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JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ ÁLVAREZ “EL GALLEGO FERNÁNDEZ”. COMPROMISO Y COHERENCIA DE UN COMUNISTA HÉROE DE LA REVOLUCIÓN CUBANA

“… la historia no es un proceso impersonal: la hacen no sólo las masas, sino también el individuo, especialmente los grandes hombres, que imprimen la impronta de su individualidad en los acontecimientos históricos. Por eso, la cognición de la historia universal y de la historia de los pueblos hace imprescindible analizar, por una parte, las fuerzas que impelen a la acción a grandes masas humanas, a pueblos enteros, y, por otra parte, el carácter y el grado de influencia que ejercen en este proceso una u otras personalidades históricas que figuran al frente de los acontecimientos. Como prueba la historia, el papel de las masas populares depende en mucho de la dirección política e ideológica que tengan en su momento histórico concreto y en un país concreto” (Fundamentos de la filosofía marxista-leninista. Academia de Ciencias de la URSS. Editorial Progreso, 1975).

Hace ya mucho tiempo que la historia puso de relieve que los grandes hombres se destacan en el curso de la lucha de las grandes revoluciones, surgiendo talentos cuyo desarrollo se consideraba imposible”. (Lenin).

Así podríamos definir esa personalidad imprescindible de “el gallego Fernández” y de tantas personalidades revolucionarias como Fidel Castro en el proceso y construcción de la Revolución Socialista Cubana.

José Ramón Fernández comenzó conspirando en el seno del ejército contra el régimen dictatorial y corrupto de Fulgencio Batista en los años 50, cuando el 10 de marzo de 1952 Batista dio su golpe de estado, el joven oficial del ejército José Ramón Fernández estuvo preso, siendo posteriormente también encarcelado en abril de 1956 en la llamada “Conspiración de los Puros”(grupo de militares opositores a Batista popularmente conocidos por líderes políticos, estudiantiles o periodistas como personas honradas y preocupadas por la República.

El golpe abortó, pero estuvo a punto de derrocar a Batista y causó conmoción en el país. El pueblo fue quien los bautizó como “Los Puros”), permaneciendo en prisión hasta el triunfo de la Revolución en enero de 1959, donde se incorporó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias; combatió en Playa Girón en 1961 en la dirección de los combates bajo las órdenes de Fidel en la defensa de la primera Revolución Socialista del hemisferio occidental.

Fue fundamental su gran trabajo en la formación en los valores de la Revolución a lasnuevas generaciones cubanas, ocupando diferentes responsabilidades a lo largo de su vida, entre las que se destacan la dirección de la Escuela de Cadetes, Escuela de Milicias, viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y la gran labor desarrollada en el campo de la educación durante más de 20 años desempeñando las responsabilidades de viceministro y después Ministro de Educación, período en el que se planificó todo el sistema educativo cubano.

Siguió desarrollando esa gran tarea de formación de los valores revolucionarios en el deporte, presidiendo desde 1997 hasta octubre de 2018 el Comité Olímpico Cubano.

También desempeño un gran trabajo como militante comunista, siendo miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en 1975 y miembro suplente del Buró Político en el período de 1980 a 1991. Diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado.

El 6 de enero de 2019, en el 60 Aniversario de la Revolución Cubana, muere este imprescindible revolucionario de origen español. En palabras del Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel : “ Honor para siempre a José Ramón Fernández, disciplinado y ejemplar soldado de la Revolución, intérprete genuino y creativo de las ideas de Fidel en la Educación y el Deporte, memoria privilegiada y acción comprometida hasta el último aliento”.

José Ramón Fernández, ejemplo de esa militancia comunista que siempre ha caracterizado a la denominada “vieja guardia”, manteniendo vivos los ideales y la coherencia de la Revolución con el compromiso, el ejemplo, la humildad y la honradez de un comunista convencido que no dudó un momento en acudir a la llamada de Fidel.

Un revolucionario sencillo y cargado de humanidad, que en una de sus muchas entrevistas declaraba abiertamente a una periodista de que estaba convencido que los años de presidio le resultaron una gran enseñanza y contribuyó a hacerle comprender mejor la realidad nacional en aquel momento. “Yo creo que al salir de allí ya estaba plenamente convencido de que Cuba necesitaba cambios esenciales”. Un revolucionario cargado de humildad, que ante la pregunta en otra entrevista sobre los conocimientos que tenía del marxismo antes de incorporarse a la Revolución, responde:

  • Siendo muy joven, leí el Manifiesto Comunista”

  • ¿Y qué le pareció?

  • Lo creí bastante utópico en muchas cosas, muy idealista. Claro, se explica por mi formación política de la época. Entonces, en presidio entré en contacto con gente del Movimiento 26 de Julio y del Partido Socialista Popular. Analizábamos horas y horas distintos temas y pude comprender con mucha mayor profundidad los ideales del comunismo. Aprendí bastante, pero la práctica, las leyes revolucionarias y la lucha que se generó entre poseedores y desposeídos a partir del primero de enero, es lo que me obligó realmente a tomar posiciones. Y me obligó, permítame que lo diga con franqueza, con un pequeño bagaje teórico y una clara conciencia de la justicia social. Tomé las mismas posiciones por las cuales yo estaba convencido antes de ir a prisión, o sea, por reforma agraria, justicia social, alfabetización para todo el mundo. Entonces me convertí, si no en comunista, por lo menos en aprendiz de comunista, que es lo que me considero” (Entrevista realizada en junio de 1991).

Ángel Comonte / Ginés Saura.