Ante la ilegal e ilegítima ampliación unilateral de las aguas territoriales de Marruecos

AUTODETERMINACIÓN Y SOBERANÍA NACIONAL PARA EL SÁHARA Y CANARIAS

Los gobiernos de la socialdemocracia suelen ser como oxígeno para el sistema capitalista. Cuando las dificultades aprietan, y las cosas se ponen feas, el recurso a un gobierno de la socialdemocracia salva al capitalismo de la asfixia. La experiencia histórica se inició en 1914, y hasta la fecha el recorrido está lleno de ejemplos, y siempre con el mismo resultado. Cuando en 1981 el Partido Comunista Francés entró en el gobierno con el Partido Socialista, las privatizaciones, que en ese momento eran una necesidad imperiosa para el capitalismo francés, se aprobaron una detrás de otra. En nuestro país Felipe González fue un ejemplo paradigmático, incluyendo una brutal reconversión industrial a golpes de porra y gases lacrimógenos.

 

Como no recordar, porque la situación actual así lo exige, aquel 15 de enero de 1936 en que se creó el llamado Frente Popular como un proyecto de coalición electoral de esencias antifascistas y republicanas que abarcaba desde sectores republicanos pequeño burgueses hasta sectores revolucionarios de carácter clasista. Tenía varios objetivos en función de su composición, pero sobre todos destacaban sus objetivos antifascistas y antioligárquicos. El golpe de estado fascista agregó a estos objetivos iniciales un fuerte contenido de clase debido a la participación directa política y militar de la clase obrera y de los sectores populares afectados por el golpe.

Los sindicatos ELA, LAB, Steilas, ESK, HIRU, Etxalde y EHNE, convocan una huelga general en Hego Euskal Herria para el próximo día 30 de enero con las consignas centrales de: "trabajo, vida y pensiones dignas", así como "soberanía para el cambio social". El Secretariado Político del PCPE expresa su apoyo a dicha convocatoria, y llama a la clase obrera vasca a la masiva participación en la misma. 

La crisis social y política que genera la crisis económica, lleva a los sectores más reaccionarios del capitalismo a recurrir a la violencia extrema para seguir manteniendo su dominio.

Esta crisis crea condiciones revolucionarias, pero también crea el caldo de cultivo para que germinen las ideas más reaccionarias y se vayan extendiendo entre los sectores políticos más atrasados de la sociedad. En particular, en la pequeña burguesía y en sectores de la clase obrera que han sido arrojados a la precariedad, al desempleo y de ahí a la exclusión social. En ese magma de frustración hunde sus raíces las posiciones fascistas, que buscan dirigir la rabia de la clase obrera no contra el sistema capitalista y sus representantes, sino contra los más desvalidos de entre sus víctimas (población migrante, refugiados, etc.) así como contra comunistas, feministas, independentistas, etc. Colectivos que aglutinan un odio identitario chovinista, y forman parte de lo que han venido en llamar la antiEspaña, concepto que comparte este fascismo de nuevo cuño con el fascismo español de los años 30.

GOBIERNO SOCIALDEMÓCRATA, ÚLTIMA ESPERANZA DE LA BURGUESÍA PARA TRATAR DE SUPERAR SU PROFUNDA CRISIS 

La elección de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno, en un escenario de extrema tensión en el debate parlamentario, expresa la magnitud y el alcance general de la crisis que afecta a las distintas estructuras de legitimación del poder de la burguesía española. 

En la primera parte de este artículo, aparecido en el anterior número de Unidad y Lucha, señalábamos que la extrema derecha sirve a los intereses de una minoría social formada por oligarcas, y que tiene como misión gestionar el capitalismo de forma violenta y reaccionaria contra la mayoría social debido a la dificultad de mantener una administración pacífica favorable a los intereses burgueses, si el deterioro sufrido por la clase obrera, causa protestas y movilizaciones sociales, irreconducibles por otros medios.

DECLARACIÓN DEL CAMARADA CARMELO SUÁREZ, SECRETARIO GENERAL DEL PCPE

El asesinato, en el día de hoy, del General iraní Qassem Soleimani, por orden del Presidente yanki Donald Trump, es una demostración incontestable del grado de degradación y putrefacción, en todos los órdenes, a que ha llegado el imperialismo americano.

Esta acción criminal, que los medios de comunicación del sistema presentan como una pretendida acción de guerra, no es otra cosa que una acción de carácter desesperada, a la que recurre el Presidente Trump en su estrategia de terror planetario para tratar de revertir sus dificultades como potencia mundial.

Iniciamos  el año de nuestro XI Congreso y el compromiso del conjunto de la militancia del PCPE y la JCPE no puede ser otro que intervenir decididamente en la agudización de la lucha de clases a todos lo niveles. 

Ni un un paso atrás en nuestros derechos, ni un minuto de tregua al nuevo gobierno; es imprescindible organizar cuanto antes  la lucha obrera y popular que levante en los centros de trabajo, de estudios y en la calle, la más amplia contraofensiva contra las agresiones  del capital y sus gestores.

Por la Paz y la Soberanía de los Pueblos, es urgente activar la lucha internacionalista y antiimperialista.  El PCPE y la JCPE, comprometemos todas nuestras capacidades para que en este 2020 el Frente Mundial Antiimperialista se convierta en una realidad trascendente en el desarrollo de la lucha de clases a nivel internacional.