Foto: @PresidenciaCuba

Más de 600 activistas por la paz provenientes de 38 naciones se reunieron en La Habana. Además de respaldar incondicionalmente a la Revolución Cubana, entregaron una importante donación de alimentos, medicinas y otros insumos esenciales para mitigar los efectos de las medidas coercitivas unilaterales impuestas a la isla caribeña por EE.UU. Solidarizarse con Cuba no es un gesto accesorio ni una concesión sentimental en la retórica de la beneficencia; es, en su sentido más profundo, una afirmación histórica del porvenir. No se trata de un acto moral aislado, sino de una práctica consciente que interpela la estructura misma de las relaciones sociales contra el capitalismo contemporáneo. Allí donde el orden dominante pretende someter toda vinculación humana al cálculo mercantil, la solidaridad con Cuba emerge como una negación activa de esa lógica, como una praxis que revela la posibilidad concreta de organizar la vida sobre fundamentos distintos: cooperación en lugar de competencia, dignidad en lugar de lucro, comunidad en vez de atomización.

Porque la experiencia cubana, lejos de ser un objeto exótico para la contemplación distante, constituye un campo de tensiones donde se expresa, con particular claridad, la lucha de clases en escala internacional. Su persistencia no puede comprenderse sin atender a la hostilidad sistemática que enfrenta: bloqueo económico, agresiones mediáticas, sabotajes financieros, aislamiento diplomático. Estas formas de violencia no son anomalías, sino instrumentos estructurales de una dictadura económica que castiga toda tentativa socialista. En este contexto, la solidaridad no es un suplemento ético, sino una necesidad estratégica.

Defender a Cuba es, en última instancia, defender la posibilidad misma de que los pueblos decidan su destino sin someterse a la dictadura del capitalismo en su fase imperial. Reducir la solidaridad a filantropía implica despolitizarla, despojarla de su contenido histórico y convertirla en un gesto compatible con el orden existente. La filantropía, en su versión burguesa, no cuestiona las causas de la desigualdad; se limita a administrar sus efectos, reproduciendo así la estructura que dice aliviar.

La escritora y dramaturga Sara Rosenberg desde el Centro Social Acontracorrent en un conversatorio sobre los "tambores de guerra en Europa" y dentro de las actividades por el 40 aniversario del referéndum trampa de la OTAN que nos integró de lleno en esa estructura criminal.

Coincidiendo con el Día Mundial de Al-Quds en solidaridad con el pueblo palestino, y las masivas marchas que, en Teherán, desafiando a las bombas yanquis y sionistas llenaron las calles, una reflexión a los habitantes del "jardín europeo " y una invitación a levantarse contra el imperialismo que en su fase decadente, instalado en la barbarie, nos conduce a la guerra permanente.

 

OTAN NO. BASES FUERA.

Por un Frente Mundial Antiimperialista.

 

Hoy cuando la guerra desatada por el imperialismo contra los pueblos soberanos y dignos no deja de golpearnos todos los días, la lucha contra su brazo armado, la OTAN, es una de las tareas principales de quienes se reivindican antiimperialistas.

A cuatro décadas de un referéndum manipulado se constata, por si había alguna duda, que estamos plenamente integrados en la estructura militar otanista y la supuesta “no integración” fue una ficción sin contenido real.

La anunciada reducción de la presencia militar estadounidense fue, directamente, una mentira. Las bases de Rota y Morón se reforzaron y son usadas para las agresiones en Asia Occidental y para el suministro de armamento a la entidad colonial sionista.

Recordar el referéndum trampa no es un ejercicio de memoria, sino una tarea política urgente. Decir NO a la OTAN es rechazar la agresión permanente contra la soberanía de los pueblos, la conversión de nuestro país en plataforma de guerra y la subordinación imperialista. Es defender el derecho a decidir, a vivir en paz y a destinar los recursos a la vida y no a la destrucción.

OTAN NO. BASES FUERA.
CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA.
POR LA PAZ, LA SOBERANÍA Y LA JUSTICIA SOCIAL.

Entrevistamos a Pedro Barragán, economista especializado en China, en el marco de la presentación de su nuevo libro, “Por que China está ganando”, que ha sido presentado este pasado mes de febrero en el Centro Obrero y Popular Antonio Gades, en Madrid.

Foto: Caricatura Jorge

Un método, que todavía confunde a algunos y «marea» a otros, fue el usado una vez más por Estados Unidos en su prevista e inminente guerra contra Irán: las conversaciones entre delegaciones de ambos países, en Ginebra, fueron la tapadera de que supuestamente se avanzaba en la consolidación de un diálogo para llegar a acuerdos pacíficos.

El objetivo de Washington fue el de ganar tiempo para el arribo de portaaviones y otras fuerzas navales y aéreas a las cercanías de Irán, preparando los últimos detalles para lanzar el ataque contra la población persa.

