SECRETARÍA DEL FRENTE CULTURAL Y MEMORIA HISTÓRICA

Estos días estamos viviendo un espectáculo propagandístico atroz con motivo del 50 cumpleaños de Felipe VI. Todos los medios de comunicación del régimen han dedicado un suculento espacio en sus periódicos, radios, televisiones, etc. a narrar la trascendente noticia. Y el discurso ha sido unánime y monocorde: una engolada loa sin fisuras a su figura. Igualito a lo que hacía el NODO con Franco. El derecho a la información y la libertad de prensa fulminadas de un plumazo por no soliviantar uno de los pilares del postfranquismo: la monarquía.

A esta sumisión periodística, hay que sumar los anuncios publicitarios de los grandes monopolios capitalistas (IBEX 35) que directamente entraban en éxtasis místico celebrando la efeméride borbónica. Agradeciendo el papel del rey como mamporrero y pelele del capitalismo español ante los mercados internacionales. Un monarca que no ha escondido nunca su posicionamiento en favor de las élites y su desprecio e indiferencia hacia las clases populares. Estamos hablando de una institución puesta a dedo por Franco, no le pidamos peras al olmo.

Sin más pretensión que lanzar una primera reflexión casi epidérmica sobre lo que es y significa el concepto/valor del Partido para un militante comunista, me lanzo a escribir estas líneas movido, ya no tanto por mis propias inquietudes e ideas, sino por el acumulado de conversaciones y sabias opiniones recibidas a lo largo de los últimos meses por parte de cientos de camaradas. En debates orgánicos y en amigables conversaciones, he tenido el privilegio de oír a mis camaradas importantísimas reflexiones en torno a la imprescindible referencialidad del Partido en su proyecto de vida.

Habrá quienes digan que esa es una cultura superada; que la confianza en la capacidad superior de lo colectivo ya no se corresponde a los tiempos que corren, que ya hoy no es imprescindible unir tu fuerza a la de otros para mover la sociedad, porque lo que hoy es importante es que se mueva uno sin preocuparse de los demás, o que avanzando tú haces que todo progrese. No hay ninguna duda que el triunfo de lo individual frente a lo colectivo se sustenta en la desaparición del compromiso por la transformación social mediante la creación de consensos fundamentados en los esquemas de la ideología dominante. Cuando uno deja de referenciarse por su ser social y pierde la más mínima conciencia de clase, no solo anula la capacidad de organizarse en defensa de sus intereses y necesidades objetivas, pierde incluso la posibilidad de valorar la importancia del compromiso de quienes siguen organizados. Desclasados, lumpen, carne de cañón del fascismo del cara al sol y del fascismo “liberal” de los Ciudadanos de moda, es lo que se nos impone como lo moderno, pero nosotros y nosotras, las personas con conciencia de clase, no solo ya sabemos que eso es muy viejo, sino que tenemos muy claro que son nuestros enemigos.

Esta 3ª Conferencia de Organización, es la culminación de una etapa de trabajo en el Partido, que ha tenido como primer objetivo situar al PCPE en una mejor posición para el ejercicio de la vanguardia política.

Este proceso comenzó hace unos meses atrás, consecuencia de un profundo análisis político de la situación por la que atravesaba el Partido a consecuencia de la infiltración de un grupo oportunista que colisionaba con el centralismo democrático. Desde la comprensión de que para seguir avanzando era necesario liquidar algunas interpretaciones erróneas, que habían sido inoculadas en nuestras filas por personajes ajenos a la cultura M-L (los cuales se habían posicionado en en nuestro interior intentado liquidar el proyecto revolucionario que siempre desarrolló el PCPE), posiciones que afectan principalmente al carácter de la intervención del Partido entre la clase obrera y en las capas populares, de las cuales la camarilla liquidacionista hizo todo lo posible por condicionar a la militancia del PCPE. Los hechos han demostrado que jamás consiguieron sus objetivos. 

Tras semanas de intenso trabajo de las células del Partido y la Juventud, el proceso orgánico previo a la III Conferencia de Organización toca a su fin.
 
Son cientos las enmiendas y aportaciones recibidas de más de 60 células de toda España y cerca de 200 los/as participantes en la Conferencia. 
 
Todos estos datos reflejan un intenso trabajo de la militancia comunista y auguran que la Conferencia será capaz de abordar y resolver con éxito  tanto las necesidades como las dificultades que hoy nos siguen condicionando a la hora de activar la totalidad de las capacidades políticas que albergamos.
 
Miramos atrás para  aprendiendo de lo bien hecho, analizar críticamente los errores cometidos y proyectarnos al futuro sin lastre alguno.  Ese es el objetivo de nuestra III Conferencia; organizarnos para, siendo más fuertes, seguir avanzando entre las masas obreras y populares.
 
Tenemos confianza en la Victoria y por ello nos organizamos para conquistarla.
 
 TU LUCHA DECIDE.

 

 

 

Entrevistamos hoy a Melquiades Jiménez Vicente, militante en la organización madrileña del PCPE y  miembro del Comité Central.

Melqui, cuéntanos cuáles  son tus origénes y dónde se fraguó tu conciencia revolucionaria.

