Una voz en primera persona, nosotros en tanto usuarios, diagnosticados, psiquiatrizados... 

Nuestra asociación se distingue por tener una doble vertiente: reivindicativa y terapéutica.

En lo tocante a lo terapéutico nos basamos en la escucha y empatizar “entre nosotros”; aunque no rechazamos la ayuda y el apoyo de profesionales y familiares. Defenderemos este método siempre y defenderemos que la sobremedicación no puede sanar ni paliar los “síntomas”

Nuestras reivindicaciones básicas serán VIVIENDA, PENSIÓN Y TRABAJO. Si bien ahora no podemos profundizar en cada uno de estos derechos -así los consideramos- tenemos claro que el Estado debe tomar partido en pos de cubrir estas necesidades

Reclamamos un trabajo digno y/o una pensión con la que podamos ser autónomos de nuestras familias. Entendemos que un trabajo digno supone adaptarlo a nuestras necesidades.

Reclamamos viviendas especiales para nuestro colectivo. También atención de carácter público y gratuito (incluida la medicación, para quien realmente la necesite) donde se integre la labor profesional con la nuestra, en un clima satisfactorio: de charla y aprendizaje mutuo. 

En más de una ocasión, el FMI ha afirmado que vivimos demasiado para la economía del sistema. Esa afirmación cuantifica el coste de estar con vida, sobre todo después de los 60 años. Debemos morir pronto, para que se cumplan otras prioridades que no van con la vida, que van con la guerra, y cuyo protagonista se llama OTAN, que nos obliga a destinar un 2 % de nuestro PIB para comprar exclusivamente a su industria armamentística. Con datos actuales, destinaríamos 25.000 millones de Euros al año a compra de armas.

El gobierno PSOE/UP asumió el compromiso de la OTAN, y acelera los contratos y autorizaciones de compra, invirtiendo en los últimos meses 9.300 millones de euros. Entonces, ¿qué dedica el gobierno al bienestar de las familias?

¿Dónde está la verdadera defensa de la población? Sin duda, en todo lo que se destina a su salud, y a salvaguardar la vida.

En los primeros meses de pandemia, el número de respiradores era de 2.487. Un respirador tiene un valor de mercado de 15.000/20.000 euros. La construcción del nuevo BAM, de intervención subacuática de la Armada, tiene un presupuesto de 200 millones. Solamente con este buque se podrían comprar 10.000 respiradores. Si se hubiese invertido con esta prioridad se habrían salvado miles de vidas, que fueron condenadas porque su edad no eran candidatas a respirador.

En la etapa hospitalaria por Covid-19, un día de ingreso costaba entre 528,95 euros en planta y 1.712 euros en UCI.

El desarrollo del capitalismo como sistema social siempre ha estado ligado a la guerra y a la industria militar como factor económico principal en el proceso de acumulación y producción del capital. Desde su origen el desarrollo capitalista estuvo íntimamente ligado a la expansión colonial e imperialista, teniendo a las guerras de conquista como factor esencial en ese desarrollo. Un ejemplo característico de este proceso es la creación y desarrollo del Imperio Británico como impulsor del capitalismo inglés, dominante en buena parte de la historia de la industria mundial.

La industria militar y la guerra en sí misma está ligada al proceso de acumulación de capitales a través de dos procesos básicos: el primero es el propio mecanismo de impulso de la plusvalía relativa como factor principal de reproducción del capital, en la medida que dicho impulso se basa en un proceso acelerado de desarrollo de las fuerzas productivas, teniendo a la ciencia como el elemento fundamental de dicho proceso. La aplicación de la ciencia al aparato productivo, a través de avances, inventos y nuevas máquinas que aceleran y elevan la productividad, permite un avance en el proceso de acumulación y una elevación de la producción de plusvalía. Ese estímulo científico en el capitalismo tiene en la industria militar el principal campo de operaciones que luego es trasladado a la industria civil. Un claro ejemplo de este proceso histórico es EE.UU. Los EE.UU. salieron de la II Guerra Mundial como la potencia hegemónica en la economía mundial. La guerra había sacado de la Gran Depresión a la economía estadounidense al suministrarle la demanda efectiva necesaria a través de un sinnúmero de pedidos de armas y tropas.

Difundimos este importante posicionamiento del PCFR, pues ayuda a entender con más claridad las claves que hay tras la guerra de Ucrania y, sobre todo, sitúa las claves básicas de camaradería y respeto a la soberanía de cada organización  que deben presidir las relaciones entre partidos comunistas".  


Departamento Internacional del CC del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR):

Rusia libra la lucha contra el neonazismo en Ucrania

Comentario sobre el artículo del Departamento Internacional del CC del Partido Comunista de Grecia “Sobre la guerra imperialista en Ucrania y la posición del PCFR”

El 23 de abril de 2022, el periódico “Rizospatis”, órgano de prensa del Partido Comunista de Grecia publicó el artículo del Departamento Internacional del CC del Partido Comunista de Grecia titulado “Sobre la guerra imperialista en Ucrania y la posición del PCFR”

En el artículo se califican las acciones del PCFR en relación con la operación especial llevada a cabo por Rusia en Ucrania y se le incrimina abiertamente al partido su posición progubernamental, es decir, posición proimperialista. Esta estimación utilitaria no la podemos aceptar categóricamente.

La quinta esencia de este artículo consiste en el punto de vista de los camaradas griegos de que en Ucrania tiene lugar la guerra imperialista librada en intereses de la burguesía rusa y al apoyar la operación especial el PCFR de tal modo “desarrolla la línea de solidaridad con el partido gobernante “Rusia Unida” y el presidente Putin”.

