Es un lugar común de nuestros debates preguntarnos cuál será la causa que puede llegar a provocar la crisis revolucionaria, ¿por dónde y por qué razón saltará la chispa que levante a las masas contra el sistema que las explota y oprime? Debate necesario, pero que si no les trasciende porque se hace con voluntad real de intervenir políticamente entre ellas, ejerciendo el papel de dirección revolucionaria que nos corresponde desarrollar como Partido de Vanguardia, acaba siendo un pasatiempo de mesa camilla para aliviar conciencias inquietas.

Publicamos la tercera y última separata del Unidad y Lucha de mayo para cerrar la edición de este mes.

 

Hace meses meditábamos con la caída de Thomas Cook, aquel gigante del turismo, que, a lo mejor, lo único que hizo fue adelantarse a otra de las crisis cíclicas del capitalismo.

 
Primer desfile de la Victoria, Moscú 1945

Unión Soviética, si juntáramos
toda la sangre derramada en tu lucha,
todo lo que diste como una madre al mundo
para que la libertad agonizante viviera,
tendríamos un nuevo océano
grande como ninguno
viviente como todos los ríos,
activo como el fuego de los volcanes araucanos.

“Cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo”.

Así dice el antiguo proverbio chino (parece que en este campo también tienen lecciones que dar), que trasladado al actual momento histórico de la lucha de clases se podría recitar, “cuando el capital destapa su crisis al pueblo le señalan el virus”. Y es que desde el discurso hegemónico, insisten en asignarnos al pueblo trabajador el papel de eterno necio.

 

Compartimos la segunda separata del Unidad y Lucha del mes de mayo.

La reivindicación de la amnistía para todos los presos políticos del franquismo, junto con la consigna de la disolución de los cuerpos represivos era una consigna unánime en las movilizaciones populares de los principios y mediados de los años 70. La reivindicación de la amnistía se refería exclusivamente a los presos políticos antifascistas. Ninguno de los antifascistas muertos en lucha por la amnistía, murió para que sus asesinos fascistas gozaran de impunidad eterna.  

Desde que se declaró la pandemia por coronavirus hemos entrado en un momento de incertidumbre sobre las consecuencias que tendrá para la economía, y sobre todo para la clase trabajadora, este periodo de paralización de la actividad.

En cualquier caso, la última crisis del capitalismo se solucionó gracias a un aumento de la explotación de la clase trabajadora, a un deterioro de sus condiciones de vida y mayores niveles de paro.