidenta de la Asociación por La Libertad del Pueblo Saharaui en Tenerife.

Sukeina es una activista incansable, tanto en defensa del derecho a la soberanía y libertad de su pueblo como en el apoyo a las personas migrantes que llegan a Canarias,  profesionalmente es intérprete de francés y de árabe y suele acompañar militantemente a juzgados y comisarías a quienes llegan en patera. Es una luchadora feminista y antirracista siempre dispuesta al trabajo construido colectivamente y solidario, desde el Unidad y Lucha agradecemos desde aquí su generosidad y contarnos “Con voz Propia” la situación en este 18 de febrero, Día Mundial de Solidaridad con las Mujeres Saharauis.

1- ¿Este 18 de febrero tiene especial relevancia por la situación que está sufriendo la activista Sultana Jaya, cual es su situación actual?

Después de 43 años salieron a la luz algunos datos inéditos sobre la huelga de las mujeres mineras bolivianas, hecho clave para derrotar al dictador Hugo Banzer en enero de 1978.

 

Las mujeres de las minas Angélica Flores, Nelly Paniagua, Luzmila Pimentel, Aurora Lora y Domitila Chungara, con una huelga de hambre, derrotaron al dictador Hugo Banzer, el 17 de enero de 1978. Seis meses después, él dejó la silla presidencial. Los detalles de esa heroica acción, desde entonces, fueron guardados bajo siete llaves. Luego de 43 años, salieron a la luz algunos datos inéditos.

La noche del martes 21 de agosto de 2001, el Sindicato (hoy Federación) de Trabajadores de la Prensa de La Paz (STPLP) —en coordinación con la Central Obrera Departamental, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Mártires por la Liberación Nacional, la agrupación juvenil “30 no son 30” y otras organizaciones populares— encabezó una marcha de teas en la que denunció los “30 años de impunidad” banzerista. Las cinco mujeres de las minas fueron “las invitadas especiales”.

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