La entidad sionista de Israel, como un acto más de su criminal trayectoria, pretende anexionarse el 30% del actual territorio palestino de Cisjordania. Inicialmente había anunciado la fecha del 1 de Julio, que de momento no ha podido llevar a cabo.

Están en todas partes: programas de televisión, revistas, pasarelas, cines, redes sociales, anuncios. Son casi siempre altas, delgadas, blancas, de pelo lacio y labios carnosos. Tienen cinturas estrechas, caderas amplias y senos llamativos. Su piel brilla y no hay, en ningún sitio, manchas, arrugas o grietas. Son bellas, perfectas, sensuales… O al menos, eso nos cuentan.

<<My Looord…Lo que me quedaba por ver>>

Anuncio durante la Guerra Civil de EEUU para reclutar a afroamericanos. AFRICAN AMERICAN MUSUEM

<<Los niggers pelean en serio. Tengo que reconocer que no solo utilizan sus armas naturales sino que nos están robando las armas del KKK –la tea y la quema de chozas de adobe– que en nuestro caso son las comisarías de policía. Además están atacando nuestras referencias simbólicas con la destrucción o el derribo de las estatuas de nuestros líderes primigenios, los que marcaron a fuego los culos o las espaldas de los africanos. No se olvidaron ni de Lincoln, quien no era abolicionista, ni mucho menos, sino supremacista, tal como suena. Pretendía enviar a los negros a Liberia y cuando no pudo, limitó la esclavitud a los estados rebeldes del sur. He tenido la santa paciencia de leer sus entrevistas en la Casa Blanca y sus discursos en el Congreso. ¿Porqué creen los niggers que le llamamos Casa Blanca a la fortaleza del presidente de los EEUU?>>.

 

Decía Antonio Gramsci: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”

Está claro que el eurocomunismo, el revisionismo y el reformismo han llevado al PCE a flirtear con la social democracia. Nada extraño. Pero es que incluso entre la socialdemocracia hay posturas tradicionales y hay posturas postmodernas.

Donald sueña sobre los petroleros iraníes, ordena balear niggers y arma otras crisis en Corea y el Líbano

La red, la tela de araña, y sus laberintos

Esa pequeña frase: Yo, Trump, Yo el Supremo, Yo, el Imperio… Yo, Yo, (…) repetitiva, está en el comienzo de todos mis sueños nocturnos de coca o de adormidera. Es el primer fotograma, lo que salta al comienzo llenando la pantalla. No sé como sueñan ustedes pero Yo lo hago en fotogramas separados o en pequeños vídeos muy confusos: como una bruma humana de personajes que interaccionan a destiempo. El fotograma es como la imagen de un pantallazo que me llena el cerebro. En colores o en negro. Negro de niggers y de terror ante el Covid 19. Con mayúsculas de suprema potestad, gestos imperiales y tembladera de supremacista blanco. A los niggers les he acosado por los dos lados, estrangulándolos entre la pandemia de virus y los asesinatos policiales. Con ambos métodos se quedan sin oxígeno. Así los quiero. Así o en la cárcel. Soy un hombre humanitario, hace pocos años los quemábamos y en la paz del Señor".

 

Cual detector de mentiras, el Covid-19 ha dejado en evidencia por lo menos dos fenómenos que se han venido sucediendo desde hace ya varios años: la decadencia del imperio estadounidense y el fracaso del capitalismo.

Decadencia del imperio estadounidense

A Trump le aprietan los zapatos, y cuán difícil es caminar en una situación como esa.

En Bristol, Reino Unido, la estatua del traficante de esclavos Edward Colston fue derribada y arrojada al río Avon.  Foto: tomada de Deutsche Welle

Las protestas por el asesinato de George Floyd en EE.UU. y otros países han hecho visible un conflicto que tiende a pasar inadvertido: la guerra simbólica. Los manifestantes identificaron a enemigos de bronce o mármol, quietos, mansos en apariencia, y los han atacado con furia. 

En octubre de 2011 Boi Ruiz i Garcia, entonces Conseller de Salut de la Generalitat de Catalunya, declaró: “no hay un derecho a la salud, porque ésta depende del código genético que tenga la persona, de sus antecedentes familiares y de sus hábitos, que es lo que sería el ecosistema de la persona”, en definitiva que “la salud depende de uno mismo, no del Estado”. Afirmaciones que no sólo carecen del más mínimo rigor científico sino que son frontalmente contrarias a las innumerables investigaciones e informes que sustentan el cuerpo teórico y metodológico de la Medicina Social, el Higienismo o la Salud Pública.