Nos enfrentamos como sociedad, como humanidad a una pandemia, que exacerba los principios ideológicos del capitalismo, que los que no quieren reconocer la fase imperialista del capital en la que nos encontramos, llaman neoliberalismo. El sálvese quien pueda, el desprecio por la vida humana y del planeta, la militarización de las relaciones sociales, la precarización y máxima explotación del las mujeres trabajadoras, el mercado decidiendo quien vive y quien muere especulando con el material sanitario, el capital imponiendo su lógica de máximo beneficio y la acumulación como fin en sí mismo, están hoy a la orden del día.

Una vez más ha quedado evidente a quién sirve la CSI.

Basta con leer sus propios documentos para que no haya dudas.

Con motivo de la pandemia del coronavirus, el 26 de abril se reunió (de forma virtual) el G20. La CSI no tardó ni 24 horas en sacar un comunicado afirmando: “La cumbre del G20 da muestras de liderazgo mundial”.

Leyendo el RD que establece las medidas económicas para enfrentar la pandemia del Covid- 19, todos pudimos leer con cierta sorpresa que se modificaba la Ley de Transacciones económicas para, desde ahora y sine die, prohibir toda inversión extra comunitaria (UE) que suponga alcanzar el  10 % de las acciones de una empresa española.  ¿Por qué?  ¿Miedo a OPAs cuando las acciones están por los suelos? ¿Protección accionarial de la UE, frente a los otros colosos económicos? Lo primero fue pensar en la miseria humana de los líderes económicos y políticos de un Estado que, en el momento en el que las personas se mueren sin ser atendidas, ni veladas por sus familias y amigos, lo que le preocupa es  perder definitivamente el control “patrio” de las empresas que conforman lo que, los y las comunistas,  llamamos el bloque oligárquico que decide y manda en este país.

En cualquier momento, pero mucho más en este tiempo de estado de alarma y alerta sanitaria, debiera ser la hora del protagonismo inequívoco del pueblo organizado. Solo las masas tienen la capacidad de dar la respuesta que requiere una realidad como la que enfrentamos; únicamente el pueblo organizado en torno a la prioridad absoluta de valores sociales y el desarrollo de las necesidades comunitarias, puede alcanzar las metas de disciplina social consciente que requieren las medidas sanitarias, sociales y económicas que, no solo, es necesario implementar para vencer el coronavirus, sino para que las personas no dejen de tener atendidas todas y cada una de sus necesidades básicas.

“...Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos” (Evangelio según San Mateo 16, 13-20).

A partir de esta sentencia de Jesús hecho Cristo, la Iglesia Católica ha legitimado la construcción de lo que a lo largo de la historia ha sido una herramienta de opresión del pueblo, pivotado en el poder papal (Pedro) que por mandato divino, ha ejercitado el liderazgo político del Vaticano.

 

 Brigada cubana con 52 doctores y enfermeros llega a Milán, Italia, para brindar  su apoyo en la batalla contra la COVID-19. Foto: Consulado de Cuba en Milán. 

En la lucha que el conjunto de países está llevando a cabo, para combatir el Covid-19, una vez más sobresale el trabajo de la República de Cuba. Desde el primer momento Cuba es parte esencial en la solución de esta pandemia. En Venezuela, Nicaragua, Surinam, Granada, Jamaica, Italia y Belice ya están trabajando profesionales del Contingente Internacionalista "Henry Reeve". Nada de esto hubiera sido posible sin la victoriosa Revolución Cubana, con Fidel Castro, que puso en el centro de sus preocupaciones a las personas. Por primera vez en su historia los cubanos, conocieron verdaderamente los derechos humanos, los de verdad, no la rancia propaganda de la que somos víctimas en los países capitalistas.

Ante la crisis sanitaria actual y las distintas medidas que la gestión burguesa de la crisis viene realizando, y que ya han sido analizadas por el PCPE, la Redacción de Unidad y Lucha saca este número del mes de abril en versión digital, ante las dificultades que opone el confinamiento para su distribución y con el objetivo de que se difunda lo más ampliamente posible entre los distintos sectores de la clase obrera y el pueblo trabajador.

Descargar aquí: UyL nº 382 Abril 2020

The Telegraph hacía saltar las alarmas en la Casa Real cuando sacó la noticia que ya todos sospechábamos: el rey emérito Juan Carlos I es beneficiario de dos sociedades opacas llamadas Zagatka y Lucum. En Zagatka, su hijo y dos hijas son beneficiarios. En Lucum está confirmado que Felipe VI es segundo beneficiario, es decir, heredero tras el fallecimiento del emérito.

Zagatka, con sede en Liechtenstein, es una fundación con 10 millones de euros que le pagaba viajes en jet privado y en la que aparece anotado como origen de los fondos una comisión por la venta del Banco Zaragozano al Barclays Bank. Lucum, con sede en Panamá y cuenta en el banco suizo Mirabaud, tiene 100 millones de euros que en estos momentos son investigados por el fiscal helvético Yves Bertossa ya que se sospecha que proceden de comisiones de la construcción del AVE a La Meca.

Es difícil abstraerse de la propaganda. Todos los massmedia están en manos del gran capital.

La primera consigna de la pandemia fue acusar a China y minusvalorar el peligro de la epidemia. Al estilo de los hilillos de plastilina del Prestige, nos convencieron (me incluyo) del simple catarro, una gripe un poco más fuerte. Dentro de unos meses oiremos a nuestros inefables periodistas seguir hablando del virus chino, cuando no se sabe de dónde viene la cepa principal, igual que pasó con las armas de destrucción masiva de Irak, aquellas que cuando hasta la CNN decía que no estaban, los medios de comunicación de nuestro entorno seguían buscando.