El mandatario estadounidense, quien una semana antes había recibido al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no «soltó prendas», cuando algún periodista preguntó sobre el tema, ya fuese en la Casa Blanca, o en el avión presidencial, en su tránsito hacia Mar-a-Lago, Florida, donde tiene una de sus residencias.

Pero, realmente, todo parece indicar que en esa cita quedaron precisados los detalles de la contienda bélica contra la nación islámica.

Todo esto sucedía a la sombra de un plan criminal para el cual el Pentágono movía todos sus hilos, y el presidente se ponía al frente –no en la zona de peligro, allá en el Oriente Medio–, sino desde el puesto de mando en su país, donde una vez más apretaba el botón que daba inicio a tan ignominioso acto de guerra.

No se consultó al Congreso de Estados Unidos, y una vez más se ignoró al Consejo de Seguridad de la ONU. Ni consulta ni autorización, nada importa para quienes la guerra es una forma de mostrar el poder superior de la administración estadounidense.

Vienen a la mente de quienes llevamos algunas decenas de años en estas lides del periodismo, las veces que los gobiernos yanquis –demócratas o republicanos– han emprendido guerras de agresión, como las de Yugoslavia, Iraq, Libia, Panamá, Granada y otras. Lo real es que de ellas el único recuerdo son los cientos de miles de muertos, mutilados y heridos, y la destrucción de ciudades, fábricas, hospitales, guarderías infantiles y otras instalaciones civiles.

La consigna “Paz, techo y trabajo” resume una verdad fundamental: la Paz se construye garantizando derechos que el capitalismo le niega a la clase trabajadora y la guerra comienza en el momento en que se le arrebatan esos derechos.

Cuando las mujeres del PCPE hablamos de Paz no lo hacemos con  llamamientos morales a la “no violencia” o a la “convivencia pacífica entre ciudadanos de bien” ni realizamos cándidas condenas a la guerra. Como militantes comunistas, analizamos y señalamos a los responsables, a quienes provocan las guerras y se benefician de ellas, y a quienes pagan sus consecuencias. Y esas consecuencias recaen de forma especialmente brutal sobre las mujeres de la clase trabajadora, que no son víctimas pasivas, sino sujetos políticos activos en la lucha contra el sistema capitalista que necesita la explotación, los conflictos armados, el saqueo y la violencia para reproducirse.

Las mujeres trabajadoras sufren con mayor crudeza los efectos del conflicto: desplazamientos forzados, violencia sexual como arma de guerra, pérdida de medios de subsistencia, sobrecarga del trabajo de cuidados y destrucción de servicios públicos.

En contextos de guerra o militarización, el sistema descarga aún más sobre las mujeres la responsabilidad de sostener la vida: alimentar, curar, cuidar, reconstruir...

Mientras el capitalismo destruye, son ellas las que asumen la tarea de garantizar la supervivencia cotidiana.

Para nosotras, militantes comunistas,la guerra no es una anomalía del sistema capitalista, sino una herramienta necesaria que utiliza para la acumulación, expansión y control de recursos y pueblos. El capitalismo en su crisis general se sostiene sobre la violencia y encuentra en la guerra un mecanismo para resolver sus crisis y agudizar la explotación.

Desde las comunistas que se opusieron a la Primera Guerra Mundial, como Rosa Luxemburgo o Clara Zetkin, hasta las luchas actuales contra el rearme,   la militarización, la OTAN y las bases, las mujeres trabajadoras han entendido que la guerra es siempre contra los pueblos.

Por eso, nuestra defensa de la Paz no nace de un pacifismo ingenuo y pasivo, sino de nuestra conciencia de clase.

No podemos comprometernos con la Paz sin rechazar rotundamente el imperialismo, sin denunciar el papel de la OTAN y de la UE. Nada hay de emancipador en justificar guerras: ni “humanitarias” ni “preventivas” ni “democratizadoras".

“El riego de sol penetraba en el humo de las nieblas, y bajo la quieta blancura producíase un alboroto de oro que resucitaba el verdor de los árboles y prados; muy remota, brillaba tendida la grandiosa espada del mar”. Gabriel Miró “Las cerezas del cementerio

El “Central Park” más famoso tiene unos 3 Millones de metros cuadrados, inaugurado en 1859 para los habitantes ricos de Nueva York y hoy en día el pulmón verde de una de las ciudades más grandes del mundo. Desde el siglo XVII casi todas las grandes ciudades europeas instalaron parques y jardines como por ejemplo el Retiro en Madrid o Bois de Boulogne en Paris que posteriormente se abrieron a todas las clases. Pues, la planificación y el desarrollo urbanístico suelen buscar soluciones clasistas – a no ser que el partido comunista gobierne el municipio, como ocurrió en Viena a principio de siglo XX.  Hoy en día hay barrios obreros y otros de la burguesía, hay de ricos bien cuidados y de las clases populares desatendidos.