Soy natural de Villavaliente, un pueblecito de Albacete, en el mes de mayo cumpliré 80 años. Nací en una familia humilde, mis padres eran personas de izquierdas pero no militaban en ninguna organización. Mi conciencia se fue desarrollando en mi pueblo porque veía la pobreza y las dificultades que padecían mis vecinos. Muy joven tuve que emigrar a Francia y allí empecé mi vida militante.
En una de mis  primeras reuniones en el PCE presencié como Dolores Ibárruri se dirigió al plenario y refiriéndose a Santiago Carrillo dijo “camaradas, este hombre no es comunista”. Aquellas palabras se me quedaron grabadas para siempre.
Fue en 1963 cuando ingresé en el PCE. Ya de vuelta , a España, empecé a trabajar en la Talbot y allí estuve durante 30 años. Yo era responsable de finanzas de CCOO y también del Partido, en la planta 5ª en la que yo trabajaba. Éramos 7500 trabajadores. Todavía hoy recuerdo el nombre de muchísimos de ellos.

Se ha puesto de moda un término de uso mediático que se utiliza para definir la manipulación informativa y la tergiversación de hechos objetivos, distorsionando, premeditadamente, la interpretación de los mismos. Se trata de la construcción de imágenes o discursos que aparentan ser hechos verdaderos con la clara intención de engañar a los receptores de sus contenidos.

El término post-truth fue establecido por el diccionario de Oxford en 2016 como palabra del año y fue incluido por la RAE, a finales de ese mismo año, como posverdad.

La posverdad es una concepción asumida como natural en las diferentes formas y medios de comunicación. Contar la verdad parcialmente, verter noticias e imágenes manipuladas para causar impacto, fragmentar, alterar y desnaturalizar el discurso para crear confusión ideolóTelva Mieresgica, anteponer los intereses propios de quien emite las noticias a los hechos objetivos. Eso es la posverdad; dar carta de naturaleza a la deshonestidad y la mentira.

Todo en la lógica capitalista vale. Todo es susceptible de ser comprado y vendido. La opinión y la información son productos de consumo y los individuos, ansiosos consumidores que abren las puertas a redes sociales y medios de comunicación, engullen informaciones y mensajes sin necesidad de demostrar o contrastar si son verdaderos o falsos.

La plena consecución del objetivo marcado para la compra de una sede para el CC nos obliga a trabajar con un plazo distinto al marcado inicialmente. Con un importe a final del periodo marcado de poco menos de la mitad del objetivo, las consultas realizadas con los diversos comités y células nos indican que sí es posible culminarlo en los próximos meses. Diversas iniciativas y gestiones en marcha indican que en las próximas semanas se concretarán y harán realidad muchos de los aportes territoriales que aun quedan pendientes y sobre los que se está trabajando y que sería una irresponsabilidad paralizar.

Ciertamente el CC marcó un objetivo extremadamente ambicioso a desarrollar en muy poco tiempo y la realidad nos ha demostrado que sí, que efectivamente es posible y está a nuestro alcance cumplir con la recaudación que nos permita comprar una sede para el CC. Un objetivo marcado con la doble intención de acrecentar nuestro modesto e imprescindible patrimonio inmobiliario y marcar un precedente y una referencia sobre la solidez y la proyección en el tiempo del PCPE. Construimos el Partido de la Revolución Socialista; el Partido que dote de los instrumentos necesarios a su militancia para intervenir y ser la herramienta eficaz que dirija a las grandes masas obreras y populares al Poder, también dote a su militancia de todos los instrumentos necesarios para intervenir políticamente. Creemos en la Victoria, la que conquistamos hace ahora 100 años y nos marcó el camino y por eso “invertimos” en la solidez de nuestro Partido.

Iniciamos el año del Centenario de Octubre con la edición de un libro destinado al espacio destacado de cualquier biblioteca revolucionaria. Un acierto colectivo propiciado desde la Secretaría de República y Memoria Histórica del CC que, a la vez que hacía justicia con la Historia y reeditaba para la posterioridad la posición respecto a la Revolución de personalidades fundamentales del SXX y un texto imprescindible de Klara Zetkin, incluía una introducción del camarada Carmelo Suárez fundamental para entender la posición y las necesidades actuales del movimiento comunista en nuestro país y en el mundo. Un texto premonitorio que como medicina sanadora aceleró la marcha de, quienes instalados en la lógica del oportunismo, no aceptaban el rumbo de intervención decidida que, tras el X Congreso, marcaba nuestro Partido para abandonar la retórica y recuperar nuestra posición de Vanguardia. Ciertamente a quienes sólo saben alimentar su chimenea con la mentira, les tuvo que molestar mucho la frase de que “el Partido nunca engaña a la clase obrera”.

El jueves 12 de octubre de 2017 murió nuestro camarada Blas Alvarez Moreno.

En primer lugar nuestro apoyo y cariño a su compañera y camarada Carmen.

Nace en 1932 en un ambiente familiar republicano y comunista en Madrid, siendo el mayor de dos hermanos vive de niño el cerco fascista a Madrid con todas sus penurias. Sufre todavía mas penurias toda la década de los cuarenta cuando muere su madre, matan a su tío y encarcelan a su padre. Su padre lucha por la República llegando a ser Capitán del Ejercito Republicano. Lucha por la liberación de Francia del nazismo y en 1945 lo detienen en el Valle de Aran con los guerrilleros llegados de Francia. Condenado a 30 años, cumple 9 terminando en la cárcel de San Miguel de los Reyes en Valencia, de donde sale en 1954 y se había establecido su familia. Blas y su hermana Rosario desde adolescentes visitan a su padre en la cárcel e ingresan en las Juventudes comunistas y en 1952 Blas se organiza en el Partido. Su hermana Rosario, con dos compañeras más de Valencia, asiste en Moscú al  Congreso Mundial de la Juventud Comunista celebrado en 1957 y a la vuelta nada más pasar la frontera a España son detenidas interrogadas y llevadas a prisión en la Modelo de Valencia donde están sobre seis meses, saliendo en libertad condicional.