El magnate Warren Buffett decía “la lucha de clases existe, pero mi clase, la de los ricos, es la que la está haciendo y la estamos ganando”.

¿Y cómo lo hacen? lo hacen a través de una férrea dictadura necesaria para mantener su tasa de ganancia. En el Estado Español lo hacen mediante la connivencia entre el bloque oligárquico burgués, el gobierno socialdemócrata de: PSOE e Izquierda Unida – Podemos, y la ayuda indispensable de los agentes sociales, mal llamados sindicatos.

Cada vez es mayor la explotación y el expolio a la que someten al pueblo trabajador. El Índice de Precios al Consumo (IPC) que representa el valor del coste de la vida, ascendió hasta el 9’8% en el mes de marzo. Si aumenta el precio de los productos o servicios que se consumen, la misma cantidad de dinero será insuficiente para adquirirlos; motivo este de la pérdida de poder adquisitivo, en consecuencia lógica aumentará la pobreza. Teniendo en cuenta que la subida de los salarios, apenas llega al 2%,  semejante inflación equivale a no cobrar un mes entero de un sueldo de doce pagas, bajando de hecho el valor de los salarios reales. 

Para quien no la conozca Germinal es una miniserie de seis episodios que adapta la novela homónima de Emile Zola en la que el autor francés detallaba una huelga general en una cuenca minera francesa durante el II Imperio. La historia se abre con la llegada a la cuenca minera de un agente de la I Internacional y se cierra con la salida cabizbajo del agitador tras la derrota de los trabajadores. Pero es una derrota que vaticina futuras victorias, de ahí el título.

Aunque la serie merece la pena ser vista con calma por todo lo que enseña sin idealizaciones ni simplezas, voy a empezar por las tres cosas que no me gustaron de ella. En primer lugar, abomino del uso de la banda sonora: ni la miseria ni el combate merecen ser tratados como si de una película de sobremesa fuera. La música, durante los seis capítulos, convierte una y otra vez lo político en un amasijo sentimental que deniega la reflexión política. En segundo lugar, tampoco favorecía su comprensión no visceral la síncopa de las escenas. Particularmente el primer episodio es una sucesión de espasmos epilépticos más adecuados para un videoclip de Rosalía que para el relato de una huelga en la segunda mitad del siglo XIX.

Persecución implacable de la dominación burguesa: que el proletariado no mantenga posición de clase ante ningún aspecto de la realidad.

Parece no haber dique que contenga el ansia del capital por secuestrar el deslumbrante tesoro del Sistema Público de Pensiones. Más de 140.000 millones de euros deslumbran su creciente senilidad como al crápula Herodes le sobresaltaba  el centelleo del cuerpo de Salomé.

Un montón de pasta que no consiente vaya a parar a “gente que vivimos por encima de nuestras posibilidades”,  manirrotos despilfarradores,  característica propia de personas pertenecientes a la clase trabajadora.

El logro del  capital de introducir por convenio colectivo pensiones privadas contiene muchas aristas y todas muy cortantes. Por supuesto, es una avanzadilla importante, un duro golpe  que cubre un trecho amplio para convertir la prestación social de las pensiones en un  instrumento más de la penuria en la que se quiere situar a la clase obrera y al pueblo trabajador en su totalidad.  

En este asunto hay que ver un elemento todavía de mayor enjundia y más decisivo: un elemento consciente y consistente que persigue segmentar, desarticular, desestructurar a la clase trabajadora. Que no reconozca su ser social. Golpea un elemento histórico y material de estrechísima  solidaridad de clase representado por el SPP: universal, de reparto, intergeneracional.

Pensiones privadas, instrumento destructivo  añadido a la guerra (sí, esto también es  una guerra) del capital por  evitar que la clase trabajadora, adquiera conciencia, mantenga su solidaridad y exprese una exclusiva posición de clase. 

Dentro de la campaña de denuncia de la Otan, las bases de ocupación y la próxima cumbre de Madrid, entrevistamos a Luis Gonzalo Segura unos minutos antes de su Charla en Alicante en el Centro Social Acontracorriente.

Página de mecenazgo de Luis: https://www.luisgonzalosegura.es/mecenazgo/

Determinada por la crisis estructural del capitalismo, la realidad viene marcada por crecientes cotas de explotación que se traducen en un incremento galopante de la pobreza. Paro, precariedad y desvalorización de la fuerza de trabajo, unidas a una desbocada inflación, hacen que crezca la exclusión social y que hasta a las familias con trabajo les sea cada vez más difícil llegar a final de mes.

Traducido a la realidad material de la clase trabajadora, esto supone un constante quebradero de cabeza en torno a: sueldos de miseria, incumplimiento de convenios, carestía de la vida (suministros, cesta de la compra), vivienda, movilidad…que objetivamente, y a pesar de la alienación derivada de la pérdida de conciencia en la que se encuentra instalada una gran parte del pueblo trabajador, hace que crezca el descontento de amplios sectores de la población.

En esta situación, el Capital engrasa al fascismo y acrecienta la explotación y la violencia para gestionar su única preocupación que es mantener el ciclo de reproducción ampliada del capital. Hace su tarea, defiende sus intereses de clase.

¿Y la clase trabajadora?

Consecuencia del Pacto Social en el que la sitúa el reformismo político y sindical, se halla inserta en un preocupante proceso de desorganización y desmovilización que afecta a su capacidad de respuesta.

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