Alicante aspira a la realización de un proyecto de parque en el centro de la ciudad, pero sobre todo,  el vecindario de los barrios adyacentes (Ciudad Asís, Pau1, la Florida, etc.) piden desde hace muchos años convertir los terrenos disponibles tras el soterramiento de las vías del tren en zona verde. La estampa de Gabriel Miró con la que se inicia esta crónica,  podría ser perfectamente el verdor de un parque central y, en el fondo, con la vista al mar.

El terreno tiene en total unos 460.000 metros cuadrados, pero el proyecto sólo tiene previsto una zona verde de unos 35.000 m² frente a las 150.000 m²  mínimos que piden los vecinos. El plan del Ministerio y del Ayuntamiento incluye la construcción de 1.433 viviendas que reducirán las zonas verdes y el gasto para el parque. (Ciertamente, el virus urbanístico o pelotazo urbanístico es un problema histórico de los políticos alicantinos como ha quedado bien demostrado estos días con el reparto de viviendas de lujo subvencionadas.)

El Parque Central será el pulmón verde de Alicante, tendrá una función medioambiental para evitar inundaciones por las lluvias torrenciales y será un espacio que conecta barrios hasta ahora separados por las vías del tren.

Nuestro Partido lleva desde hace mucho tiempo apoyando las reivindicaciones del Vecindario para la ejecución inmediata del Parque Central.

La ULPGC entrega el honoris causa a Sofía de Grecia en medio de la polémica.

Estamos en un momento en que la ultraderecha sale a la calle y a los medios a reivindicar el franquismo y el fascismo, a blanquear la dictadura y a decirle a la juventud que todo fue “orden y progreso”. Una juventud que no vivió la represión ni las cárceles ni las cunetas y que está siendo bombardeada en la intimidad de su móvil con las excelencias de la dictadura anterior. La desinformación campa a sus anchas, sin nadie que rebata esos argumentos, y mientras tanto, la universidad donde estudian entrega el más alto reconocimiento que puede otorgar a la Reina Sofía.

La monarquía que hoy se honra no nació de un referéndum ni de la democracia. La impuso Francisco Franco, que dejó atado el futuro del país con Juan Carlos I y Sofía de Grecia como parte del paquete. Esa monarquía se mantiene gracias al silencio y la continuidad de lo que el dictador dejó hecho.

La llamada Transición no fue ni reconciliación ni reparación: fue un pacto gratis para los asesinos y torturadores que olvidó a los muertos, que olvidó a los familiares de los que siguen en las cunetas, que dejó intactas muchas estructuras del franquismo y nos vendió que todo había quedado atrás, que se había pasado página. Todavía hay familias esperando justicia y reparación, y la universidad, dando un honoris causa a quien representa esa continuidad, está tomando partido por la continuidad del franquismo.

Un honoris causa no se da por ser reina ni por pasar desapercibida ante la historia. Se da por méritos ciertos: científicos, sociales, culturales, por transformar la sociedad, por luchar por derechos, por ser referente de emancipación. Sofía de Grecia no ha hecho nada de eso. Su papel ha sido mantener una institución heredada del franquismo, aguantar humillaciones y escándalos en su condición de mujer sin inmutarse y quedarse siempre en la foto del poder.

Declaración del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)

No hay otra posición aceptable; no existe espacio para la equidistancia, ni son posibles consideraciones diferentes que desconsideren el valor superior del derecho del pueblo iraní a decidir libremente su futuro sin injerencias.

Mucho menos aún, puede concedérsele la más mínima legitimidad a la agresión de quienes manifiestamente representan un poder genocida, cuyo único propósito es mantener la hegemonía planetaria de su dominación. 

Los EE.UU, Israel y la UE, responsables del genocidio que sigue padeciendo el pueblo palestino, han cometido un nuevo crimen contra la Humanidad de alcance y consecuencias imprevisibles al que, como en Gaza, el pueblo iraní responderá con el arma indestructible de la unidad de Patria o Muerte frente al agresor imperialista. 

En estos momentos difíciles en los que imperialismo exhibe todo su poderío militar y pretende demostrar que es invencible, no podemos olvidar el ejemplo de Argelia que expulsó al colonialismo francés tras 132 años de ocupación, la Victoria de Vietnam, la dignidad de la Cuba  revolucionaria que resiste las agresiones y el bloqueo criminal…, pero sobre todo no podemos  borrar de nuestro recuerdo la derrota del III Reich por parte del Ejército Rojo y la Resistencia de los pueblos.

Hoy la Humanidad enfrenta a quienes pretenden conformar el Reich Planetario, a quienes guiados por los mismos desvalores supremacistas e imperialistas que Hitler y el NSDAP, pretenden alargar la agonía definitiva de un capitalismo que, en su fase actual de desarrollo imperialista, solo representan violencia, guerra y saqueo.

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