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A lo largo de las pasadas elecciones europeas hemos vivido cómo en los diferentes medios de comunicación se hablaba de todo menos de política. En ninguno de los diferentes debates que hemos podido presenciar –por poner un ejemplo– se hacía referencia al Estado como instrumento de dominación de una clase sobre la otra, lo que resulta lógico, pues las distintas siglas que entraban en este circo pretendían gestionar dicho Estado y no destruirlo. 

 

En un reciente artículo de Ángela Diez, catedrática en la UCM, decía “Percibimos al Estado burgués como El Estado –desprendido de su concreción histórica y de clase-, a la política como una técnica, y a la economía capitalista como la economía en sentido genérico (la forma de resolver las necesidades de la vida en comunidad). De la misma forma que la economía ha perdido el adjetivo “política” -para hacernos creer que detrás no existe ningún tipo de relación de poder sino el devenir objetivo y natural de las fuerzas abstractas del mercado-, la política, se ha despolitizado, es decir, desideologizado.” (1) 

El daño que ha hecho el oportunismo a la clase obrera y sectores populares en España es tal que en muchas ocasiones escuchamos a jóvenes y no tan jóvenes repetir las consignas del oportunismo: “dejar las diferencias entre la izquierda y llamar a la unidad”. Hablan de una unidad en abstracto, sin pretender resolver las contradicciones irresolubles entre las propuestas que propone el oportunismo y la propuesta del Partido Comunista. 

Con este panorama los comunistas no podemos resignarnos y prescindir de una de las tres partes fundamentales de nuestra lucha, la lucha ideológica. 

Las críticas que realizamos las y los comunistas son críticas basadas en el análisis científico consolidadas en leyes que confirman dichos análisis. Leyes que han sido reales gracias a los padres del marxismo-leninismo, leyes que hicieron posible la creación del Partido Comunista, herramienta para llegar al socialismo-comunismo, objetivo de toda la humanidad para acabar con la barbarie y empezar a construir una sociedad civilizada. 

Gracias a estas leyes, hoy los partidos obreros y comunistas en Europa categorizan a Europa como polo imperialista hecho a medida por las distintas oligarquías europeas para permitir el saqueo a los pueblos europeos y del resto del planeta, además de aumentar la explotación de los y las trabajadoras. 

Frente a este análisis científico, el oportunismo se opone frontalmente y pretende reformar la UE, negando una de las leyes más importantes de la dialéctica: “lucha de los contrarios”, renunciando así a los intereses de la clase obrera y sectores populares para ponerlos en bandeja a la burguesía. 

Consecuencias de la participación del oportunismo en el gobierno burgués.

Nuestro análisis cuenta con experiencias históricas varias que desmienten el programa del oportunismo. En España contamos con el PCE que traicionó a la clase obrera aceptando la Constitución y la monarquía en un periodo de ascenso de la lucha de clases. En Francia el PCF en coalición con el Partido Socialista (PS) y los Verdes en 1997 apoyó las privatizaciones de Air France, France Telecom, las compañías de seguro GAN y CIC, etc… dejando la industria en manos del capital privado fruto de las políticas económicas keyneianas.  Además, en 1999 el PCF apoyó el bombardeo de la OTAN en Yugoslavia. Hoy está integrado totalmente con la socialdemocracia del “Front de Gauche”. En Italia la profunda crisis ideológica que asoló el PCI permitió a sus dirigentes oportunistas acabar con las siglas históricas para fundar “Partido de la Refundación Comunista”, que acabaría gobernando con los demócratas cristianos y la socialdemocracia bajo la coalición de “centro-izquierda” llamada “El Olivo”, que no tuvo una posición clara contra la guerra en Afganistán y las medidas de austeridad del gobierno de Prodi. (2)

Bajo esta experiencia histórica acumulada y partiendo del análisis del programa de cada uno de los partidos oportunistas que saltan a la palestra, los y las comunistas podemos afirmar que cada caso concreto de los distintos partidos mencionados arriba es el resultado de la negación del Partido Comunista como herramienta para elevar la conciencia obrera y acelerar la crisis revolucionaria para  llevar a la clase obrera y sectores populares hacia el objetivo necesario, que no es otro que la sociedad socialista-comunista.

Por estas razones y muchas más, los y las comunistas decimos a la clase obrera y al pueblo trabajador que no se deje engañar por los cantos de sirena; que se reconozca a sí misma como clase y como sujeto histórico llamado a cambiar la realidad actual; que se organice en asociaciones en sus centros de estudios, en los Comités para la Unidad Obrera (CUO) en sus centros de trabajo y en asambleas de barrio. 

Para acabar este artículo me gustaría dejar esta moraleja de un cuento infantil de Nikolay Noso titulado “Las aventuras de Nosabenada y sus amigos”:

“Cuando todo el mundo dormía, Nosabenada tomó las pinturas y comenzó a retratar a cada uno. Dibujó a Pónchik tan gordo que no entraba entero en el dibujo. Pintó a Toropyzhka con largas y delgadas piernas y con cola de un perro. Pintó a Pulka a horcajadas sobre su perro bulka. Puso al Dr. Piliulkin un termómetro en lugar de su nariz. Pintó orejas de burro a Znayka. En una palabra, les hizo parecer muy tontos. Por la mañana, puso título a todos los dibujos y los colgó. El primero en despertarse fue el Dr. Pilman. En cuanto vio los cuadros comenzó a reír. Le gustaron tanto que se puso gafas para mirarlos mejor. Examinó uno a uno, riendo muy alto ¡Bien hecho, Dunno! Dijo. ¡Nunca había reído tanto en mi vida! Finalmente, se plantó ante su propio dibujo. ¿Éste quién es? Preguntó con voz queda. ¿Yo? No puede ser. No me gusta nada. Descuélgalo”

(1): http://www.cubadebate.cu/opinion/2014/05/27/podemos-un-fenomeno-mediatico-que-pretende-ser-politico/#.U4ZeBPl5OSo

(2): Revista comunista internacional. La participación de los partidos comunistas en el gobierno. ¿Una forma de salir de la crisis capitalista?